Gota a gota se hace el río

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De vez en cuando, suelo darme un paseo por Blogsearch o Technorati con la intención de encontrar alguna entrada interesante sobre el mundo del agua en general y la directiva marco del agua en particular.

La mayoría de las veces he de decir que no encuentro nada que vaya más allá de las consabidas guerras regionales a cuenta de los trasvases. Pero... la insistencia suele tener su recompensa. Y hoy me he encontrado un excelente artículo en un blog que era desconocido para mi, La Situación del Espectáculo en el cual se analizan los problemas políticos que la gestión del agua plantea en España. Tomando como punto de partida la propuesta del Ministerio de Medio Ambiente de garantizar por ley un mínimo de 60 litros de agua por habitante y día a un precio asequible, se ponen sobre la mesa varios de los aspectos críticos e incoherencias que salpican el discurso político en este tema:

Demagogia en las reacciones a la medida:

"Esta demagogia , lo único que hace –además de decir que el mínimo de agua es bueno para ellos y no para nosotros- es desatender la principal crítica que se le podría hacer a la propuesta. A saber, sancionar el consumo de los ciudadanos como si ellos fueran realmente los culpables de una situación de sequía o de despilfarro del agua que en realidad ha ocasionado los beneficios a las industrias, la política urbanística de según qué Comunidades Autónomas y, por supuesto, las políticas agrícolas tanto de la UE como de todos los Gobiernos de España."

¿Quienes son los grandes usuarios?

"Porque son las industrias, los campos de golf y el cultivo de productos agrícolas –con subvención europea, por cierto- inapropiados para las zonas áridas de la Península Ibérica, las que se llevan el mayor porcentaje de agua y no lo consumido por las familias españolas. El establecer tramos tarifarios en la factura del agua puede educar en el consumo responsable del agua, pero también puede suponer que aquellas familias que lindan con la pobreza –casi 2 millones de españoles y españolas sufren la pobreza severa- se vean obligadas a reducir drásticamente su consumo o arriesgarse al impago de facturas y posterior corte del suministro."

Y lo que más me ha gustado, abre un debate sobre la recuperación de costes:

"Además, la Ley de Aguas que se debate en el Ministerio está reflejando la Directiva Marco del Agua de la UE, la cual propone que el coste de las infraestructuras para el servicio esté reflejado en la factura del agua. Recuperación de costes, lo llama. Esta iniciativa está siendo aplicada por instituciones como el Banco Mundial y el FMI en sus programas de cooperación sobre el agua y, en realidad, sólo garantiza libertad para encarecer los precios a las empresas privadas que se metan en este creciente negocio. Porque si el servicio es garantizado por el Estado, éste no ha de verse necesitado de recuperar costes por vía factura, sino que tiene otros mecanismos para socializar la recuperación y que se haga ésta de manera proporcional."

En este punto, hemos mantenido una conversación posterior, tal y como podeis ver en los comentarios de su blog. El Situacionista me aclara que:

"La idea que pretendía resumir en ese párrafo que destacas simplemente es la de negar la política de subida de la factura. Creo que la declaración de la renta constituye un elemento más eficaz para la mejora del servicio. Mejora que, a pesar de lo que dice la DMA, no debería tener como principio la recuperación de costes. Que yo sepa, la construcción de hospitales, la instalación del alumbrado público u otras infraestructuras no llevan consigo la necesidad de recuperar costes, y menos aún por precios directos que perjudican a los que menos tienen."

Y aquí se vuelve a plantear la gran cuestión. ¿Recuperación de costes si o no?. Y si la respuesta es sí, ¿recuperación de costes para todos?.

Lo dicho, os invito a que leais el artículo completo, que es una muestra de que la blogosfera puede muchas veces aportar puntos de vista y debates que no se plantean con rigor en los medios tradicionales, tantas veces influídos por intereses políticos.

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