EEUU: Medicamentos en el agua potable

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Teníamos ya varios estudios e informaciones acerca de la cada vez más importante presencia de restos de medicamentos en nuestros ríos. Ahora, podemos leer este artículo de Bárbara Celis (El País) sobre la alarma que ha desatado una investigación sobre este asunto en Estados Unidos.

A la intensa polémica que se vive en Estados Unidos sobre qué es más ecológico, beber agua del grifo o beberla embotellada, se unió ayer una investigación realizada por la agencia Associated Press (AP) sobre los restos de medicamentos que se encuentran en el agua potable de ese país. Según la agencia, al menos 41 millones de estadounidenses se beben cada día restos de antibióticos, tranquilizantes, antidepresivos, hormonas y aspirinas, entre otros muchos químicos.

Las cantidades, encontradas en el agua de ciudades como Nueva York y San Francisco, son mínimas (mucho menores que una dosis de cualquiera de los medicamentos) y, según las autoridades sanitarias, seguras para la salud. No obstante, se desconocen las consecuencias a largo plazo puesto que nadie ha realizado estudios al respecto. "Reconocemos que la gente se está empezando a preocupar y nos lo estamos tomando muy en serio", aseguró la Agencia de Protección de Medio Ambiente (EPA).

Las autoridades federales no obligan a analizar el agua en esos términos. De ahí que no exista ninguna regulación al respecto y que el agua se considere segura. De los 62 centros de abastecimiento consultados por la agencia AP, sólo 28 realizan pruebas, y en la mayoría de los casos sólo buscan una o dos drogas.

¿Cómo llegan los medicamentos al agua? A través de la orina. El cuerpo no absorbe todo lo que ingiere y lo elimina. El agua viaja por los desagües, es tratada, y vuelve a llegar a pantanos, ríos o lagos y desde ahí, a las plantas potabilizadoras. El problema es que la mayoría no elimina los residuos de las drogas -demasiado pequeños para un filtrado y para los que no se han establecido tratamientos-, por lo que cuando el círculo se cierra, el agua contaminada llega a la mesa.

Más leña al fuego en el debate sobre el agua embotellada.

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