10/18/12 a las 5:38

¿Para qué sirven las presas? Lecciones de una ‘gota fría’

¿Para qué sirven las presas? Lecciones de una ‘gota fría’

Como es sabido, el pasado 28 de septiembre se produjo el episodio más grave de las ya habituales muestras de ‘gota fría’ en el sureste del país. En efecto, fue el más importante desde la famosa riada de Santa Teresa de 1879, en la cuenca del Segura.

Ese día 28 de septiembre, el agua entraba en el embalse de Puentes a un ritmo de 2.000 metros cúbicos/segundo, 10 veces superior a lo que podía desaguar el propio cauce del río Guadalentín. En pocas horas se multiplicó por cuatro el volumen de agua embalsada, evitando que se desbordara hacia la ciudad de Lorca, situada aguas abajo de la presa.

Acabamos de asistir, por tanto, a la prueba más evidente de la utilidad de las presas. La ‘gota fría’ ha ocasionado muertes y pérdidas millonarias, pero habría supuesto una catástrofe incalculable sin la participación de la ingeniería civil en la obra pública, sin el papel regulador de las presas y sin la labor profesional de los Ingenieros de Caminos.

El principal objetivo de toda política hidráulica es que la población disponga de agua en cualquier tiempo y lugar, de una forma suficiente y equilibrada. Puede ocurrir y de hecho ocurre, en alguna zona de nuestro país, que llueva en pocas horas más que durante todo un año. En situaciones límite de lluvias torrenciales, los cauces de los ríos no son suficientes para evacuar el agua caída y se desbordan, inundando los terrenos adyacentes con grave peligro para ciudadanos y bienes.

Para minimizar los efectos de sequías e inundaciones alternativas es necesaria la participación de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en su papel clave para desarrollar obras públicas destinadas a regular los flujos naturales de agua y, de esta manera, equilibrar sus máximos y mínimos temporales.

Los Ingenieros de Caminos surgen precisamente, entre otras razones, por la necesidad de equilibrar los excesos de unos lugares con las carencias de otros. Hacerlo posible requiere disponer de presas, embalses y canales, cuyo papel es crucial.

Las presas almacenan los excesos puntuales de lluvia en los embalses y los devuelven al río como caudales más regulares o los transportan por canales a embalses menos ocupados. Es decir, cumplir el gran objetivo de regular el régimen de los ríos.

Las lecciones de la historia

El río Guadalentín ha mostrado demasiadas veces su carácter devastador, por lo que se ha intentado regular, ya desde el siglo XVII, con la primera presa de Puentes, destruida por una riada en 1648. Siglo y medio después se comenzó a construir una segunda presa en el mismo lugar, que fue nuevamente destruida por otra avenida el 30 de abril de 1802. En aquella trágica ocasión perdieron la vida más de 600 personas.

Los informes técnicos sobre las causas de la rotura fueron inequívocos. La presa se había cimentado directamente sobre arena y gravas del cauce del río, con lo que el flujo torrencial arrastró esos materiales socavando la presa. Quienes proyectaron la obra carecían de suficientes conocimientos de Hidráulica, disciplina no incluida en su formación. Por ello, Agustín de Betancourt propuso al gobierno la fundación de un cuerpo de nuevos profesionales, los Ingenieros de Caminos, que recibirían formación adecuada en la nueva Escuela de Caminos y Canales que se crearía finalmente en 1802.

Con casi un siglo de experiencia, esos Ingenieros de Caminos construirían, en 1881, una tercera presa de Puentes 200 metros aguas abajo de la anterior, cuya fábrica permanece. En 1993 comenzaban las obras, en el mismo lugar de la cuarta presa de Puentes, inaugurada el año 2000, de mayor altura y suficiente capacidad para embalsar los 20 millones de metros cúbicos recibidos el pasado 28 de septiembre. Una cifra equivalente a 20 campos de fútbol con unos 6 pisos de altura de agua encima.

Una amenaza para Murcia capital

El Guadalentín desemboca en el Segura, antes de llegar a Murcia capital, tramo que cuenta con la presa de Paretón que recibiría, a pesar de estar cerrado el desagüe de la presa de Puentes, un caudal adicional equivalente a la cuarta parte del que entraba en la primera.

Retener ese caudal desconocido suavizó la riada de agua que hubiese llegado al Segura, amenazando al cerca de medio millón de habitantes de la ciudad de Murcia.

Conclusión

Los embalses generados por las presas modifican sustancialmente el territorio y cambian la manera de vivir en él, pero permiten suavizar la irregularidad temporal de las lluvias. Para países situados en zonas semiáridas como España, constituyen un valioso instrumento para paliar la escasez de agua y evitar los efectos destructores de las avenidas.

Una vez más, el trabajo de los Ingenieros de Caminos ha contribuido a paliar los devastadores efectos de la lluvia torrencial y su secuela de inundaciones.

Fotografía: Rotura del Pantano de Puentes en Lorca (antes de 1850). Wikipedia.

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Comentarios

Comentarios

Anonimo Miércoles 24/10 a las 09:27

Es evidente que el artículo lo ha escrito un ingeniero de montes, porque nada más lejano es lo que sucede hoy con las presas que lo que comenta.
1º. Creo que si las presas se hacen para regular lo caudales anormales imprevistos, deberían estar vacías.
2º. Los ríos son seres vivos y necesitan ser tratados con respeto. Hay que conservar sus riberas como medios de respiración en esas avalanchas, evitando que obras civiles las anulen o las invadan.
3º. Hay que contar con una cobertura forestal importante para que haga de esponja de las grandes crecidas.
Estas y más cosas que no necesitamos repetir por bien conocidas, son las que hacen que en el levante sucedan catástrofes como la narrada por el señor Ingeniero. No necesitamos presas ni sus constructores.

Anonimo Lunes 22/10 a las 11:48

Un comentario en relación con el abuso del término GOTA FRIA.

Ignoro si el último temporal de septiembre se debía a una gota fria, denominación popular de la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA). Pero lo que es seguro es que:
- ni todas las DANAs producen inundaciones
- ni todas las inundaciones son producidas por DANAs

Conscientes de esta popularización e imprecisión en la terminología, los predictores meteorológicos y los presentadores de TV especializados prácticamente han dejado de utilizar el término 'gota fría' para evitar confusiones. En esta línea, creo que personal altamente cualificado como los ingenieros de caminos deberían sumarse a utilizar terminología precisa y adecuada para la difusión.

A parte de esta matización, estoy totalmente de acuerdo con la defensa de las funciones y beneficios de las presas que realiza la Escuela de Caminos.

Saludos,
Sergio de Campos
Hidrometeorologo.

Anonimo Lunes 22/10 a las 08:42

Me ha parecido estar leyendo al Conde de Floridablanca o al propio Costa. Lejos de regular el régimen hidrológico las preas lo que hacen es amputar los pulsos naturales de los ríos. Y es verdad que nos proporcionan agua pero también son las responsables de que muchos ríos de ayer, hoy, sean cadáveres hidrológicos.

Anonimo Sábado 20/10 a las 11:12

Gracias por el artículo CICCP. Efectivamente las presas son unas infraestructuras imprescindibles para territorios caracterizados por unas aportaciones hídricas irregulares, tanto a nivel espacial como temporal. Su diseño y construcción debe caer en manos de técnicos competentes y profesionales. A nivel profesional, cada día tenemos el placer de poder disfrutar al colaborar con muchos profesionales de disciplinas sinérgicas a la del Ingeniero de Caminos. A nivel competencial creo que la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos es la carrera dónde cabe el impartir y adquirir los conocimientos oportunos para participar, en unos casos de forma más activa y en otros no tanto, en todas las fases de vida de una presa (proyecto, construcción, explotación y puesta en fuera de servicio).

Toda opinión sobre la no aportación de beneficios de una presa/embalse a la hora de laminar avenidas no puede más que estar fundamentada en el desconocimiento sobre esta materia. Basta con analizar el comportamiento de una presa/embalse con aliviadero de labio fijo. Ante una avenida, siempre, reduce el caudal punta evacuado. El factor reductor dependerá de varios aspectos. Cuando hablamos de aliviaderos con compuertas la cosa puede ser diferente. Puede serlo si no se actúa de forma correcta. Los resguardos estacionales de laminación, las consignas de actuación a medida que se van alcanzando diferentes niveles de embalse, etc... hace que el hecho de disponer de compuertas participe de muchísimos beneficios para con los usos derivados de ese embalse y, cómo no, ante la laminación de una avenida. Ahora bien, no todo son beneficios y quien también opine que no es así, no podrá más que estar fundamentado en el desconocimiento sobre todos los campos en que interviene la concepción de una presa/embalse.

Sin más, pues podríamos debatir durante años, ¿por qué no invitar a la audiencia a leer el simpático post que publiqué recientemente en http://feedback.tecnicommunity.com/aliviando-voy-aliviando-vengo-yole/ ? Como todo en esta vida, la rigurosidad, profesionalidad y sentido del humor, sobretodo en los tiempos que vivimos, deben ir de la mano para la dura travesía en que nos encontramos. También aprovecho para invitarte a participar en Tecnicommunity.com dándote de alta como profesional para parametrizar tus servicios en pro de una óptima localización por parte de clientes potenciales.

Anonimo Viernes 19/10 a las 11:10

Si las presas se construyeran con el fin de regular, regularían. Para ello, ante lluvias torrenciales, tendrían que partir de un nivel bajo. Pero como en este mundo prima el negocio y el dinero sobre todas las cosas, hay presas cuyo nivel mantiene valores próximos al 90% todo el año, no sé muy bien si tiene que ser así porque turbinan por presión de agua embalsada o por otras causas. Un ejemplo es la de Arbón sobre el río Navia en Asturias.

Anonimo Viernes 19/10 a las 01:46

Buenos días,
felicidades por el artículo.
Pienso que los embalses tienen una labor importante en la gestión de avenidas, y en otras cuestiones (regulación de reservas hidrícas, uso turístico, etc.), y que efectivamente tienen daños a terceros por la ocupación de casas y tierras.
pero pienso que la gestión de avenidas medainte el uso de embalses no debe enfocarse como la panacea de las avenidas (también hay casos que se ahn tendio que abrir compuertas y el caudal a producido inundaciones).
Pero pienso que hay que trabajar mucho más en la regulación de la ocupación de las zonas inundables a nivel de ordennación del territorio, porque la mejor defensa es que no te pueda coger la avenida. Y en caso que se esté en una zona inundable diseñar la mejor defensa posible que sea viable técnica y económicamente.
Y otro aspecto muy importante es la gestión de los usos del suelo de las cuencas vertientes, que en general presentan una falta de cobertura forestal muy importante. En estas últimas avenidas del Sureste de España por ejemplo las cuencas vertientes presentaban coberturas entre el 10 y el 20 % de masas forestales en toda la cuenca, y el resto principalemente era cultivo agrícola, sobretodo olivar. Es verdad que una masa forestal madura no va a impidir la generación de una avenida extraordinaria, pero va a minimizar y laminar su caudal punta, y en caso de avenidas ordinarias mucho más.

Por tanto mi aplauso para los embalses, pero la solución pasa por una gestión integral de las avenidas con todas las herramientas que tenemos a nuestra mano, pero principalmente con la prevención mediante la getión y planificación de zonas inundables.

Un saludo.

Santi Fábregas

Anonimo Viernes 19/10 a las 01:44

Buenos días,
felicidades por el artículo.
Pienso que los embalses tienen una labor importante en la gestión de avenidas, y en otras cuestiones (regulación de reservas hidrícas, uso turístico, etc.), y que efectivamente tienen daños a terceros por la ocupación de casas y tierras.
pero pienso que la gestión de avenidas medainte el uso de embalses no debe enfocarse como la panacea de las avenidas (también hay casos que se ahn tendio que abrir compuertas y el caudal a producido inundaciones).
Pero pienso que hay que trabajar mucho más en la regulación de la ocupación de las zonas inundables a nivel de ordennación del territorio, porque la mejor defensa es que no te pueda coger la avenida. Y en caso que se esté en una zona inundable diseñar la mejor defensa posible que sea viable técnica y económicamente.
Y otro aspecto muy importante es la gestión de los usos del suelo de las cuencas vertientes, que en general presentan una falta de cobertura forestal muy importante. En estas últimas avenidas del Sureste de España por ejemplo las cuencas vertientes presentaban coberturas entre el 10 y el 20 % de masas forestales en toda la cuenca, y el resto principalemente era cultivo agrícola, sobretodo olivar. Es verdad que una masa forestal madura no va a impidir la generación de una avenida extraordinaria, pero va a minimizar y laminar su caudal punta, y en caso de avenidas ordinarias mucho más.

Por tanto mi aplauso para los embalses, pero la solución pasa por una gestión integral de las avenidas con todas las herramientas que tenemos a nuestra mano, pero principalmente con la prevención mediante la getión y planificación de zonas inundables.

Un saludo.

Santi Fábregas

Anonimo Viernes 19/10 a las 12:02

Las presas tienen las funciónes de laminación de avenidas y de almacen de agua, pero ambas funciones son contradictorias porque para regular avenidas deben estar vacías. Es decir o sirven para una cosa o para la otra. El problema es que muchas presas diseñadas para laminar avenidas se utilizan para almacenar agua. Esta vez en la cuenca del Segura las presas estaban vacias porque hay una fuerte sequia. ¿Están vacias ahora? ¿que pasa si biene una gota fria cuando estan llenas?

Una vez que se han realizado muchisimas presas como es el caso de españa y de la cuenca del Segura la solución a las inundaciones no puede seguir siendo más presas como asegura el presidente de la Confederación en un reciente articulo en prensa. Y menos por "DOMINAR A LA NATURALEZA" como tambien afirma en dicho articulo.

La solución pasa por la repoblación forestal de cabeceras de cuencas, por la restauración de rios devolviendoles su espacio fluvial, por la ordenación urbanística (pero no basada en lo que puedan retener las presas) y por toda una sería de medidas que nos hagan aliarnos con la naturaleza y con sus fuerzas y no empeñarnos en dominarla y doblegarla porque esto ya se ha demostrado a lo largo de la história que es imposible.

Anonimo Viernes 19/10 a las 11:08

Hola,

Me gustaría comentar algunos aspectos de este artículo desde otra perspectiva, si me lo permiten:

"10 veces superior a lo que podía desaguar el propio cauce del río Guadalentín"

El problema es ver al río (y tratarlo) como un mero canal de desagüe; entretanto perdemos las funciones ecológicas (y los bienes y servicios derivados, eso ya a nivel más pragmático) asociadas a los ciclos naturales de inundación y d sequía.

"los cauces de los ríos no son suficientes para evacuar el agua caída y se desbordan, inundando los terrenos adyacentes con grave peligro para ciudadanos y bienes"

Me reitero, el río no es sólo un cauce, y menos un canal de evacuación; el problema es no gestionar los usos del suelo adecuadamente y permitir a ciudadanos y sus bienes establecerse en zonas inundables.

"El río Guadalentín ha mostrado demasiadas veces su carácter devastador"

Y quizás por eso, ya podíamos haber aprendido a vivir con ello, por lo menos con riadas de periodos de retorno conocidas, pero en fin, siempre es más fácil culpar a la naturaleza (aunque sea en gran medida previsible)-casi siempre con frases tremendistas y argumentos como mínimo engañosos- que gestionar de forma lógica, racional y sostenible la variabilidad natural de los ciclos hidrológicos.

Por cierto, ¿se sabe de alguna avenida histórica que se produjera en régimen natural -sin regulación- que causara desastres como los descritos?
¿no ha sido, por el contrario, la gestión demasiado simplista utilitarista del agua y de las infraestructuras hidraúlicas la que ha provocado muchas veces estas calamidades?

un saludo,

Andrés.

*******************
Andrés Mellado Díaz

Anonimo Viernes 19/10 a las 10:24

Creo que lo que hacen falta son equipos tecnicos que trabajen en la ordenacion del territorio, y definan las estrategias a seguir y las actuaciones a desarrollar. Evidentemente, despues haran falta 'Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos' para llevar a cabo algunas de esas actuaciones.
De todos modos se me ocurre que por que no cambiarles el nombre ? Ingenieros de Caminos, Canales, Presas y Puertos parece mas adecuado ¿no?
Saludos

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