Los agricultores de La Mancha se plantean «una guerra abierta» por el uso del agua

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ABC publica este domingo un extenso reportaje en el cual se da voz a algunos agricultores manchegos, que se quejan de la falta de agua y culpan de ello a las administraciones, central y autonómica.

Más allá de si estemos o no de acuerdo, es interesante su lectura para comprobar el estado bélico que se está suscitando entorno al acuífero 23.

Algunas perlas:

  • «una guerra abierta» se adivina en el horizonte, según explica Javier, un agricultor de Alcázar de San Juan.
  • Ángel es muy claro: «Se hacen los pozos para subsistir. Es pan para poder vivir, porque dan una dotación de agua ridícula».
  • Y Javier intercede: «Para ser competitivos, tenemos que regar. Lo perfecto sería que no existiesen pozos ilegales, pero existen. Y como primero decidan cerrar los pozos y luego plantear soluciones, se creará una guerra abierta»
  • Desde la organización agrícola Asaja se considera que el origen del problema nació hace veinte años, con la Ley de Aguas de 1985: «Se dio de plazo tres años para legalizar los pozos, pero la Administración tardó en responder a las solicitudes años y años, en algunos casos hasta 1993, en otros llegaron a 1996 e incluso todavía hoy quedan expedientes sin contestar. Vivimos una dejadez de funciones de la Administración. Vivimos en el caos».
  • «Desde un Ministerio (Agricultura) se dan ayudas para modernizar los regadíos y desde otro (Medio Ambiente) te dicen que opción cero de riego»

Está claro que solo se muestra una cara de la moneda, pero lo cierto es que La Mancha arde con esta sequía.

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