La ciudad sin agua residual. Reflexiones sobre un futuro posible

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Sobre el blog

Antonio García Pastrana
Gerente de Servicios de Aguas. Interesado en: Agua, Comunicación, Redes Sociales, TIC, Sostenibilidad, RSE, Eficiencia, Innovación, Creatividad, WASH, Smartcity, y en general en todo lo que nos ayude a dejar un mundo mejor a nuestros hijos.
  • ciudad agua residual. Reflexiones futuro posible

Haciendo un símil con el título de la película “La ciudad sin ley”, por eso de dar un impacto al título del artículo, la idea que realmente he querido plasmar es el de una ciudad en la que no sea necesario depurar aguas, tal y como lo conocemos en estos momentos.

Según la RAE el “agua residual” es aquella que arrastra suciedad y detritus, y “residuo” es aquel material que queda como inservible después de haber realizado un trabajo u operación

Cuando hablamos de aguas residuales, depuración y regeneración siempre tendemos a pensar en grandes infraestructuras y procesos como colectores, EDARs y sistemas de regeneración, por el contrario en este artículo el planteamiento es ir a lo “micro”, al origen del asunto, a donde se produce el agua residual, estudiando cómo se genera y qué podemos hacer al respecto para mejorar la sostenibilidad de un recurso escaso.

Con esta idea de partida, hagámonos las siguientes preguntas, ¿qué ocurriría si necesitásemos muy poco agua para cubrir nuestras necesidades y la pudiésemos conseguir de fuentes no convencionales, y está, en ningún momento, se convirtiese en residual porque la regenerásemos en los propios domicilios para su nuevo uso? y por tanto ¿qué ocurriría si no hubiese aguas residuales en nuestra ciudad?.

Para contestar estas cuestiones analicemos los usos domésticos del agua. Según el informe de AEAS de 2016, en España la dotación media de agua por habitante y día es de 139 litros, de los cuales en la ducha gastamos 48 litros, en el lavado de manos y dientes 36 litros (considerando 3 minutos de uso con un caudal de 12 lit/min), 28 litros al tirar de la cadena (7 litros por 4 veces al día), 15 litros en la lavadora (60 litros por cada uso diario para 4 personas), 5 litros en el lavavajillas (20 litros por cada uso diario para 4 personas), 3 litros para limpieza de la vivienda (12 litros al día para 4 personas), 2 litros para beber y de 2 a 4 litros para el riego de plantas y otros usos.

A partir de estos datos debemos ver cómo minimizar estos usos, con un planteamiento “micro” y de reducción en origen, analizando el flujo del agua en el domicilio y las tecnologías disponibles.

Tras este análisis se llega a la conclusión de que los 139-140 litros iniciales se pueden reducir a unos 38 litros al día por persona, mediante la instalación de atomizadores en la ducha (ahorro del 70%) y en los grifos (ahorro de hasta el 98%); uso de electrodomésticos más eficientes, lavadoras de 50 litros/lavado y lavavajillas de 7 litros/lavado; uso de urinarios sin agua, con sistemas de tapón de aceite o sistemas de membrana vertical, para evitar el flujo de olores; y con el uso del sanitario financiado por la fundación de Bill Gates, inventado por la Universidad de Cranfield, y que funciona sin agua mediante un sistema de nanomembranas y que incluso recicla el agua que contienen las deposiciones, pudiéndose reutilizar en el domicilio.

Además de la utilización de estas tecnologías se puede reducir la cantidad de agua, reutilizándola directamente en varios usos (p.ej.: agua de limpiar para regar plantas), o tras un proceso de microregeneración de las aguas grises (con bajos niveles de suciedad) mediante pequeños sistemas de potabilización de agua.

De esta forma y haciendo un balance de masas con los distintos flujos del uso del agua en el hogar, llegamos a la conclusión de que los 139-140 litros necesarios originales se convierten en 38, de los cuales y gracias al uso eficiente y a la microregeneración necesitaríamos un aporte diario medio de unos 5,5 litros de agua que habría que captar de fuentes alternativas.

¿Cuáles son estas posibles fuentes de agua?, básicamente dos, el agua proveniente de la lluvia, de lo cual hay extensa experiencia en la historia de la humanidad y en prácticamente todas sus culturas, o también puede obtenerse de una forma menos convencional, mediante la condensación del agua existente en el aire. Esto ya lo hacemos con los aparatos de aire acondicionado, generando agua que hoy en día se trata como residuo, pero que perfectamente y tras un proceso de potabilización podría utilizarse como recurso para determinados usos del hogar, y por si no se dispone de sistemas de aire acondicionado o para los meses de invierno, ya existen máquinas fabricadas expresamente para la generación de agua por condensación, bien para uso individual en domicilios o para usos comunitarios de bloques de viviendas.

Por tanto podemos concluir que con un sistema de uso eficiente del agua como el descrito, necesitaríamos un aporte diario de unos 5,5 litros de agua al sistema de microregeneración interno de agua en el hogar y además no se generarían aguas residuales, obteniéndose como subproductos únicamente los residuos de la orina y de las deposiciones, que bien podrían recogerse en un mercado alternativo de abonos y/o subproductos, tal y como ya se hacía en la época romana cuando el emperador Vespasiano llegó incluso a imponer un impuesto a la recogida de orina, al darse cuenta de los beneficios económicos que ésta generaba, siendo útil su uso en la industria farmacéutica, cosmética, o textil.

Este planteamiento, que en sitios en los que escasea el agua y por necesidad, ya se encuentra en funcionamiento, aunque de forma más artesanal y con menos tecnología (ver el artículo de Jordi Oliveras en su blog “Cuando la reutilización no es un alternativa, si no un modo de vida”, de agosto de 2016), con las medidas descritas podría estandarizarse y generalizarse en todas las viviendas de una ciudad, lo cual nos llevaría a hacernos las siguientes cuestiones, que en el fondo es el planteamiento que quería hacer en este artículo:

  • ¿Qué ocurriría si no fuese necesario un sistema de abastecimiento de agua potable porque su uso fuese mínimo y tuviésemos la capacidad de generar ese agua en cada una de las viviendas?
  • ¿Qué ocurriría si no existiesen aguas residuales, porque el agua como subproducto ya no se generase al poder reutilizar el agua en las viviendas y volver a usarla una y otra vez con un aporte externo mínimo, que también podría producirse de forma autosuficiente?
  • ¿Qué ocurriría entonces con la necesidad de tener grandes infraestructuras, como depuradoras, potabilizadoras o grandes redes de distribución de agua?
  • ¿Qué ocurriría con el sector del agua tal y como hoy lo conocemos, con las empresas de servicios de aguas y depuración que se dedican a la gestión de estos sistemas?
  • ¿Qué ocurriría con el debate sobre la remunicipalización de los servicios de agua, cuando ya no fuese necesaria su regulación, porque el abastecimiento y depuración de aguas ya no fuese un servicio municipal al no ser este necesario?
  • ¿Qué ocurriría cuando el abastecimiento de agua se gestionase como un bien o servicio más, regulado por el mercado privado tal y como están regulados los mercados de electrodomésticos, sanitarios, o aparatos electrónicos, ya que el agua se aprovisionaría gracias a estos aparatos y servicios de mantenimiento, y no por servicios municipales generales?

Que cada uno conteste a estas preguntas como pueda o sepa, para lo cual dejo un par de reflexiones:

  • La disposición de la tecnología ya está aquí, ya que todos y cada uno de los elementos que he descrito en este artículo, existen y pueden encontrarse en el mercado.
  • El que este escenario pueda ser o no posible, o al menos en parte, va a depender de la voluntad política de regular la obligación de instalar estos sistemas en las viviendas (como se hizo con los aislamientos y paneles solares de agua caliente), así como de las propias dinámicas de los mercados, de forma que su uso generalizado pueda llegar a ser rentable tanto para los usuarios (menores costes y mayores beneficios sociales y medioambientales) como para los nuevos nichos de negocio que surgiesen de esta nueva forma de proceder (mercados de recogida de subproductos; de servicios de venta y mantenimiento de los aparatos descritos; etc…).

Con este artículo espero haber planteado una visión alternativa y disrruptora sobre el futuro del sector de las aguas residuales domésticas …… que podría llegar a hacerse realidad.

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