El momento de actuar por la biodiversidad

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Pese a la intensificación de los esfuerzos por proteger la biodiversidad, éste es un recurso en franco deterioro. En opinión de un grupo de científicos y ecologistas, para frenar esta alarmante tendencia, la sociedad deberá replantearse sus actitudes frente a la biodiversidad y modificar su comportamiento de manera acorde. El equipo espera que se hagan eco de este mensaje los mandatarios mundiales que asistirán al 65° periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de próxima celebración, que se dedicará a la biodiversidad. Otro acontecimiento de interés y programado para este otoño es la X Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

En un artículo publicado en la revista Science, los autores señalan que la biodiversidad debería recibir un mayor reconocimiento como bien público mundial. Según ellos, la biodiversidad nos brinda gran cantidad de bienes, como alimentos, madera, fibra y medicamentos, y servicios como la regulación climática, el control de inundaciones, el ciclo de los nutrientes, la polinización y la posibilidad de realizar diversas actividades recreativas. Justamente, la iniciativa TEEB (The Economics of Ecosystems and Biodiversity, o «Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad»), que cuenta con apoyo de la Comisión Europea, estimó que los beneficios económicos de la biodiversidad son entre 10 y 100 veces superiores al coste de conservar los ecosistemas naturales biodiversos.

En las últimas décadas se han multiplicado por todo el mundo los intentos de conservación de la naturaleza, con éxitos notables. Pero la biodiversidad se encuentra amenazada cada vez por más frentes. La sobreexplotación, las especies invasivas, la contaminación, el cambio climático, la destrucción de hábitats y la extracción excesiva de agua son factores que ponen en peligro la biodiversidad.

De hecho actualmente está en alza el número de especies conocidas en peligro de extinción: el 12% de las aves, el 21% de los mamíferos, el 30% de los anfibios y el 25% de las plantas. Además hay muchos grupos, como los microbios y los invertebrados, en relación a los que sencillamente carecemos de información sobre su grado de conservación y su función en los ecosistemas.

Según indican los autores, uno de los problemas que afrontan los estudiosos del medio ambiente y los responsables políticos consiste en que «las repercusiones de una acción determinada con frecuencia quedan lejos en el espacio y en el tiempo. Esto dificulta una regulación efectiva, ya que no hay ningún organismo con jurisdicción sobre toda la biodiversidad mundial.»

En su opinión, hay que reconocer y gestionar la biodiversidad como un bien público mundial e implantar políticas que recompensen las acciones individuales positivas y castiguen los comportamientos perjudiciales. Además, recomiendan, los economistas y medioambientalistas deberían colaborar para desarrollar incentivos que fomenten comportamientos favorables a la biodiversidad.

Por eso animan a gobiernos, empresas y sociedad civil a integrar la biodiversidad en todos los aspectos de las decisiones de índole social, económica y política. «Para los gobiernos, el mantenimiento de las reservas de capital natural debe convertirse en un elemento de las políticas explícito, aplicado y exigible», sostienen. También destacan que la protección de la biodiversidad debe recibir atención en todas las áreas de gobierno, y sobre todo en los ámbitos políticos de la agricultura, el transporte y la energía, que en muchos casos ejercen los efectos más profundos en la biodiversidad y sin embargo quedan fuera de las competencias de la mayoría de autoridades de medio ambiente.

Otro elemento clave para la protección de la biodiversidad es brindar un mayor apoyo a los países en vías de desarrollo, muchos de los cuales poseen una extensa biodiversidad.

«Valorar la biodiversidad en su justa medida es crucial para cambiar nuestra forma de ver este importante recurso», apuntó el primer firmante del artículo, el Dr. Mike Rands, director de la Cambridge Conservation Initiative (Reino Unido). «Los beneficios de la biodiversidad nos han venido dados, y por eso la damos por hecha. Los costes de conservar la biodiversidad se ven compensados con creces por sus beneficios. La Asamblea General de la ONU se reúne próximamente en una sesión especial sobre la biodiversidad y éste es un mensaje especialmente oportuno e importante que conviene que los mandatarios mundiales tengan en cuenta.»

Por otra parte, el Comisario de Medio Ambiente de la Unión Europea, Janez Potocnik, aludió a muchos aspectos abordados en el artículo de Science con ocasión de un congreso celebrado en Gante (Bélgica) y organizado por la Presidencia belga del Consejo de la UE. El Comisario aludió a las próximas reformas de las políticas comunitarias en materia de agricultura y pesca como «oportunidades irrepetibles» para integrar mejor las cuestiones relacionadas con la biodiversidad en estas amplísimas áreas políticas.

«Hace unos años una idea así habría sido impensable, pero hoy es realista y factible. ¿Qué ha cambiado?», se preguntó el Comisario. «En mi opinión el cambio más determinante es la concienciación de que la protección de la biodiversidad no se reduce a proteger las especies; consiste también en asegurar la capacidad de la naturaleza para brindar los bienes y servicios que todos necesitamos, los agricultores, los pescadores, ustedes y yo mismo.»

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