Beber de la niebla

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Sobre el blog

Belén Sánchez Baeza
Fundadora de "Viviendo Gota a Gota". Consultoría de Agua y Permacultura.
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La escasez de agua que padecen muchos lugares del planeta, incluidas ciertas regiones de España, hace que busquemos nuevas soluciones para abastecer a estas regiones y tomando como punto de partida prácticas ancestrales, innovemos y obtengamos soluciones tan ingeniosas como los captadores de lluvia.

Pero antes de pasar a describir el funcionamiento de estos sistemas y entender mejor los procesos que se desarrollan, comencemos por el principio: ¿qué es la niebla?

Las nieblas que se forman sobre tierra firme se conocen como nieblas por radiación, y el fenómeno que se produce es el siguiente: la tierra pierde parte de su calor por radiación durante la noche, especialmente con cielos despejados, y lo mismo le ocurre a las capas de aire cercanas a la superficie, quedando “atrapadas” entre la tierra y las capas de aire superiores que están más calientes, impidiendo su ascensión. El vapor de agua presente en esa capa más fría se condensa al llegar al punto de rocío, alrededor de los llamados núcleos de condensación, los cuales no son más que motas de polvo o de humo, formando pequeñas gotas que dan lugar a la aparición de la niebla. Estas nieblas suelen producirse en llanuras.

Sin embargo en zonas de montaña o con pendientes elevadas, la masa de aire, empujada por la ladera de barlovento, es decir aquella por donde viene el viento, asciende, disminuyendo su temperatura, y alcanzado el punto de rocío se produce nuevamente la condensación, dando lugar a la aparición de la niebla.

¿Cómo funcionan los captadores de lluvia?

Este sencillo sistema trata de imitar la captura de agua de niebla por medio de hojas de los árboles u otras especies.

Situado en zonas con pendientes, estratégicamente colocadas en dirección perpendicular al viento, las mallas de plástico interceptan la niebla, de modo que las gotitas se van acumulando y creciendo, cayendo finalmente por gravedad y siendo recogidas por una canaleta situada en la parte inferior. Posteriormente pasan a ser almacenadas en depósitos.

No deja de sorprender como tanta “sencillez” requiere sin embargo de experiencia y estudio.

Aspectos como la ubicación del sistema, así como la elección de la malla son determinantes para unos buenos resultados.

Si la malla es demasiado tupida, el panel hará de tope y el viento pasará por encima, mientras que si es demasiado traspirable las gotas no se adherirán a ella.

Veamos algunos ejemplos de los captadores más comunes:

  • Captadores planos: son estructuras sencillas, con dos postes que sujetan la malla y una canaleta en la parte baja para la recogida del agua. Es esencial elegir bien la ubicación y colocarlos perpendicularmente a la dirección del viento que arrastra la niebla
  • Captadores cilíndricos: presentan la ventaja de poder colocarse de cualquier modo, sin estudiar previamente los vientos del lugar. Su principal inconveniente es que su tamaña es menor que el de los planos y por tanto son necesarios más dispositivos para alcanzar la misma capacidad de recolección. Suelen utilizarse como paso previo a la instalación de captadores planos, para estimar el potencial de recolección de agua de niebla en la zona.
  • Captadores NRP 3.0: diseñados por la empresa “Agua de niebla de Canarias SL, representan un avance importante en esta tecnología, aumentando su producción y minimizando el espacio. Su principal característica es que, al ser tridimensionales, no deben situarse perpendicular a la dirección del viento.

Otros captadores como el captador en forma de cometa, creado por Alon Alex Gross, o el de forma de tienda de campaña, ideado por Imke Hoehler, también son ejemplos de diversos estudios realizados para lograr captar agua de la niebla.

No es perfecto pero sí muy útil...

En 2003 comenzó un proyecto de investigación denominado “Red de captación de niebla”, llevado a cabo por la Unidad Mixta del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) y la Universidad de Valencia, el cual mediante distintas subvenciones y a lo largo de varios años ha instalado 24 colectores repartidos por el litoral mediterráneo de la siguiente forma: 5 en Cataluña, 13 en la Comunidad Valenciana, 3 en Murcia y 3 en Almería.

Como puede verse en los siguientes gráficos, aportados por Mª José Estrella, Directora de la Unidad Mixta UVEG-CEAM, en la mayoría de los puntos seleccionados el agua capturada de la niebla supera a la precipitación caída en la zona, con la ventaja de que incluso en la época estival no cesa la producción, aunque disminuya.

Conclusión

Con unos rendimientos que pueden llegar hasta 250 litros al día, en una malla de 4 m de alto por 10 de ancho, y teniendo en cuenta que el agua que se obtiene ha sido desalinizada naturalmente por el sol, la obtención de agua potable puede servir, no sólo para uso doméstico sino para la agricultura, paliando el problema que existe en muchas zonas áridas del planeta.


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