La nieve como recurso hídrico (I de II)

0
159

Sobre el blog

Conoce la CHE y la gestión del agua
Compilación de los artículos técnicos de los expertos de la Confederación Hidrográfica del Ebro publicados en su Boletín mensual.
159
  • nieve como recurso hídrico (I II)
  • nieve como recurso hídrico (I II)
  • nieve como recurso hídrico (I II)

Artículo de José Ramón Sánchez, Técnico del Área de Hidrología y Cauces de la Confederación Hidrográfica del Ebro

La nieve que se acumula en las montañas durante los meses fríos representa una parte muy importante de los recursos hídricos disponibles en una cuenca como la del Ebro. En este artículo, dividido en dos partes, se expondrán los avances que se han producido en los últimos años en este ámbito.

Singularidad del fenómeno nival

Así como la precipitación líquida se manifiesta rápidamente en la red fluvial, el comportamiento de la precipitación en forma de nieve es muy distinto.

En general, durante el invierno, las cadenas montañosas reciben precipitaciones en forma de nieve que se van acumulando de manera que en primavera, con el deshielo, se producen importantes aportaciones de agua que llegan a los cauces meses más tarde respecto de la precipitación original.

Este proceso de acumulación estacional actúa como una forma de regulación natural que es de suma importancia dentro del ciclo hidrológico. Se estima que el volumen de agua procedente de la nieve en la cuenca del Ebro está en torno al 25% del total de aportaciones a la red fluvial. Sin embargo la superficie que acumula esta nieve, principalmente la vertiente pirenaica, no supera el 10% de toda la cuenca.

Medir la nieve

Por tanto, en regiones en las que el fenómeno nival es significativo, como sucede en la cuenca del Ebro, la estimación de la reserva de agua almacenada en forma de nieve es una necesidad asimilable a la de conocer el volumen de agua que se almacena en los embalses. Y aunque se había planteado antes, esta cuestión no se empezó a abordar de forma satisfactoria hasta mediados de la década de 1980. Es entonces cuando la en su día Dirección General de Obras Hidráulicas, hoy Dirección General del Agua, en coordinación con los Organismos de Cuenca más directamente afectados, empezaron a impulsar el programa ERHIN (Evaluación de los Recursos Hídricos procedentes de la Innivación). En una primera fase se consideró necesaria la implantación de una red de puntos de control que permitiera medir periódicamente espesores y densidades de nieve a fin de poder calcular de forma aproximada el volumen de agua acumulada. Gracias a que la vertiente pirenaica de la cuenca del Ebro fue la elegida como cuenca piloto, se tienen datos de las mediciones realizadas desde esa fecha.

Así, en enero de 1987 se realizó la primera campaña de mediciones. Posteriormente se realizó una segunda medición a mediados del mes de marzo y una tercera a finales de abril de ese mismo año. Esta cadencia de tres mediciones anuales se ha ido manteniendo en la medida de lo posible hasta la actualidad.

  • Instalación de pértigas: Las pértigas tienen 4 metros de altura y están divididas en franjas de colores de medio metro, de forma que sea fácil estimar el espesor de nieve desde un helicóptero o con prismáticos desde un punto alejado. En el pirineo español se instalaron 113 de estas pértigas.
  • Campañas de mediciones : Como se ve en el gráfico los volúmenes de agua almacenada medida en tres momentos de cada temporada nival tienen mucha variabilidad y no siguen un patrón fijo.

Los datos obtenidos de estas campañas puntuales de mediciones de pértigas fueron y son muy útiles para la estimación de la reserva de agua en forma de nieve. Pero todavía quedaba por alcanzar un nivel de conocimiento mucho más valioso: saber cómo evoluciona ese manto nival diariamente, e incluso predecir cómo va a comportarse en un futuro próximo. De eso tratará el siguiente capítulo, del modelo Aster.

Comentarios