Francesc Baltasar. Una gestión sostenible del agua

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Tribuna del consejero de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat de Cataluña hoy en El País en la que se hace un repaso por las líneas de actuación que, según Francesc Baltasar, deben guiar una gestión sostenible del agua.

Me ha llamado la atención el énfasis con el que la Generalitat y la ACA están trabajando en la reutilización como pieza fundamental de la política hidráulica. Las cifras que se manejan en este campo son elevadas y además han logrado ya una importante financiación europea.

Éste es el interesante artículo:

El agua es imprescindible para la vida. Es a la vez medio y recurso, y el ser humano no es el único beneficiario. A menudo no le damos excesiva importancia, pero detrás de un gesto tan sencillo y cotidiano como abrir el grifo hay todo un proceso, complejo y costoso, que hace que podamos cubrir nuestras necesidades de agua los 365 días del año. Pero el agua es un bien frágil y finito y para tenerla debemos respetar su equilibrio y retornarla al medio con buena calidad.Cada vez más, la sociedad demanda una mayor y mejor gestión del agua y conservación del medio ambiente. A todo esto debemos añadir las características climáticas y pluviométricas de este país, y también las nuevas exigencias de la Directiva Marco del Agua, que nos llevan a un enfoque más sostenible de la gestión de este recurso en Cataluña, y más cuando nos acecha un periodo de sequía como el actual.

Es necesario reducir el consumo excesivo y el despilfarro y, a su vez, reducir la contaminación en origen. Asimismo, es necesaria una gestión de la demanda del agua desde el punto de vista del ahorro para ser cada vez más eficientes.

Debemos perseguir el equilibrio entre el agua que tomamos del medio y la que le devolvemos. Es vital utilizar el agua bajo criterios de sostenibilidad. El ahorro, la desalinización, la reutilización y la descontaminación de los acuíferos son maneras de optimizar los recursos del agua de que disponemos. El ingenio humano ha trabajado en estas nuevas tecnologías y fuentes alternativas con el objetivo de reducir y superar la vulnerabilidad del sistema y lograr, así, tener el agua necesaria para los diversos usos. Nuevas tecnologías que deben permitirnos obtener más agua y de mejor calidad, independientemente de la pluviometría.

Los sistemas públicos de saneamiento han dejado de ser, afortunadamente, simples máquinas que vierten agua depurada al río para convertirse en instrumentos de incuestionable valía para poder hacer factible una nueva cultura del agua, en un contexto en el que la reutilización planificada del agua es pieza fundamental de la política hidráulica. De la reutilización se obtendrá un beneficio real de recursos en zonas costeras, así como una mejora cualitativa de los vertidos en el cauce por la disminución de la carga contaminante vertida y por la posibilidad de recargar nuestros acuíferos.

No obstante, la contribución en el éxito de la reutilización planificada y en la consecución de los objetivos de la Directiva Marco del Agua suponen el inicio de una revolución en el campo del saneamiento, sobre todo teniendo en cuenta que, de depurar para verter, pasaremos a regenerar para suministrar, a ser constantes y perseverantes en la continuidad y calidad del producto final.

En la Agencia Catalana del Agua se trabaja sin descanso para lograr integrar el agua regenerada con el tratamiento terciario en los usos que sean sanitariamente aceptables. En este sentido, por una parte, hemos planteado una propuesta argumentada que justifique la modificación del artículo 109 del Texto Refundido de la Legislación de Aguas para asimilar el régimen administrativo del agua regenerada al del agua desalinizada. Es decir, que el titular de la planta de regeneración de agua sea el concesionario de este recurso.

Por otra parte, también hemos acordado con los responsables de salud pública los trabajos previos a la redacción del Proyecto de Real Decreto que establecerá las condiciones básicas para la reutilización de aguas depuradas, la definición de los criterios de calidad según los usos y delimitando las responsabilidades de los actores implicados en el proceso. Es importante tener presente que el uso de agua regenerada con tratamiento terciario es imprescindible para aportar nuevos recursos y equilibrar, de manera sostenible, el balance para una correcta gestión de la demanda multiuso. Este objetivo básico, por su racionalidad y adecuación a los principios de la directiva, es considerado desde la perspectiva catalana de obligada inclusión en la normativa estatal y autonómica sobre reutilización.

Actualmente, en Cataluña no se llega a superar, en el caso más favorable, la reutilización del 5% de las aguas tratadas en depuradoras públicas. El programa de reutilización que está ultimando la Agencia Catalana del Agua pretende llegar al 22% en el año 2015. De conseguirse este objetivo, sería de una ayuda inestimable (160 hectómetros cúbicos/año) para mejorar garantías urbanas, permitir nuevos usos y mejorar la calidad de nuestros ríos. Cabe destacar, asimismo, que ya existen algunas experiencias muy positivas en este sentido como las que desarrolla el Consorcio de la Costa Brava.

Para hacer realidad el programa de reutilización, será necesaria una inversión de 170 millones de euros, el 30% de los cuales ya ha sido concedido por la UE a través de los Fondos de Cohesión, aunque también hay parte de inversión privada. Pero lo realmente interesante es que ya se está trabajando. Buena prueba de ello es el caso de la actuación en la comarca del Baix Llobregat promovida por las tres administraciones competentes, que, con una inversión de 100 millones de euros, prevé reutilizar entre 30 y 40 hectómetros cúbicos anuales. También en el ámbito del Camp de Tarragona estamos impulsando, conjuntamente con la Associació Empresarial Química de Tarragona y el Consorci d'Aigües de Tarragona, la reutilización de 20 hectómetros cúbicos anuales con una inversión de 37 millones de euros.

Entre todos hemos de interiorizar que conseguir una mayor calidad del agua significa ganar en calidad de vida. Por eso tenemos que lograr, en un periodo breve de tiempo, que la sociedad contemple los sistemas de saneamiento como algo más que una simple industria de depuración; deben llegar a ser centros regeneradores de un producto de calidad competitiva.

La sociedad, única destinataria de todos nuestros esfuerzos, sabrá valorar los avances de los que todos podremos disfrutar tanto en el presente como en el futuro.

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