Un informe del PNUMA pide reformas drásticas en energía y agricultura

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Los sectores energético y agrícola precisan reformas drásticas para que nuestro planeta llegue a ser verdaderamente sostenible, advierte el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) en un informe sobre un estudio elaborado recientemente por el «Panel Internacional para la Gestión Sostenible de los Recursos» (IPSRM) y presentado en Bruselas (Bélgica) el pasado 2 de junio por el Comisario europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik, y la Directora Ejecutiva Adjunta del PNUMA, Angela Cropper.

La finalidad del estudio consistía en identificar actividades que contribuyen de manera desproporcionada a agravar los problemas del medio ambiente. Los responsables del estudio revisaron y examinaron de manera exhaustiva la bibliografía pertinente para confeccionar un listado de las prioridades de la ciencia de cara a remediar estos problemas.

«El IPSRM ha revisado toda la ciencia disponible y concluido que actualmente hay dos sectores que tienen un impacto desproporcionadamente elevado en la población y en los sistemas en los que se sustenta la vida en nuestro planeta. Se trata de la energía en forma de combustibles fósiles y la agricultura, en particular la ganadería con fines de explotación cárnica y lechera», anunció Achim Steiner, Secretario General Adjunto de la ONU y Director Ejecutivo de PNUMA.

Según el informe, la agricultura acapara el 70% del consumo mundial de agua dulce y el 38% del uso total del suelo, lo que la convierte en una de las principales fuentes de los problemas medioambientales, como la pérdida de hábitats, el cambio climático y la contaminación. Por otra parte, el uso de combustibles fósiles también se destaca como una de las causas principales de muchas de las lacras del medio ambiente, sobre todo el cambio climático y otros efectos de las emisiones de sustancias nocivas.

«Si se mantienen las condiciones actuales, el impacto de estas actividades en el futuro más que reducirse se agravará», señala el informe.

En éste se rechaza la hipótesis de que una mayor riqueza redunda en mejoras para el medio ambiente. «En lo que respecta al dióxido de carbono, la duplicación de la riqueza provoca por regla general un incremento de la presión sobre el medio ambiente de entre un 60% y un 80%, o incluso más en algunas economías emergentes», aseveró Ernst von Weizsaecker, copresidente del IPSRM.

«En el terreno alimentario, el aumento de la prosperidad económica está causando un mayor consumo de productos cárnicos y lácteos, y actualmente el ganado consume gran parte de los cultivos mundiales y, por ende, un volumen muy elevado de agua dulce, fertilizantes y plaguicidas que se emplean en la producción de esos cultivos», añadió.

El IPSRM también indica que las viviendas son responsables en última instancia de gran número de procesos nocivos para el medio ambiente. «En la mayoría de países, el consumo doméstico representa no menos del 60% de los impactos durante el ciclo de vida del consumo final», se lee en el informe. Por consiguiente, se necesitan «mejoras drásticas» en los patrones domésticos de consumo de energía, por ejemplo en los sistemas de calefacción y refrigeración, diversos aparatos y electrodomésticos y las formas de desplazarse. En el ámbito de la alimentación, el informe recomienda la sustitución masiva de las proteínas animales por alimentos de origen vegetal.

«El desarrollo sostenible empieza por hacer hincapié en aquellos esfuerzos que resultan más efectivos para reducir el daño que inflige la humanidad a los ecosistemas. Desde esa perspectiva, el presente informe posee una gran relevancia para las autoridades políticas y las empresas», señaló la Sra. Cropper. «También ofrece consejos para los individuos y las familias: no basta con reciclar, sino que también se debe instalar sistemas de calefacción y refrigeración de consumo energético más eficiente en el hogar, pasarse a una dieta más sostenible y usar el transporte público si se dispone de él.»

En referencia al informe, el Comisario Potocnik declaró: «Este informe nos conciencia de que no hay mejor momento que el presente para cambiarnos a una economía eficiente en su aprovechamiento de los recursos. Se trata de un esfuerzo colosal, pero también indispensable para que gocemos de prosperidad y calidad de vida en el futuro.»

«En Europa hará falta un diálogo efectivo con los Estados miembros, donde se tienen que tomar muchas de las decisiones más trascendentales, sobre todo en ámbitos como la reforma fiscal. Y nunca alcanzaremos nuestra meta sin el concurso del mundo empresarial, en el que, salvo un puñado de excelentes ejemplos de liderazgo, aún quedan muchos que no han comprendido cuán urgente es la necesidad de un cambio.»

Para más información, consulte:

International Panel for Sustainable Resource Management
http://www.unep.fr/scp/rpanel/

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