WWF advierte de que la crisis del agua se agudiza en los países más ricos

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El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) advirtió hoy de que la crisis del agua, vista tradicionalmente como un problema de los países pobres, se agudiza ahora en los países más ricos, como Australia, España, y algunas regiones del Reino Unido, Estados Unidos y Japón.

En vísperas de la Semana Mundial del Agua, que se inicia el próximo día 20, la organización ecologista, con sede en Suiza, publicó hoy un informe en el que defiende que la escasez de agua se ha convertido en "una crisis auténticamente mundial".

Entre los factores que contribuyen a su generalización, el WWF cita el cambio climático, las sequías, la mala gestión del agua y la pérdida de humedales, así como "una irracional creencia en las infraestructuras hidrológicas".

Así, las sequías se multiplican en Europa, mientras que en el Mediterráneo, los regadíos y el turismo hacen peligrar los recursos hídricos, y en Australia, el continente más seco del mundo, la salinización amenaza sus principales zonas agrícolas.

El informe señala que la contaminación de las reservas hídricas es un problema generalizado en Japón, al tiempo que en muchas regiones de Estados Unidos se utiliza más agua de la que se renueva de forma natural.

Por ejemplo, Houston (EEUU) y Sidney (Australia), dos de las ciudades "más sedientas del mundo", utilizan más agua de la que almacenan, mientras en Londres, las pérdidas causadas por la antigüedad de las tuberías podrían llenar trescientas piscinas olímpicas cada día o la tercera parte del agua que se quería trasvasar del Ebro al Levante español, indica el informe.

"Estas situaciones se agravarán indefectiblemente por la disminución de las precipitaciones, el aumento de la evaporación y las modificaciones en el deshielo que produce el cambio climático", advierte el WWF.

La organización ecologista explica que "la riqueza económica no se traduce en abundancia de agua", por lo que "la escasez y la contaminación son cada día más comunes, y la responsabilidad de encontrar soluciones descansa tanto en los países ricos como en los pobres".

Como aspecto positivo, el estudio valora que ciertas ciudades como Nueva York o Madrid "mantienen una larga tradición de protección de sus cuencas, zonas verdes y naturales en su entorno" e invita a las nuevas generaciones a "no repetir los errores ya cometidos".

Sin embargo y "por desgracia", la mayoría de los países "parecen estar seducidos por gigantescos planes de infraestructuras, como las grandes presas, sin preocuparse por si esos proyectos realmente van a satisfacer las necesidades o tener costos humanos y naturales inaceptables", señala.

Para el responsable de Agua de WWF, Guido Schmidt, "la crisis de agua en los países ricos prueba que los recursos económicos y las infraestructuras no constituyen ningún seguro contra la escasez, la contaminación, el cambio climático o las sequías".

Por ello, el WWF pide la vuelta a la filosofía de que la protección de la naturaleza supone "una fuente de agua", para lo que habría que reparar infraestructuras envejecidas, reducir la contaminación y cambiar los sistemas de regadío.


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