AZTI recomienda que la evaluación de la calidad de las aguas considere la contaminación de los sedimentos

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La evaluación de la calidad de las aguas superficiales es más precisa integrando datos de aguas y sedimentos. Así lo establece un estudio reciente realizado por el centro tecnológico AZTI-Tecnalia que concluye que existe un riesgo de clasificación errónea de las masas de agua si en la evaluación del Estado Químico únicamente se incluyen las aguas. Además, esto puede aumentar innecesariamente los costes de recuperación de la zona de estudio, de forma no proporcionada a la mejoría ecológica que se puede obtener.

La evaluación de la calidad de las aguas superficiales es más precisa integrando datos de aguas y sedimentos. Un estudio reciente concluye que existe un riesgo de clasificación errónea de las masas de agua si en la evaluación del Estado Químico únicamente se incluyen las aguas. Además, esto puede aumentar innecesariamente los costes de recuperación de la zona de estudio, de forma no proporcionada a la mejoría ecológica que se puede obtener.

Según la Directiva Marco del Agua (DMA) (Directiva, 2000/60/CE), los Estados Miembros deben alcanzar el ‘Buen Estado Ecológico' en todas las masas de agua europeas (continentales, subterráneas, estuáricas y litorales) para 2015. La calidad de las aguas de superficie se evalúa según su Estado Ecológico y Estado Químico.

El Estado Ecológico de una masa de agua viene dado por el estudio de de las condiciones de diferentes indicadores: biológicos (composición y abundancia de fitoplancton, macroalgas, angiospermas, macrobentos y peces); hidromorfológicos (profundidad, marea...), así como químicos y físico-químicos (oxigenación, salinidad, nutrientes, sustancias prioritarias...). Por su parte, el Estado Químico de una masa de agua se determina de acuerdo a las Normas de Calidad Medioambiental (EQS) de sustancias prioritarias y prioritarias peligrosas que incluyen metales disueltos y compuestos orgánicos y aparecen listadas en la Directiva 2008/105/EC.

Según el estudio, las presiones más significativas identificadas en las masas de agua del País Vasco se corresponden, por un lado, con vertidos urbanos e industriales que implican un aumento de la materia orgánica, consumo de oxígeno y la entrada de metales y compuestos orgánicos. Por otro, con las presiones hidromorfológicas originadas por la construcción de puertos y diques, dragados, deposiciones de sedimentos y terrenos ganados al mar.

En este trabajo, investigadores de la Unidad de Investigación Marina de AZTI-Tecnalia han estudiado la evolución de la concentración de metales pesados (arsénico, cadmio, cobre, cromo, mercurio, níquel, plomo y zinc) en sedimentos y aguas de todas las masas de agua de transición y costeras de País Vasco, así como la respuesta de estos sistemas tras la implantación de programas de tratamientos de aguas llevados a cabo en los últimos años (1995-2007).

El Estado Químico de estas masas de agua se estimó siguiendo dos metodologías: en primer lugar, el principio ‘uno fuera, todos fuera' que establece la DMA, donde cualquier metal en aguas cuya concentración sea superior a los EQS establecidos, en cualquier estación de una masa de agua, produce que toda la masa de agua ‘no cumpla' el Estado Químico. En segundo lugar, la técnica de integración de sedimentos y aguas, evaluándolos de forma conjunta mediante una metodología ponderada que proponen estos investigadores en un estudio previo.

Según la primera metodología, pocas masas de agua alcanzaban el ‘buen Estado Químico' y el porcentaje de cumplimientos disminuye a lo largo del tiempo alcanzando valores cercanos a cero en los últimos años. Por el contrario, empleando la segunda metodología, más del 50% de las masas de agua ‘cumplen' el Estado Químico y los cumplimientos se mantienen constantes a lo largo del tiempo.

Los investigadores argumentan que la metodología de integración de matrices es más precisa y discriminante (entre masas de agua sometidas a altas o bajas presiones) en la evaluación del Estado Químico y se relaciona mejor con las respuestas de los indicadores biológicos. Además, cuando se integra toda la información, a nivel de masa de agua, procedente de los diversos indicadores biológicos, hidromorfológicos, físico-químicos y químicos, la calidad ecológica de las aguas del País Vasco experimenta una recuperación progresiva, especialmente a partir del año 2000. Sin embargo, es necesario seguir investigando en la determinación de las normas de calidad medioambiental para aguas y sedimentos.

Fuente: Tueros, I., Borja, A., Larreta, J., Rodriguez, J. G., Valencia, V., Millán, E., (2009). Integrating long-term water and sediment pollution data, in assessing chemical status within the European Water Framework Directive. Marine Pollution Bulletin. 58:1389:1400

Contacto: itueros@azti.es y aborja@pas.azti.es

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