Comienza la segunda fase de llenado de la Balsa de San Diego en Villena (Alicante)

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El inmenso vaso de la Balsa de San Diego, con una superficie equivalente a 80 campos de fútbol, almacena ya en su interior más de 6 millones de m³ de aguas del Júcar. Son 6 Hm³ de recursos superficiales del río Júcar destinados a las comarcas alicantinas del Vinalopó para resolver uno de los problemas medioambientales más acuciantes que existe actualmente en la Comunitat Valenciana: la sobre-explotación de sus acuíferos subterráneos.

Se trata del primer escalón de carga del embalse, tal y como estipula el Programa de Puesta en Carga aprobado en su día por el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM). A finales del mes de diciembre pasado culminó el llenado de este primer escalón de carga en la Balsa de San Diego, y durante los meses de enero y febrero se han llevado a cabo toda una serie de pruebas y auscultaciones en el embalse para comprobar su buen funcionamiento. Realizadas con éxito todas las pruebas de control y seguridad por parte de los técnicos, acuaMed va a proceder, a partir del próximo 21 de marzo, al llenado del segundo escalón de carga del embalse de San Diego, lo que permitirá almacenar en él hasta 12 millones de m³ de aguas procedentes del río Júcar.

La Balsa de San Diego, ubicada en el término municipal de Villena (Alicante), tiene capacidad para almacenar más de 20 millones de m³ de aguas del Júcar, cantidad suficiente para regar más de 10.000 hectáreas de cultivo, dejando así de extraer esos recursos de los acuíferos subterráneos del Vinalopó. En épocas de bonanza hídrica, la Balsa de San Diego podrá llenarse hasta 4 veces al año.

Este embalse, que almacena los recursos trasvasados por la Conducción Júcar-Vinalopó, tiene unas dimensiones espectaculares, por eso ha sido clasificado como Presa de Categoría A por la Dirección General del Agua. Su perímetro supera los 4 kilómetros de longitud; presenta una altura máxima de 38,5 metros y el ancho de base de su talud llega a alcanzar en algunos puntos los 200 metros. El agua almacenada, en su cota máxima, tendrá 22 metros de profundidad, es decir, cubriría un edificio de 7 plantas. Y cuando se llene del todo, la lámina de agua tendrá una superficie equivalente a 115 campos de fútbol (1.150.000 m²).

El Programa de Puesta en Carga de la Balsa de San Diego establece un tiempo estimado de llenado de 186 días, calculando una aportación media de 0,31 hm³/día y un caudal de 3,6 m³/s circulando por la conducción Júcar-Vinalopó. Tanto por altura como por capacidad de embalse, se ha considerado oportuno que el llenado se realice por etapas, respetando cuatro escalones de carga hasta alcanzar su nivel máximo de almacenaje. El tiempo de permanencia en el umbral superior de cada escalón no puede ser inferior a un mes. El vaciado de la Balsa de San Diego se realiza a través de la conducción principal hacia la Central de Alorines, donde la conducción principal se conecta con el post-trasvase. El flujo de agua por la conducción puede interrumpirse en cualquier momento desde la Sala de Control de la balsa. Esta función es de vital importancia en caso de emergencia para poder disponer así de la máxima capacidad de desagüe.

El Programa de Puesta en Carga establece también que durante este primer llenado se debe realizar una lectura intensiva de todos los elementos de auscultación, lo que implica una toma de datos diaria para la inspección visual, control de presión, control de filtraciones, desplazamiento en cuerpo de balsa y cimiento, nivel del embalse, caudales y variables meteorológicas. De forma ocasional se está realizando también nivelación de precisión, estudios de posibles movimientos sísmicos mediante acelerógrafos, así como inspección visual de válvulas y compuertas. Existen tres niveles de control de la evolución de la balsa en función de los datos registrados y la observación periódica: normalidad, alerta y alarma. Cada nivel conlleva la aplicación de diferentes medidas de control y seguridad.

Fuente.- Acuamed

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