Fenacore asegura que el nuevo Real Decreto contra la sequía agilizará las modernización de regadíos y garantizará las ayudas

0
3
3

La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) estima que el proyecto de Real Decreto contra la sequía, que el Consejo de Ministros tiene previsto aprobar el 10 de marzo con carácter de urgencia, es ''un acierto'', ya que agilizará la ejecución de más de un centenar de obras de modernización y consolidación de regadíos y supondrá un importante ahorro de agua.

La Federación de Regantes considera que este plan de choque permitirá acelerar la tramitación de evaluación de impacto ambiental de las obras de modernización de regadíos, agilizando así su ejecución.

Según Fenacore, someter una obra a todo el proceso de evaluación ambiental conlleva un retraso adicional de más de un año en su ejecución, por lo que sería prácticamente imposible terminar las obras en los plazos fijados por la Unión Europea (finales de 2008) para acceder a las ayudas previstas, por lo que se perderían los fondos comunitarios ya asignados.

La Federación de Regantes explica que estas contribuciones representan para los regantes un ''apoyo fundamental'' para afrontar las costosas inversiones que conlleva la modernización de los regadíos ya que suponen, para las comunidades clasificadas como objetivo 1, un 24 por ciento de ayudas a fondo perdido, mientras que para las regiones objetivo 5B, un 17 por ciento.

Fenacore considera que este Real Decreto -fruto de una coordinación ''plena'' entre los Ministerios de Agricultura y Medio Ambiente- se enmarca dentro de una política nacional de planificación estratégica sobre el regadío ya que las actuaciones de mejora, modernización y consolidación de regadíos estaban ya identificadas como ''obras de interés general'' en el Plan Hidrológico Nacional (PHN) y en el Plan Nacional de Regadíos (PNR).

Obras ''ecocompatibles''

La Federación asegura que las comunidades de regantes que modernicen sus regadíos al amparo de este Real Decreto -aprobado con carácter de urgencia- llevarán a cabo un ''riguroso'' y ''completo'' programa de vigilancia ambiental, cumpliendo los distintos códigos de buenas prácticas agrarias y facilitando a la Administración correspondiente toda aquella información que requieran.

En este sentido, los regantes aclaran que las obras de modernización de regadíos son actuaciones ''puramente ambientales'' ya que el principal objetivo es poder utilizar el agua con el máximo de eficiencia, tal y como establece la Directiva Marco de Aguas (DMA), de manera que sea la sociedad, en general, y los demás usuarios, en particular, los que se beneficien directamente de ese ahorro de agua.

Según Del Campo ''el agua ahorrada debe utilizarse para consolidar la superficie regable existente o garantizar el riego en aquellas zonas hoy parcialmente abastecidas, pero no debe entenderse como una cesión para otros usos, porque, de lo contrario, en lugar de contribuir a agilizar la modernización de los regadíos, se propiciaría su paralización''.

No obstante, la Federación advierte que si bien la modernización de regadíos es una condición necesaria para utilizar el agua con mayor eficiencia, ''no es suficiente'', ya que los regantes necesitan tener el agua garantizada para poder amortizar estas costosas inversiones. Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, ''no podemos seguir dependiendo de la pluviometría y regar un año, sí; dos años, medio regar; otro no regar, y estar siempre mirando al cielo por si llueve. En nuestro país, debido a la climatología, se necesitan las obras hidráulicas de regulación y los trasvases intercuencas para poder disponer de agua garantizada''.

En opinión de Fenacore, la raíz del cuestionamiento de los regadíos está en el medio ambiente y se está haciendo creer a la opinión pública que el respeto a la naturaleza es incompatible con el uso del agua para riego, y sobre todo, con las obras hidráulicas, cuando en realidad el nivel tecnológico existente hace más compatible que nunca el binomio progreso y medio ambiente.

Según la Federación de Regantes, las externalidades positivas que el regadío ejerce sobre el medio ambiente, aunque sean unas grandes desconocidas, son múltiples, como la aportación de oxígeno a la atmósfera; las plantas son sumideros de CO2 atmosférico, con el consiguiente efecto positivo sobre la capa de ozono; la reducción de la erosión y la desertización mediante el mantenimiento de la capa vegetal en regadíos eficientes; la fijación de la población al territorio, la diversidad de cultivos y la productividad de las áreas regadas que es muy superior a las de secano, pues, ocupando sólo un 14% de la superficie agrícola, produce más del 55% de la producción final agrícola de nuestro país.

Vía Diario Digital Agrario.

Comentarios