Cristina Narbona hace balance en la revista Ambienta

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Cristina Narbona dijo adiós hace unas semanas como ministra de Medio Ambiente. En el último número de la revista Ambienta, que edita el Ministerio, hace un balance de sus cuatro años de gestión, en los que destaca dos puntos: el cambio climático y la política del agua. A continuación, un extracto del artículo en el que aborda este último asunto:

"...Sin duda, el debate ha resultado ha resultado mucho más polémico en el caso de la política del agua [que en el cambio climático], donde subsisten todavía demasiadas dosis de ignorancia, lo que facilita la demagogia. Ignorancia sobre las propias funciones del agua de nuestros ríos, a la vista de la recurrente exigencia de que dicha agua no “se pierda en el mar” –cuando es imprescindible que el agua dulce y los sedimentos que arrastra lleguen en cuantías significativas al mar para garantizar el mantenimiento de los recursos pesqueros, así como de los deltas y las playas…-; o de la singular pretensión de convertir cada crecida de un río en la defensa de los correspondientes trasvases –cuando esas crecidas permiten las funciones básicas antes apuntadas así como la acumulación del agua en los embalses del régimen hiperanual, y, en todo caso, apenas podrían ser “canalizables” dada la intensidad y el volumen de la mismas…-.

El desafío de la gestión del agua en los próximos años pasa, sin duda –como en el ámbito del cambio climático- por un consenso basado en el conocimiento científico y técnico ajeno por lo tanto, tanto a la consideración de las obras hidráulicas como la única respuesta “ seria” en esta materia, como al debate partidista carente de rigor. En este sentido resulta imprescindible seguir mejorando el control público sobre el consumo de agua y sobre la calidad de la misma. Durante los últimos cuatro años se ha avanzado mucho en la reducción de las necesidades de agua para la agricultura –que todavía representa en España el 70% del consumo total de recursos hídricos- gracias a la inversión pública en modernización de regadíos protagonizada por los Ministerios de Agricultura y Medio Ambiente. Hoy las hectáreas de regadíos localizadas superan ya a las de riego por inundación; y se prevé que los primeros alcancen el 80% del total en 2012. Por supuesto, el ahorro y la eficiencia deben ser exigibles también en el resto de los usos, a partir de políticas tarifarias adecuadas que incentiven el consumo responsable.

Durante la legislatura 2004-2008 se ha avanzado también notablemente en el uso del agua desalada y del agua depurada, tecnologías ambas en las que destaca el liderazgo internacional de las empresas españolas.

Al inicio de 2004 se producían en España 140 hm3 de agua potable a partir de la desalinización, en su mayor parte en el archipiélago canario. A fecha de la entrada en funcionamiento de nueve plantas, la capacidad de producción se eleva a 405 hm3; una décima planta ya terminada, en la ciudad de Alicante, aportará otros 24 hm3 en cuanto obtenga la perceptiva autorización de la Generalitat valenciana, y están en ejecución varias plantas que añadirán otros 200 hm3 en el horizonte de 2010. Hay que lamentar la “demonización” de la que ha sido objeto esta tecnología, a pesar de que el consumo de energía previsto para la totalidad de las plantas del Programa Agua resulta inferior al que hubiera requerido el derogado trasvase del Ebro; y a pesar, también, de las tecnologías hoy utilizadas para evitar daños a los fondos marinos. Lo cierto, es que la desalación es la única tecnología que garantiza agua, llueva o no llueva, y el esfuerzo de innovación tecnológica permanente que se está haciendo responde, sin duda, al interés general.

En síntesis, la reorientación de la política del agua no ha hecho más que comenzar. Las actuaciones del Ministerio de Medio Ambiente han recibido el aval y la financiación de la Comisión Europea. Ello pone de manifiesto la necesidad de tener en cuenta los criterios y las normas europeas, y, por lo tanto, de considerar la buena gestión de los recursos hídricos y la racionalidad económica y la sostenibilidad ambiental de cada actuación concreta, como los ejes prioritarios de la política del agua en España, sea cual sea la fuerza política que gobierne en las diferentes administraciones."

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