La Junta de Castilla-La Mancha recurre la venta de agua de los regantes de Estremera a los del Segura
El Consejo de Gobierno ha dado instrucciones al Gabinete Jurídico de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para que interponga un recurso contra la resolución del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino que, el pasado 6 de mayo, autorizó la venta de aguas del Canal de Estremera al Sindicato de Regantes del Tajo-Segura.
Así lo aseguró esta tarde el vicepresidente primero del Gobierno, Fernando Lamata, quien justificó la decisión por tres motivos: dicha resolución carece de evaluación medioambiental; no cumple la Ley de Aguas y el Plan Hidrológico del Tajo al no determinarse qué fincas dejan de regarse, a cuáles va destinada esa agua y quién la va a utilizar, y, por último, porque no hay garantías legales de que los regantes de Estremera hayan cumplido con la mejora de regadíos a la que estaban obligados para poder seguir usando el agua que tenían asignada.
Por estas tres razones, el Consejo de Gobierno manchego ha decidido plantear esta iniciativa. “Al presidente Barreda no va a temblarle el pulso y va a defender los intereses de la región aunque sea discrepando, discutiendo o impugnando decisiones cuando crea que debe defender nuestros intereses”, aseveró Lamata.

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Decía el Nobel de Literatura, D. Camilo José Cela definiendo a esta Comarca: “La Alcarria es un hermoso país al que la gente no le da la gana ir”. Gracias a su libro,-Viaje a la Alcarria- escrito allá por 1.946, hoy todos pueden viajar a la Alcarria sin salir de sus casas, con su libro entre las manos y sentados al regazo de la lumbre, en compañía de nuestros seres queridos. Y hoy, seis décadas después, sigue siendo así.
Recorrer La Cuenca del Guadiela en pleno siglo XXI es un ejercicio de catarsis, que puede conmover a los nostálgicos de lo rural, pero que en todo caso resulta harto recomendable para pisoteadores de arquitecturas, para examinadores de la historia, para los buscadores de sosiego y vendedores de prisa, para amantes de la buena mesa, para los que buscan emociones fuertes o deportes de aventura y cómo no, para el quijote que viste de verde, con el arma del amor entre las manos.
Y en efecto, el paisaje de La Cuenca del Guadiela engaña con frecuencia al visitante. Sus virtudes no se ponen de manifiesto generosamente ante el primero que pasa, sus criaturas son esquivas, sus plantas espinosas, sus sendas empinadas. La Cuenca del Guadiela exige paciencia y esfuerzo, pero los recompensa ciento por uno. Y es que La Cuenca del Guadiela tiene un aura mágica, una capacidad evocadora de la que otros espacios con todo su carácter virginal, no pueden presumir. Esta le viene dada por ese vínculo que desde tiempo inmemorial mantiene con el hombre, habiendo sido escenario de sus alegrías, sencillas heroicidades y también de un sin número de fatigas.
La Cuenca del Guadiela es uno de los mejores lugares para considerar cuánto vale lo que el progreso trae y cuánto valía lo que a él sacrificamos, presenciando en todo caso, desde el vetusto campanario a la pequeña ermita, del palacio blasonado al humilde chozo, todo en La Cuenca del Guadiela pugna en un esfuerzo admirable y conmovedor por mantenerse en pie honorablemente, presidiendo las soledades de la comarca.
Desde las más altas instancias políticas de la Comunidad se “ideo” un evento cultural que diera relumbrón a nuestra Región, “El Centenario del Quijote”, se creó una empresa semipública, con dineros de todos los castellanomanchegos, incluidos los alcarreños y serranos de Cuenca, que pergeñó unas “Rutas”, que más que culturales fueron y serán, fuente de ingresos extra para las localidades por donde discurren. Cuando el Ingenioso Hidalgo hizo su viaje a Barcelona, ¿por donde creen Uds. que lo realizó? No hay otro camino natural que no sea cruzando parte de la Alcarria y salvando la Serranía de Cuenca para llegar a Zaragoza y de allí a la ciudad Condal. A pesar de haber datos que avalan la posible presencia de D. Miguel de Cervantes por estas tierras mientras escribió el famoso libro, no en vano su hija, Isabel de Cervantes, estaba casada y residía en una pequeña aldea llamada la Herrería de Santa Cristina, situada al inicio de la Serranía Conquense. Encontrándose en este lugar algunos parajes que concuerdan perfectamente con los nombrados en el “Quijote”. Y a pesar de nuestros llantos, quedamos excluidos de las enriquecedoras “Rutas”.
El agua brota en “nuestras” fuentes, discurre por “nuestros” ríos, a veces inunda “nuestras” vegas o tierras, graniza sobre “nuestras” cosechas o “nuestros” árboles, hiela “nuestros” frutales, y como es lógico y consecuente, a esa o esas aguas las sentimos como “nuestras aguas”, pues no en vano y a lo largo de siglos nos hemos beneficiado de sus bondades y soportado sus perjuicios, ya sea aguantando nevadas, ventiscas, granizadas o inundaciones, o simplemente bebiéndolas en el momento oportuno.
Pero he aquí que cuando pasa a ser un bien susceptible de proporcionar dineros, es la Administración la que vende “nuestra” agua y la que se queda con los dineros que reporta. Es decir, se hace una Ley que no contempla ningún derecho para nosotros, y nos la expropian para darle las ganancias al Estado o la Junta de Comunidades, para que invierta los dineros, que deberían ser nuestros, en donde más les plazca, que suele ser en esos “viveros” de votos que representan las grandes poblaciones.
Si nuestros padres y abuelos antes podían regar únicamente poniéndose de acuerdo entre los propietarios de las tierras, ¿por qué ahora no? Es un derecho que nos han quitado. Es una servidumbre a favor de un tercero, que paga a la Administración pero no a aquel a quien le han quitado el derecho. Cualquier servidumbre que se establece conlleva una contraprestación, económica o de otro tipo, pero si no es la ley, sí la lógica te dice que si te quitan un derecho te deben indemnizar. ¿Donde está la indemnización?
Para que el agua vaya a Murcia o a otras tierras de Castilla la Mancha, nosotros no podemos regar ni tocar nuestras aguas pero sí somos los que sufrimos las nevadas, las riadas, los desbordamientos, las goteras, las heladas y tantas otras calamidades que el agua conlleva, mientras todas las ventajas son para quienes riegan con ellas y quienes cobran lo que pagan los que riegan según contratos redactados al margen de nosotros y de los que no nos beneficiamos en absoluto.
Se nos pide solidaridad y en eso, vamos los primeros, no de Castilla La Mancha, sino de toda España. Ahí están como muestra palpable, las mejores vegas de varios de nuestros pueblos de La Alcarria inundadas y afectadas por las aguas del pantano de Buendía –desde le que se realiza el trasvase-, lo que ha significado que su población disminuya hasta el 30 % de la que existiera en los años 60, o ahí estamos flanqueados no por una, sino por dos centrales nucleares, Zorita y Trillo. Y a cambio ¿Qué? Tenemos que seguir yendo juntos; pero los últimos. Tenemos que seguir siendo el orgullo de España en cuanto a solidaridad, mientras han tenido que huir nuestras gentes a Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Alemania, porque nos han quitado lo mejor que teníamos.
No clamamos al cielo en busca de agua, queremos que nuestros pueblos mantengan su vida, sus gentes, sus costumbres, sus anhelos y sus desdichas; pero que vivan. Estas son nuestras súplicas al Gobierno Castellanomanchego y que todos los habitantes de la Comunidad nos entiendan, que entiendan nuestra realidad, que nuestras lágrimas nacen de lo más hondo de nuestros corazones, por que si alguien no lo remedia NUESTRA TIERRA SE MUERE, está condenada a su despoblamiento, y por ende a su abandono y a la miseria de sus gentes, formando parte de aquellos emigrantes que ya nos abandonaron en las décadas de los 60 y 70, engrosando las filas de los que cada día acuden buscando el “maná” en las grandes ciudades.
Con nuestras lágrimas seguiremos regando nuestros cultivos, mientras vemos pasar el agua que regará campos de golf, murcianos o manchegos (Reino de Don Quijote o Tablas de Daimiel). Nuestros ganados ven pasar el arroyo, y no se puede extraer agua para saciar su sed. Nuestros pozos han sido objeto de fiscalización con contadores, y ya no se permite la realización de nuevos sondeos salvo casos excepcionales. Se han abierto expedientes sancionadores a los sondeos que suministran el agua a las poblaciones, ¡¡Se nos sanciona por beber “nuestra” agua !!.
Desde nuestra tierra, vamos viendo, con paciencia pero con mucha inquietud, como poco a poco su futuro va apareciendo esplendoroso para animales y plantas mientras se va oscureciendo para las personas y todo ello como consecuencia de decisiones que se toman desde fuera de nuestra tierra con el pretendido discurso de que son para nuestro bien. Una serie de “figuras de protección” medioambiental han ido recayendo sobre nuestras tierras cuyos efectos se vuelven contra nosotros sin ninguna contraprestación a cambio. Cada una de estas figuras significa una serie de prohibiciones o lo que es lo mismo la imposición de unas servidumbres que antes no existían y que ahora nos hacen prácticamente imposible un desarrollo acorde con los tiempos que vivimos. ¿Consecuencia? La sangría permanente de su población, el envejecimiento lastimoso de los residentes y la ausencia más absoluta de futuro, de tal manera que están condenando a una comarca entera a su desaparición.
Por nuestros montes volaran diversidad de aves, pero no podremos ver en el paisaje aerogeneradores -los nuevos molinos de viento-, es zona protegida de paso de aves, y con los recursos económicos que generarían ocho o diez de estos molinos de viento habría suficiente para cubrir gastos importantes de nuestros Ayuntamientos. Y tantas y tantas otras protecciones medio ambientales que nos ahogan en el desarrollo, y que hacen que nuestros mayores tengan que cambiar sus hábitos heredados de sus ancestros, por una “modernidad” que nada tiene que ver con la protección de su hábitat.
Espero que con estas letras, amigos lectores manchegos, entiendan nuestro sentimiento, que nada tiene que ver con la defensa nacionalista de territorios, sino de defensa de personas y sus derechos. Somos y seremos solidarios, pero también reclamamos la misma solidaridad para con nuestra tierra. Somos alcarreños y serranos; pero también pertenecemos a Castilla La Mancha, o al menos eso nos han dicho. Y si nadie lo remedia, dentro de pocos años, seremos el ejemplo vivo en pleno siglo XXI, de los lugares de destino turístico con una especialidad, la “reserva de indios”, donde el turista podrá observar muchas plantas, muchos animales, y algún que otro especimen de la vida humana, eso sí con muchos años y hoy en peligro de extinción.
Dejen el libro “Viaje a la Alcarria” en los anaqueles de su librería, y véngase a pasear por nuestra tierra, la Cuenca del Guadiela, y podrán comprobar in situ las maravillas que la madre naturaleza nos proporcionó, y la bondad de sus gentes. Y a su regreso no olviden depositar una lágrima de despedida, que bien nos vendrá para regar nuestras tierras.
sin duda, este es un campo muy interesante susceptible de un estudio a fondo. Un trabajo sobre esta temática, orientado desde el ámbito de las ciencias sociales, podría ser candidato al Premio de Investigación Dr Rogeli Duocastella organizado por la Obra Social de La Caixa. La excelencia siempre debe ser recompensada. El plazo de presentación termina el 10 de octubre de 2008.
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