Los Reyes inauguran la modernización de la zona regable del valle inferior del Guadalquivir donde el MARM ha invertido más de 124 millones de euros

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Sus Majestades los Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, acompañados por la ministra de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM), Elena Espinosa, han inaugurado hoy la modernización de las infraestructuras de la zona regable del Valle Inferior del Guadalquivir, donde el MARM ha invertido 124.350.777 euros, a través de la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (SEIASA) del Sur y Este.

Esta actuación mejora el riego de 18.945 hectáreas y de ella se beneficiarán 2.300 regantes de los términos municipales de Sevilla, La Rinconada, Alcalá del Río, Cantillana, Brenes, Villanueva del Río y Minas, Tocina, Carmona, Lora del Río y Alcolea del Río, todos ellos en la provincia de Sevilla.

La modernización del regadío en esta zona ha consistido, fundamentalmente, en las siguientes actuaciones:

  • Construcción de 9 balsas de regulación que serán capaces de acumular agua suficiente para suministrar a toda la superficie regable. Con un volumen total de reserva por encima de los 4 hectómetros cúbicos, estas balsas se sitúan entre 138.274 metros cúbicos de la menor y los 1.071.991 metros cúbicos de la de mayor capacidad.
  • Construcción de una estación de bombeo por cada balsa, que se encargarán de tomar el agua de éstas e impulsarla a través de la red de tuberías. El número de grupos varía entre dos y seis, con un caudal entre 0,53 y 3,44 metros cúbicos por segundo. Igualmente ha sido necesaria la construcción de seis estaciones de bombeo de llenado de estas balsas.
  • Se han instalado estaciones de filtrado, ya que, para facilitar el riego por aspersión se ha de filtrar, con un paso de 1,5 milímetros. Los filtros son de tipo banda rotativa.
  • Se han construido una extensa red de riego a presión para llevar el agua a todas las parcelas de la zona regable, sustituyendo la red anterior compuesta por acequias, canales de tierra y tuberías por las que el agua circulaba en régimen de lámina libre. La longitud total de esta red de tuberías es de unos 500 kilómetros.
  • Las tomas de parcela son el punto final de la red secundaria proyectada y constituyen el punto de inicio de la red terciaria adicional en la parcela correspondiente.
  • Se ha realizado con éxito la recuperación total de acueductos del canal principal del Vale Inferior del Guadalquivir consiguiendo mantener en uso unas estructuras de alto valor por su construcción y antigüedad, ya que muchos de ellos cumplirán pronto el siglo de servicio.
  • Se han construido nuevas infraestructuras de electrificación, con el fin de abastecer de electricidad a todos los elementos electromecánicos, que amplían las instalaciones de electrificación de la zona, adecuándolas a las demandas previsibles futuras.
  • Para el perfecto control y automatización de las instalaciones se han instalado los sistemas tecnológicos más avanzados. Aunando las comunicaciones vía fibra óptica y radio de última generación se ha conseguido tener un control total del regante.

Estas obras permiten el ahorro de 50 hectómetros cúbicos de agua al año, así como del consumo eléctrico o combustible, aumentando las producciones en calidad y cantidad, al tecnificar los sistemas de riego.

Además, a nivel social permiten la mejora la confortabilidad del trabajo agrario con horarios y calendarios más similares al resto de los sectores productivos y se genera una mayor independencia en la planificación anual de los cultivos, permitiendo a los agricultores una mayor iniciativa y agilidad para desarrollar su actividad.

Desde el punto de vista medioambiental, las obras consiguen el mantenimiento de la fertilidad del suelo; se preserva la biodiversidad de la flora y la fauna del paisaje; se evitan las filtraciones y escorrentías que produce el riego y que pueden ser fuentes de contaminación de las aguas subterráneas, logrando un mayor control de las extracciones y la distribución del agua gracias a los sistemas de telecontrol, y se elimina CO2 de la atmósfera, lo que ayudará a alcanzar los objetivos de Kyoto.

Por último, esta actuación mantiene la estructura del suelo gracias a la reducción de la erosión, lo que implica una mayor capacidad de retención de agua, y consigue mantener la cobertura vegetal del terreno, lo que permite luchar contra la erosión y la desertificación, preservando la flora y la fauna del paisaje propio de los ecosistemas de regadío.

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