El consumo de agua embotellada podría estar correlacionado con la dureza del agua potable

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Al contrario de lo que mucha gente piensa, el consumo de agua embotellada (sea mineral o no) no dependería ni del nivel de renta, ni si la zona es turística o si hace demasiado calor. Sino, aunque pueda parecer extraño, de la dureza o suavidad del agua de grifo, según revela la clasificación provincial de ventas elaborada por Canadean España, empresa de estudios de mercado.

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Así, las zonas de España donde los suelos calcáreos con aguas muy mineralizadas (la parte oriental) son las que más consumen agua embotellada, siendo este consumo menor en aquellas zonas con aguas más blandas.

Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Murcia y Aragón son las provincias con los consumos más altos.

Según el estudio, este consumo no depende tampoco del nivel de riqueza, ya que algunas de las comunidades más ricas, como Madrid, País Vasco o Navarra, son de las que menos consumen.El excesivo calor tampoco parece ser una excusa ya que Baleares supera en consumo a todas las provincias andaluzas. Por ejemplo, Almería (144,69 litros por persona y año) no solo es inferior su consumo a Baleares (265,62) sino también a Teruel (158,96), Huesca (158,70) o Cuenca (171,13), provincias con unas temperaturas medias anuales muy inferiores.

Problemas sanitarios

Casi todas las personas atribuyen mala calidad del agua e incluso problemas sanitarios a las aguas duras, cuyo alto contenido de minerales y de sales disueltas les proporciona sabor, convirtiéndose en la principal razón por la que tomamos agua embotellada.

Las alarmas sanitarias tampoco parecen reducir su consumo. En marzo del 2006, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicó un estudio sobre la calidad del agua del grifo en España y entre los resultados aparecía una presencia excesiva de trihalometanos (producto que puede causar daños hepáticos y renales por ingesta abundante y continuada) en algunas localidades. Lo lógico es que una noticia semejante hubiera llevado a muchas personas a pasarse al agua embotellada, pero no sucedió nada semejante en Ávila, Cáceres, Ciudad Real o Zamora, por poner algunos ejemplos.

Por el contrario, en las otras dos provincias cuyas capitales mostraban el mismo problema, Alicante y Murcia, en las que ya es común la falta de calidad de sus aguas, principalmente por su dureza, el incremento del consumo dobló la media nacional.

Vía 20 minutos.

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