Aguas transfronterizas México-Estados Unidos

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Sobre el blog

Alfonso A. Cortez Lara
Professor-researcher at El Colegio de la Frontera Norte (Mexico) International consultant (Water management) PhD. Resource Development -Water Resources (Michigan State University) MSc.
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  • Aguas transfronterizas México-Estados Unidos
    Región México-Estados Unidos: la frontera hídrica

Régimen jurídico para la gestión y manejo de recursos hídricos transfronterizos México-Estados Unidos

Dr. Alfonso Andrés Cortez Lara[1]

1. Introducción: Marco institucional para el manejo binacional del agua

La región analizada comprende la zona norte de los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas así como la porción sur de los estados de California, Arizona, Nuevo México y Texas.[2] La figura 1 muestra las múltiples interconexiones que distinguen a esta región y donde sobresalen las corrientes superficiales internacionales de los ríos Tijuana, Colorado y Bravo (o Grande como se le conoce en los Estados Unidos).

El marco legal establecido para el manejo binacional de estas y otras corrientes hídricas es vasto, sin embargo, los referidos a la Convención de 1906, que se enfocó al tramo limítrofe del río Bravo, aguas arriba de Fort Quitman, y el Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales entre México y los Estados Unidos de 1944 que incluyó los ríos Tijuana, Colorado y Bravo (Tratado de Aguas), sobresalen por su impacto socio-económico, político y ambiental en la región México-Estados Unidos.

Históricamente, el agua ha sido un tema prioritario en la agenda bilateral entre México-Estados Unidos. Esto es normal considerando que dos terceras partes de los más de 3,000 km de frontera corresponden a cauces de agua (2,019 km del Río Bravo y 38 km del tramo limítrofe del Río Colorado). Como resultado de las características de esta “frontera de agua”, ambos países han desarrollado una vasta y detallada legislación internacional que incluye Convenciones, Tratados y Actas, sobresaliendo las siguientes (CILA, 2011):

  • Tratado de Paz, Amistad y Límites (Tratado de Guadalupe Hidalgo) del 2 de febrero de 1848, y que establece la nueva frontera internacional entre México y Estados Unidos.
  • La firma de Convenciones en 1882, 1884, 1889, 1905 y 1906, en las cuales se establecen compromisos de los gobiernos para la demarcación de la frontera terrestre y fluvial. La Convención de 1889 establece las bases para mantener los ríos Bravo y Colorado como la frontera internacional y la Convención de 1906 fija las primeras asignaciones de aguas en donde se entregarían anualmente 74 millones de metros cúbicos (Mm3) del Río Bravo para uso en la zona de Ciudad Juárez, Chihuahua.
  • En 1922, los siete estados de la Unión Americana incluidos en la cuenca del río Colorado establecen el Acuerdo de Santa Fe, en donde se reconoce a México como el octavo usuario y se le asigna un volumen anual de 1,233 Mm3.
  • El 3 de febrero de 1944, México y los Estados Unidos firman el Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales para los ríos Tijuana, Colorado y Bravo. Con este Tratado, la Comisión Internacional de Límites, creada previamente por la Convención de 1889, se transforma en lo que actualmente se conoce como Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y le otorga atribuciones adicionales para el manejo de aguas transfronterizas. Asimismo, faculta a los dos países para diseñar, construir, operar y mantener la infraestructura requerida para cumplir con las derivaciones de los volúmenes asignados, tanto en el Río Bravo como en el Río Colorado. Derivado de este marco binacional de aguas, a partir de 1948 inicia la construcción de presas de carácter internacional entre México y Estados Unidos.[3]

2. Problemas emblemáticos y acciones institucionales para el manejo y gestión de aguas transfronterizas (1950s-2010).

A partir del tratado de 1944 se han signado una extensa lista de Actas de la Comisión mismas que contemplan acuerdos para el desarrollo de soluciones a la problemática de los asuntos relacionados con las aguas internacionales. Por ejemplo, en lo que respecta al río Colorado, destacan los acuerdos que establecieron las bases para la solución del problema de la salinidad en este curso de agua. En lo referente a la cuenca del río Bravo, destacan los acuerdos para el mantenimiento de obras tendientes a resolver la salinidad del bajo río Bravo así como aquellos enfocados a subsanar el déficit de entregas de agua de México a los Estados Unidos en el tramo medio y bajo de la cuenca del río Bravo-Conchos/Grande, entre otras (Mumme y Pineda, 2005).

Como se puede observar, el marco institucional establecido ha marcado la ruta a seguir en las relaciones binacionales para el manejo de aguas transfronterizas a través de los tratados y sus actas.[4] Soluciones injustas o no, acordadas de manera armoniosa o no, lo cierto es que todas ellas reflejan la historia de encuentros y desencuentros en la búsqueda de una adecuación a los nuevos tiempos y tratando de subsanar de manera eficaz y eficiente los problemas cotidianos implícitos en el manejo de aguas compartidas por dos naciones que expresan significativas asimetrías de orden económico, político, social y cultural, pero sobre todo, diferencias en las formas institucionales domésticas para el manejo del agua hacia dentro de cada país. Este, representa uno de los factores que frecuentemente dificulta las interacciones sociales y las negociaciones para encontrar soluciones de beneficio mutuo (Cortez, Whiteford y Chávez, 2005).

En las siguientes secciones se revisan algunos ejemplos emblemáticos de la relación binacional en torno al manejo del agua ocurridos durante las últimas seis décadas, o que involucren algunas de las últimas 100 Actas del Tratado Internacional de Aguas (Actas 218 a 318).

2.1 Problemas específicos para la gestión de aguas transfronterizas durante los 60s-70s y acciones institucionales.

2.1.1 La salinidad del río Colorado

Desde el origen del conflicto internacional iniciado a principios de la década de los sesentas y hasta la actualidad, las altas concentraciones salinas del agua entregada a México han tenido repercusiones significativas en la productividad de las tierras agrícolas de los valles de Mexicali y San Luís Río Colorado. De hecho, todos los suelos localizados en zonas áridas, como ésta, están sujetos a procesos de salinización natural, sin embargo, son precisamente las actividades antropogénicas las que han venido acelerando los procesos de salinización en la región transfronteriza de la cuenca baja del río Colorado.

El problema de la salinidad surge cuando hacia finales de 1961, México redujo sus pedidos de agua del río Colorado y como resultado de ello, se incrementó significativamente la salinidad del agua en canales de riego del Valle de Mexicali alcanzando niveles de hasta 2,500 partes por millón (ppm).[5] Dicha reducción en pedidos por parte de la Comisión Internacional de Límites y Aguas-Sección Mexicana (CILA o IBWC por sus siglas en inglés) ocurrió como resultado de la puesta en operación de pozos profundos en el Valle de Wellton-Mohawk, Arizona, mismos que extrajeron aguas fósiles salinas del subsuelo y las descargaron al río Gila justo en la intersección con el cauce del río Colorado, aguas abajo de la Presa Imperial y antes de los puntos de entrega a México (Secretaría de Relaciones Exteriores, 1975: 16). Esta acción provocó una intensa movilización social por parte de los distintos sectores de usuarios del agua, principalmente los productores agrícolas quiénes presionaron para llevar el caso al más alto nivel de gobierno. Soluciones técnicas iniciales para atender esta problemática se establecieron formalmente, a través de CILA, en el Acta 218, firmada el 22 de Marzo de 1964. No obstante, las soluciones resultaron solamente parciales y el problema se agudizo posteriormente entre 1966 y 1967 cuando se volvió a detectar un incremento sustancial en la salinidad de las aguas del río Colorado y se determinó que el origen de este aumento se debió a la mezcla de aguas que se extraían de la región Gila Sur. Esto conllevó a la definición e implementación de acciones complementarias establecidas en el Acta 241 firmada el 14 de Julio de 1972.

Finalmente, el 30 de agosto de 1973 se firma el Acta 242 intitulada “Solución permanente y definitiva del problema internacional de la salinidad del Río Colorado”, en la cual se alcanzaron las metas de mejoramiento de la calidad del agua que México había propuesto para la solución del problema a expensas de Estados Unidos. El punto 1, inciso (a) de la resolución del Acta 242 establece de manera resumida que:

“Los Estados Unidos adoptarán medidas para dar seguridades de que en el periodo referido en la misma, el agua que se entregue a México vía Presa Morelos o Lindero Internacional Norte (LIN), tenga una salinidad media anual que no sobrepase los 121±30 ppm, […..] tomando como base la salinidad media anual de las aguas del río Colorado que lleguen a la Presa Imperial en Estados Unidos.”

No obstante lo anterior, se afirma que, aunque benéfico en un principio para los usuarios del lado sur de la frontera, aún existen conflictos derivados de la interpretación del Acta 242. Frecuentemente se esgrime que las previsiones del acuerdo resultan desventajosas para México considerando que el cálculo del parámetro considera promedios anuales de salinidad en el agua del río Colorado entregada a México. El enfoque de medición utilizado hasta hoy en día, arroja resultados engañosos que indican que el agua recibida en México cumple con los parámetros establecidos en el acuerdo. Este problema actual se presenta en años normales, es decir, cuando no se reciben excedentes que permiten diluir las sales en el volumen total de agua.

Entre las discusiones que se realizan en el seno de la CILA mediante interacción de los Grupos Binacionales de Trabajo (mesa técnica numero 1), se han identificado opciones de corto, mediano y largo plazo que buscan atenuar los problemas o en su caso homologar las condiciones entre la Presa Imperial, la Presa Morelos y el Canal Sánchez Mejorada. Lo anterior resulta difícil, aunque no imposible, de alcanzar dado el nivel de consenso que debe lograrse entre los siete estados usuarios de la cuenca del río Colorado en la porción Norteamericana (Bernal, 2005).

2.1.2 La salinidad del bajo río Bravo

Los problemas ocasionados debidos al agua salobre de retorno que llega a esta región transfronteriza del bajo río Bravo procedente de áreas de riego ubicadas en ambos márgenes del río y que se almacenan mayormente en la Presa Falcón impactan negativamente en la concentración de sales en el mismo curso de agua. Esta situación se agudiza cuando las extracciones de dicho vaso son pequeñas y frecuentes lo que induce una mayor concentración salina que afecta los usos domésticos, municipales y de riego aguas abajo.

La fuente puntual de contaminación salina proviene principalmente del Dren de El Morillo, en el lado mexicano, que aunque aumenta el volumen de las aguas del río Bravo, no produce el mismo beneficio en términos de calidad lo cual repercute en el ámbito binacional. De esta manera, ambos países a través de CILA inician el análisis para la implementación de alternativas tendientes a evitar o disminuir la alta concentración salina, mismas que se establecen en el marco institucional de cooperación binacional, específicamente el Acta 223 del Tratado de Aguas signada el 30 de Noviembre de 1965 en El Paso, Texas, intitulada: “Medidas para la Resolución del problema de la salinidad del Bajo Río Bravo”.

En general, las alternativas establecidas se refieren a la construcción de infraestructura principal, estructuras específicas, obras complementarias y mecanismos de operación y mantenimiento de la misma. Aquí, se cita un aspecto relevante derivado de la resolución del Acta 223 misma que incluye 10 puntos, y cuyo punto 1 a la letra dice:

“Que se construya un canal o dren por territorio mexicano, de 37 kilómetros (23 millas) de longitud, aproximadamente, y de tres metros cúbicos (106 pies cúbicos) por segundo de capacidad, que permita descargar las aguas del Dren de El Morillo al Golfo de México, utilizando, hasta donde sea práctico, los sistemas de drenaje agrícola en México. Formarán parte de ese canal o dren todas las estructuras y las plantas de bombeo que se considere necesario construir o instalar en él.”

Adicionales acciones institucionales en la materia se refieren al establecimiento de medidas complementarias, seguimiento y supervisión para alcanzar tal objetivo central y se estipulan en subsecuentes actas: Acta 224 intitulada “Recomendaciones sobre el Problema de la Salinidad del Bajo Río Bravo” del 16 de Enero de 1967; Acta 282 intitulada “Rehabilitación del Sistema de Alejamiento de las Aguas Salobres, que soluciona el problema de salinidad de las aguas del Bajo Río Bravo” del 26 de Marzo de 1990; y finalmente, el Acta 303 intitulada “Operación y Mantenimiento de las obras financiadas conjuntamente para la solución del problema de la salinidad en el Bajo Río Bravo” firmada por los comisionados de ambos países el 15 de Mayo del 2000 en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Como se puede apreciar, la problemática de la salinidad del Bajo Río Bravo se identifica en la década de los 60s pero temáticamente se sigue revisando, al menos en el contexto del marco binacional de gestión y manejo de aguas transfronterizas, durante más de 3 décadas. Ello habla de la complejidad que implica el tratamiento de temas del aguas compartidas entre México y Estados Unidos así como de las posibilidades y esfuerzos de cooperación binacional para el beneficio mutuo y que para este caso en particular se estipulan en cuatro Actas del Tratado de Aguas: 223, 224, 282 y 303.

2.2 Problemas específicos durante los 80s y acciones institucionales derivadas

2.2.1 Sobre el tratamiento de aguas residuales en la región de Ambos Nogales

La generación de aguas negras debido a la expansión urbana en las ciudades fronterizas de Nogales, Sonora y Nogales, Arizona, representa una preocupación permanente para ambos países debido al impacto negativo que la falta de tratamiento adecuado implica en el orden binacional y ante el riesgo de que aguas residuales no tratadas fluyan hacia los cauces de los drenes naturales que cruzan la frontera en esta área. Así, el tema de las aguas negras de Ambos Nogales ha inducido estrategias de cooperación desde la década de los 50s mismas que se hacen patentes cuando los dos Gobiernos acordaron construir la planta internacional para el tratamiento y desalojamiento de dichas aguas en el año de 1951.

No obstante, el crecimiento exponencial de la población en Ambos Nogales exige la revisión y adecuación continua de las condiciones técnicas de operación y mantenimiento de dicha planta internacional, así como de medidas adicionales internas en cada país. En el ámbito binacional, las adecuaciones institucionales para atender y corregir el problema de las aguas negras se establecen en tres Actas del Tratado de Aguas: la 206 “Operación y Mantenimiento Común del Sistema Sanitario de Nogales.” del 13 de Enero de 1958; la 227 “Ampliación de las Instalaciones Internacionales para el Tratamiento de las Aguas negras de Nogales, Sonora y Nogales, Arizona.” firmada por los comisionados el 5 de Septiembre de 1967; y, finalmente, la 276 “Conducción, Tratamiento y Disposición de las Aguas Residuales de Nogales, Sonora y Nogales, Arizona en Exceso de las Capacidades Asignadas a México y a los Estados Unidos en la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales de Nogales, Según el Acta Núm. 227.” del 26 de Julio de 1988.

Los títulos de estas Actas hablan por sí solos sobre las características y acciones específicas tendientes a ampliar las capacidades de los gastos a tratar así como de los mecanismos para compartir los costos crecientes de operación y mantenimiento. En este sentido, las actividades de diseño y operación y mantenimiento las realiza la parte Estadounidense por encontrarse en su territorio las instalaciones de la planta internacional, pero, los costos se comparten por los dos países de manera proporcional a los volúmenes generados a tratar y conducir mismos que en términos generales son del orden de 58% y 42% para México y los Estados Unidos, respectivamente. Este último aspecto sobre costos compartidos se plasma explícitamente en el punto 3 de la resolución del Acta 227 y punto 3 de la resolución del Acta 276, y que para este último caso se resume así:

“Que México aporte un millón de dólares [….], para sufragar la parte correspondiente a la capacidad adicional de 217 lps (4.95 mgd) que se asignará a México; y que el Gobierno de México realice los pagos en cantidades anuales de cien mil dólares durante un periodo de 10 años…..”

En las previsiones de adecuación institucional del Tratado de Aguas a través de las Actas del mismo, destaca otro aspecto clave referente a la flexibilidad y espíritu de cooperación del acuerdo tal como se asienta en el punto 7 de la resolución del Acta 227 y punto 11 de la resolución del Acta 276, y que para este último caso a la letra dice:

“Que México se reserva el derecho de disponer en su propio territorio de una parte o la totalidad de las aguas residuales de Nogales, Sonora, en una forma consistente con el deseo de los Gobiernos de México y los Estados Unidos expresado en el Acta Núm. 261 de la Comisión, de prevenir problemas fronterizos de saneamiento; asimismo, México se reserva el derecho de retornar el efluente de la planta internacional correspondiente a los flujos de entrada de aguas residuales procedentes de Nogales, Sonora, para su reuso en territorio Mexicano.”

La naturaleza de este problema ocasionado por la creciente población en la región seguramente inducirá la necesidad de una colaboración estrecha y cooperación binacional que necesariamente tendrá que añadir Actas sobre este tema al Tratado de Aguas.

2.3 Problemas específicos durante los 90s y acciones institucionales derivadas

2.3.1 Sobre el tratamiento de aguas residuales en la región Tijuana-San Diego

Aunque este tema tuvo una intensificación en los procesos de negociación binacional en la década de los 90s, con la firma de las Actas 283 y 296, existe un antecedente fundamental, general y particular, para el abordaje de dicho tema mismo que se establece tanto en el Acta 261 firmada en septiembre de 1979, intitulada: “Recomendaciones para la solución de los problemas transfronterizos de saneamiento”, como en el Acta 270, firmada en abril de 1985, intitulada: “Recomendaciones para la primera etapa de las obras de alejamiento y tratamiento para la solución del problema fronterizo de saneamiento en Tijuana, Baja California-San Diego, California.”

El Acta 283 buscó establecer las bases de un plan conceptual de solución de carácter internacional que proporcionara la adecuada recolección, tratamiento y disposición final de las aguas residuales en exceso a las capacidades instaladas en las ciudades de Tijuana y San Diego. De esta manera, el 2 de julio de 1990 se firma por ambos Comisionados el acta intitulada: “Plan conceptual para la solución internacional del problema fronterizo de saneamiento en Tijuana, Baja California-San Diego, California.”

En este momento, las comisiones identificaban oportunidades de cooperación binacional para atender un problema de manejo de aguas residuales transfronterizas que sin embargo se venía atendiendo de manera independiente en cada país. Se consideraba que los derrames de aguas residuales que escurrían de México a Estados Unidos en los Cañones de El Matadero y El Sol, que incluía dos drenes naturales cercanos, eran interceptados mediante obras construidas en territorio estadounidense y retornados al sistema de disposición final de la ciudad de Tijuana, Baja California. Parte de las descargas provenientes de México y que se presentaban eventualmente debido a fallas en la planta de bombeo numero 1, eran conducidas al sistema de alcantarillado y tratamiento de la ciudad de San Diego, California como una medida de emergencia (de acuerdo al Acta 222 de 1965). Sin embargo, dichos flujos incontrolados de aguas residuales que escurrían por el Cañón de Los Laureles y por el Río Tijuana, del orden de los 443 lps, no se habían podido eliminar aún en la década de los 90s.

Lo anterior motivó a la sección estadounidense de la CILA a proponer una solución binacional referida específicamente a la construcción de una planta internacional de tratamiento secundario en la ciudad de San Diego a efecto de tratar un volumen de al menos 1,100 lps. Se acordó que la construcción y puesta en operación de las obras de conducción, tratamiento y disposición final antes descritas, de manera conjunta, solucionarían de manera permanente y definitiva el problema de saneamiento común de las ciudades de Tijuana y San Diego.

Los costos de construcción, operación y mantenimiento de la planta internacional de tratamiento de aguas residuales (PITAR) se comparten por ambos países de acuerdo a lo estipulado en el Acta 296 firmada en abril de 1997.En este caso, México aporta lo equivalente al costo en que habría incurrido de haber construido la planta de tratamiento del Río Alamar cuya operación será sustituida por la PITAR y el monto asciende a $16.8 millones de dólares divididos en diez pagos anuales a partir del inicio de operaciones de esta última. Dicho monto equivale a $ 0.034/metro cubico de agua tratada para la capacidad de 1,100 lps.

El acuerdo anterior tiene las bondades de flexibilidad establecida en esta Acta y supervisado por CILA respecto a la posibilidad de revisar continuamente el funcionamiento de la PITAR a efecto de adecuar (aumentar) su capacidad de tratamiento de así requerirse. Por otra parte, ambos países se reservan el derecho de disponer de los influentes de aguas negras y efluentes tratados si así lo consideran necesario para su reutilización en sus propios territorios.

2.4 Problemas específicos por las aguas transfronterizas en los 2000s y acciones institucionales derivadas

2.4.1 Deuda de agua de México a E.U. por el río Conchos-Bravo/Grande

Uno de los conflictos que atrajo fuertemente la atención de ambos gobiernos federales al inicio del nuevo milenio, fue el referido a la deuda generada por México debido a su incapacidad, ocasionada ésta por la falta de agua derivada de una sequía prolongada en la región de Chihuahua, para cumplir con las estipulaciones del Tratado de Aguas en la porción del río Bravo/Grande.

Dicho compromiso indica la obligación de México para entregar a Estados Unidos una tercera parte de las aguas que escurren por el río Conchos, en Chihuahua, al río Bravo. Dicho volumen no debe ser menor a 432 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales promedio, contabilizados en un horizonte de ciclo quinquenal. El Tratado de Aguas también estipula que en el caso de déficit de entregas de agua en un ciclo quinquenal, éste se deberá cubrir en el siguiente quinquenio inmediato, aunque México podría posponer entregas en caso de presentarse una situación de sequía extraordinaria (Aguilar y Mathis, 2005).

A efecto de corregir el déficit de entregas de México a Estados Unidos a través del río Conchos ocurrido a finales de la década de los 90s, se firma en marzo de 2001 el Acta 307 intitulada: “Cobertura parcial del déficit en la aportación de los tributarios mexicanos del río Bravo entre Fort Quitman y la Presa Falcón”. En dicha Acta se reconoce la solicitud por parte de Estados Unidos para cubrir el déficit por un volumen de 740 Mm3 al 31 de julio de 2001. Los mecanismos acordados a través de los cuales México cubriría su “deuda de agua” fueron tres: a) escurrimientos de los afluentes no aforados; b) un tercio de los afluentes establecidos en el Tratado de Aguas; y c) extracciones de la Presa Venustiano Carranza.

El tema de la deuda de agua continuó manejándose de manera diplomática a través del Acta 308 firmada en junio de 2002. Dicha Acta se intituló: “Asignación a Estados Unidos de Aguas del Río Bravo durante el último año del ciclo actual.” Dicho ciclo contempló el periodo del 27 de octubre de 1997 al 26 de octubre de 2002 y los volúmenes a asignar a los Estados Unidos para cumplir con los acuerdos del Acta 307, inciso a) fue por 111 Mm3 ajustable a las condiciones de disponibilidad al finalizar la contabilidad de dicho periodo; y b) el tercio de los tributarios medidos del río Bravo.

Posteriormente, las comisiones tomaron nota de las intenciones de México de invertir en los distritos de riego de Chihuahua dentro de la cuenca del río Conchos, a efecto de alcanzar ahorros del orden de los 396 Mm3 mismos que podrían ser utilizados para saldar la deuda de agua tal como se estipula en el Acta 309 firmada en julio de 2003 intitulada: “Volúmenes de agua ahorrados con los proyectos de modernización y tecnificación de los distritos de riego en la cuenca del río Conchos y medidas para su conducción hacia el río Bravo.”

El financiamiento para tal inversión en los distritos de riego 005 Delicias, 090 Bajo Río Conchos y 103 Río Florido, provendría del Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN) y su Fondo de Inversión para Conservación de Agua y los proyectos específicos serían certificados por la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (COCEF) por un monto de 40 millones de dólares americanos.

2.4.2 El río Colorado y el terremoto del 2010 en el Valle de Mexicali

No obstante la complejidad que los temas hídricos revisados en secciones previas implican para los actores locales fronterizos, se subraya que dicha complejidad se ve potenciada cuando se consideran factores adicionales de riesgos naturales, por ejemplo, el hecho de que el área de riego del Valle de Mexicali y su respectiva infraestructura de distribución de más de 2,600 kilómetros de canales descansan sobre una de las zonas sísmicas más activas del planeta y donde recientemente algunos movimientos de magnitud significativa impactaron la red mayor y menor de una tercera parte del distrito de riego. El 30 de diciembre de 2009 se registró un movimiento telúrico de 5.9 grados y el 4 de abril del 2010 se registró un devastador terremoto de 7.2 grados en la escala de Richter, el más fuerte desde hacía 122 años (USDOI-USGS, 2010).

La causa de tal actividad sísmica es que precisamente en la región del Valle de Mexicali se encuentra una frontera de placas tectónicas (Pacífico y Norteamericana) que originan tres importantes fallas geológicas convergentes en la zona, a saber: falla Imperial, falla Cerro Prieto y falla Laguna Salada. Adicionalmente, las condición natural edafológica del valle formada con las avenidas del río, han dado lugar a la formación de suelos estratificados e inestables.[6]

Como resultado de estas condiciones particulares, el sistema de riego colapsó en diversos segmentos y se afectó en todos sus niveles de operación, es decir, red mayor, red menor y parcelario. 57,000 hectáreas en proceso de producción fueron afectadas al modificarse las características topográficas en los módulos de riego 10, 11 y 12, cerca de 16 kilómetros de red mayor y 35 kilómetros de red menor colapsados (SRL, 2010).

Dos años después del desastre las alternativas de solución están en proceso y siendo implementadas por los usuarios del riego, Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Desarrollo Rural (SAGARPA) y Secretaría de Fomento Agropecuario de Baja California (SEFOA) (Cortez, 2011). En el ámbito binacional para el manejo de aguas transfronterizas, en 2010, se signaron las Actas 317 y 318 mismas que plantean el marco general conceptual para la cooperación binacional en esta región así como las estrategias y acciones específicas para que el agua asignada a México por el tratado y que no puede ser recibida debido a la dañada infraestructura, pueda ser almacenada temporalmente en el lago Mead en los Estados Unidos a partir del 1 de enero de 2011 y hasta el 31 de diciembre del 2013 sin que se contabilice o se pierda en tanto no se envíe a México de acuerdo a lo que marcan los programas de entrega normales (CILA, 2011).

2.5 Otros acuerdos generales significativos para el manejo de aguas transfronterizas México-E.U.

2.5.1 En esta sección, únicamente se citan como ejemplo las Actas de aplicación general y transversal que resultan fundamentales y significativas, a saber: Acta 261: “Recomendaciones para la solución de los problemas fronterizos de saneamiento”, firmada en septiembre de 1979; Acta 289: “Observación de la calidad de las aguas a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos”, firmada en noviembre de 1992; y Acta 304: “Programa de inversiones conjuntas para proyectos de infraestructura de agua potable y de saneamiento para las poblaciones en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos”, firmada en octubre del 2000. Los títulos de estas Actas de carácter general son suficientemente descriptivos y elocuentes.

3. Comentarios finales

Como se puede apreciar en el recorrido que se presenta en las secciones anteriores, la problemática del agua en el área fronteriza México-Estados Unidos es diversa y compleja. Así, de la misma manera el marco normativo establecido en el Tratado de Aguas y adecuado a través del mecanismo de las Actas ha evolucionado a la par de la problemática tratando de ofrecer las respuestas técnicas puntuales tendientes a mejorar las condiciones de manejo y gestión binacional del agua.

Es notorio que en ocasiones las soluciones tardan en llegar y que en otras es sumamente rápido el proceso para alcanzar un acuerdo lo cual tiene que ver con la complejidad del problema y también con la voluntad política de los gobiernos para resolverlos. Los acuerdos de carácter general apoyan las medidas técnicas de los acuerdos particulares, sin embargo, también se puede percibir que a pesar del gran esfuerzo institucional de la CILA, la complejidad de los problemas y la situación actual del desarrollo y crecimiento poblacional de las comunidades fronterizas han rebasado las capacidades “naturales” de CILA lo cual hace necesario replantear su funcionamiento técnico y profundizar sus vínculos con los entes y actores locales, los afectados o beneficiados finalmente.

Referencias

Aguilar B., I. y M. Mathis. 2005. Agua y desarrollo económico en la región binacional del bajo río Grande/Bravo, Estados Unidos-México.” En Alfonso Andrés Cortez Lara, S. Whiteford y M. Chávez Márquez (coordinadores). Seguridad, Agua y Desarrollo: El Futuro de la Frontera México-Estados Unidos. pp. 99-124.

Bernal R., F. A. 2005. “Retos Internacionales para el manejo del agua del bajo río Colorado.” En Alfonso Andrés Cortez Lara, S. Whiteford y M. Chávez Márquez (coordinadores). Seguridad, Agua y Desarrollo: El Futuro de la Frontera México-Estados Unidos. pp. 365-415.

Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y Estados Unidos (CILA/IBWC). 2011. Washington, D.C. y México, D.F.

Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). 2001. Reunión de Evaluación y Seguimiento del Programa de Desarrollo Frontera Norte 2001-2006. Sector Agua. México, D.F.

Cortez Lara, A. A. 2011. “Gestión y manejo del agua: el papel de los usuarios agrícolas del Valle de Mexicali.” Problemas del Desarrollo, núm. 167 vol. 42, pp. 71-95.

Cortez Lara, A. A., S. Whiteford y M. Chávez Márquez (coordinadores). 2005. Seguridad, Agua y Desarrollo: El Futuro de la Frontera México-Estados Unidos. Tijuana, B. C. El Colegio de la Frontera Norte-Michigan State University.

Distrito de Riego del Río Colorado (SRL). 2010. Aquí en el Valle. Órgano Informativo del Distrito de Riego Río Colorado, S. de R. L. de I.P. de C. V., num. 119, Mexicali, B. C., Mayo.

González García, José Javier. 2009. Informe Preliminar de la Observación Geodésica con GPS sobre el Canal Reforma del Valle de Mexicali a raíz del enjambre de sismos de febrero de 2008, Ensenada, B. C., Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (CICESE).

Mumme, S. y N. Pineda. 2005. “Administración del Agua en la Frontera México-Estados Unidos: Retos de mandato para las instituciones binacionales.” En Alfonso Andrés Cortez Lara, S. Whiteford y M. Chávez Márquez (coordinadores). Seguridad, Agua y Desarrollo: El Futuro de la Frontera México-Estados Unidos. pp. 151-182.

Secretaría de Relaciones Exteriores de México. 1975. La Salinidad del Río Colorado: Una Diferencia Internacional. SRE-Colección del Archivo Histórico Diplomático Mexicano.

United States Department of the Interior (USDOI), U.S. Geological Survey (USGS). 2010. “Earthquakes Notification Service”, 4 de abril de 2010 (consultado el 4 de abril de 2010), disponible en: <http://earthquake.usgs.gov/search/mexicali.>.

Actas de la Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y Estados Unidos (50s-2010) consultadas:

Acta 319. Medidas interinas de cooperación internacional en la cuenca del río Colorado hasta el 2017 y ampliación de las medidas de cooperación en el Acta 318, para atender los prolongados efectos de los sismos de abril de 2010 en el Valle de Mexicali, Baja California. Noviembre 20, 2012. Coronado, California.

Acta 318. Ajuste del calendario de entregas de agua asignada a México para los años 2010 hasta 2013, con motivo de los daños en la infraestructura del distrito de riego 014, Río Colorado, ocurridos en abril del 2010 en el Valle de Mexicali, Baja California. Diciembre 20, 2010. El Paso, Texas.

Acta 317. Marco Conceptual para las conversaciones México-Estados Unidos, relativas a las acciones de cooperación sobre el Río Colorado. Junio 29, 2010. Ciudad Juárez, Chihuahua.

Acta 309. Volúmenes de agua ahorrados con los proyectos de modernización y tecnificación de los distritos de riego en la cuenca del río Conchos y medidas para su conducción hacia el río Bravo. Julio 3, 2003. El Paso, Texas.

Acta 308. Asignación a Estados Unidos de Aguas del Río Bravo durante el último año del ciclo actual. Junio 28, 2002. Ciudad Juárez, Chihuahua.

Acta 307. Cobertura parcial del déficit en la aportación de los tributarios mexicanos del río Bravo entre Fort Quitman y la Presa Falcón. Marzo 16, 2001. Washington, D.C.

Acta 304. Programa de inversiones conjuntas para proyectos de infraestructura de agua potable y de saneamiento para las poblaciones en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos. Noviembre 15, 2000.

Acta 303. Operación y Mantenimiento de las obras financiadas conjuntamente para la solución del problema de la salinidad del Bajo Río Bravo. Mayo 15, 2000. Ciudad Juárez, Chihuahua.

Acta 296. Distribución de los costos de construcción, operación y mantenimiento de la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales, construida con base a los acuerdos del

Acta 289. Observación de la calidad de las aguas a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos. Diciembre 11, 1992.

Acta 283. Plan conceptual para la solución internacional del problema fronterizo de saneamiento en Tijuana, Baja California-San Diego, California. Agosto 8, 1990.

Acta 282. Rehabilitación del Sistema de Alejamiento de las Aguas Salobres que soluciona el Problema de la Salinidad de las Aguas del Bajo Río Bravo. Abril 25, 1990.

Acta 276. Conducción, Tratamiento y Disposición de las Aguas Residuales de Nogales, Sonora y Nogales, Arizona en Exceso de las Capacidades Asignadas a México y a los Estados Unidos en la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales de Nogales, Según el Acta Núm. 227. Julio 26, 1988. Ciudad Juárez, Chihuahua.

Acta 270. Recomendaciones para la primera etapa de las obras de alejamiento y tratamiento para la solución del problema fronterizo de saneamiento en Tijuana, Baja California-San Diego, California. Julio 17, 1985.

Acta 261. Recomendaciones para la solución de los problemas transfronterizos de saneamiento. Octubre 2, 1979.

Acta 242. Solución Permanente y Definitiva del Problema Internacional de la Salinidad del Río Colorado. Agosto 30, 1973. Washington, D.C. y México, D.F.

Acta 241. Recomendaciones para mejorar inmediatamente la Calidad de las aguas del Río Colorado que llegan a México. Julio 14, 1972. Washington, D.C. y México, D.F.

Acta 227. Ampliación de las Instalaciones Internacionales para el Tratamiento de las Aguas negras de Nogales, Sonora y Nogales, Arizona. Septiembre 5, 1967. El Paso, Texas.

Acta 224. Recomendaciones sobre el Problema de la Salinidad del Bajo Río Bravo. Enero 23, 1967.

Acta 223. Medidas para la Resolución del Problema de la Salinidad del Bajo Río Bravo. Noviembre 30, 1965. El Paso, Texas.

Acta 218. Recomendaciones sobre el Problema de la Salinidad del Río Colorado. Marzo 22, 1964. Washington, D.C. y México, D.F.

Acta 206. Operación y Mantenimiento Común del Sistema Sanitario de Nogales. Enero 13, 1958. Ciudad Juárez, Chihuahua.

 

[1] Profesor-investigador titular, El Colegio de la Frontera Norte-Mexicali. acortez@colef.mx; alcortezla@gmail.com

[2] Existen diferentes definiciones de lo que conforma la “región de la frontera norte” de México. Por ejemplo, en materia de asuntos ambientales, la franja fronteriza históricamente se ha referido al espacio que comprende los 100 km a cada lado de la frontera entre ambos países, esto de acuerdo al Convenio de La Paz (1983). En 2001 el Consejo Nacional de Población (CONAPO) estableció que esta región se refería al espacio de interacción social que se extiende a 105 km al norte y sur de la línea divisoria. Recientemente, en 2003, la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza y el Banco de Desarrollo de América del Norte (COCEF-BANDAN) modifican la extensión de esta zona delimitar el área de influencia para el desarrollo de proyectos de infraestructura ambiental la cual abarca 100 km al norte y 300 km al sur de la línea divisoria (CONAGUA, 2001).

[3] El Tratado establece que, de los afluentes mexicanos del río Bravo entre Fort Quitman y el Golfo de México, se asigna a los Estados Unidos una tercera parte del caudal que llegue a la corriente del río Bravo, misma que en promedio y en ciclos de 5 años consecutivos no será inferior a 432 Mm3 anuales. También se establece que en caso de sequía extraordinaria que impida cumplir con dichos compromisos, los faltantes de agua se repondrán en el quinquenio inmediato posterior. En lo referente al río Colorado, México recibirá 1,850.2 Mm3 anuales y en caso de excedentes podrá recibir hasta 2,097 Mm3 (Aguilar y Mathis, 2005).

[4] A la fecha (2012), la CILA registra 183 Actas firmadas entre el año 1894 y 1919 y 318 Actas firmadas entre 1922 y 2010, dando un total de 501 acuerdos bilaterales para la gestión binacional del agua (CILA, 2011).

[5] Normalmente, durante los meses de octubre a diciembre de cada año, el volumen mínimo obligatorio de entrega en el LIN es de 25.5 metros cúbicos por segundo (m3/s) mientras que para el resto de los meses es de 42.5 m3/s.

[6] Lo anterior ocasiona problemas relacionados con la baja capacidad de drenaje, acumulación de sales y hundimientos constantes de terrenos del orden de los 9 cm por año sobre todo en la parte centro y sur del Valle de Mexicali. Las características del subsuelo regional hacen que un movimiento sísmico intenso, tal como el terremoto ocurrido el 4 de abril, produzca un fenómeno de licuefacción donde las aguas salobres y azufradas de la zona geotérmica de cerro prieto se mezclen con las infiltraciones del agua de riego de los canales fracturados y después afloren hacia la superficie (González García, 2009).

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