Invertir en agua es 'La gran apuesta'

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La Gran Apuesta | Tráiler | 22 de Enero en cines | Paramount Pictures Spain

Sobre el blog

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad de iAgua.
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A muchos no les sonará de nada en nombre de Michael Burry. Pero si digo que fue interpretado por Christian Bale en la película ganadora del Oscar en 2016 "La gran apuesta", las cosas cambian.

Este inversionista, con síndorme de Asperger y un ojo de cristal, se anticipó a la crisis financiera de 2008 y ganó mucho dinero gracias su apuesta contra el mercado hipotecario.

Pero para enterarse bien de cómo lo hizo, mejor ver la película.

"La comida es la manera de invertir en agua"

Pero, ¿a qué destina actualmente sus esfuerzos inversores el hombre que vaticinó el futuro? 

(SPOILER) Michael Burry is focusing all of his trading on one commodity: Water

Con esta frase finaliza el citado filme, dejando en el aire la duda sobre el destino de la nada desdeñable fortuna personal de Burry.

La explicación a este hecho la dio el mismo en una entrevista concecida a New York Magazine en diciembre de 2015, ante la duda que planteaban estas palabras: "Empecé a buscar cómo invertir en agua hace unos 15 años. El agua potable y limpia no puede darse por sentado (...). El transporte de agua es poco práctico, tanto por razones políticas como físicas. La compra de derechos de agua no tiene mucho sentido para mí (...). Lo que estaba claro para mí es que la comida es la manera de invertir en agua. Es decir, cultivar alimentos en las zonas ricas en agua y transportarlos para su venta a zonas pobres en agua. Este es el método para redistribuir el agua menos polémico, en última instancia puede ser rentable y asegura una redistribución sostenible".

Finaliza con esta declaración: "Una botella de vino necesita más de 400 botellas de agua para su producción. El agua que contienen los alimentos es lo que encuentro interesante".

¿Una idea "copiable"?

Según la FAO, durante el último siglo el consumo de agua ha crecido a un ritmo más de dos veces superior al crecimiento de la población mundial. 

También, según datos de la ONU, la escasez de agua afecta ya a todos los continentes. Cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua, mientras que 500 millones se aproximan a esta situación. Y en 2025, 1.800 millones de personas vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua y dos terceras partes de la población mundial podrían hacerlo en condiciones de estrés hídrico.

No sería mala opción hacer caso esta vez a Michael Burry.

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