Optimización de la gestión del patrimonio de las PTAR (V): Análisis de indicadores de rendimiento

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Degrémont
Degrémont Iberia surge a comienzos de 2009 fruto de la integración a nivel organizativo y operativo de Degrémont España y Degrémont Portugal, ambas pioneras en el sector del agua en sus respectivos mercados.
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Hemos observado una fuerte relación entre el rendimiento técnico y el rendimiento organizativo, no así entre el rendimiento económico y el rendimiento organizativo.

En el gráfico 3 anterior, las plantas C, D, E, F y G muestran rendimientos económicos proximos (entre el 8% y el 10%) para una amplia gama de rendimiento organizativo (entre el 40% y el 70%).

A continuación, hemos reproducido el mismo gráfico asignando a cada planta un color correspondiente a su rendimiento técnico: 

Vemos que la planta I no es tan inusual como parecía hasta ahora. De hecho, su buen rendimiento técnico está garantizado a pesar del bajo rendimiento organizativo a costa de un pobre rendimiento económico.

En cuanto a la planta B, y a pesar que su rendimiento organizativo y su rendimiento económico son equivalentes a los de la planta A, su rendimiento técnico es menor. De hecho, la lógica y el método de cálculo del rendimiento técnico (nivel de conservación = media de la edad y del estado) hacen que la obtención de un alto nivel de conservación sea más difícil para una planta reciente, lo que sucede en el caso de la planta B (7 años frente a 20 años). Sin embargo, podemos pensar que si la política patrimonial actual de la planta B se mantiene, es muy probable que su nivel de conservación mejore automáticamente hasta alcanzar el de la planta A.

Por otro lado, las plantas C y D muestran un rendimiento económico correcto a pesar del bajo rendimiento organizativo, pero, como se ve en el gráfico 4, a expensas de un mal rendimiento técnico. Con un rendimiento organizativo constante, habría que reducir el rendimiento económico de estas plantas para mejorar el rendimiento técnico, y con un rendimiento económico constante mejorar el rendimiento organizativo para mejorar el rendimiento técnico.

Por último, la planta A es la más eficiente. Con el mejor rendimiento organizativo, y a pesar de sus 20 años, obtiene la mayor puntuación en rendimiento técnico y en rendimiento económico.

Nota: más allá de este análisis de datos, no hay que olvidar que a pesar de todas las precauciones tomadas para asegurar que estos indicadores sean comparables entre plantas (mismo método de cálculo, mismo tipo de industria, etc.), la calidad de los resultados depende la calidad de los datos disponibles. Como inevitablemente están sujetos a errores, conviene evaluar los órdenes de magnitud en lugar de los valores exactos calculados. “El Arte de la Ingeniería” es razonar de forma acertada con datos inciertos.

En resumen, podemos decir que para una planta dada (es decir, de edad equivalente) y un rendimiento técnico constante, la reducción de costes solo es posible a través de una mejora del rendimiento organizativo previo. Por el contrario, una reducción previa de los costes sin mejora del rendimiento organizativo puede deteriorar el rendimiento técnico y, por lo tanto, generar gastos adicionales más adelante si queremos mantener dicho rendimiento técnico. Este análisis permite evitar un ahorro a corto plazo que genera gastos a largo plazo.

El gráfico siguiente resume este argumento:

Esta interpretación conjunta de estos tres indicadores de rendimiento muestra que el rendimiento organizativo es una herramienta esencial para la mejora sostenible del rendimiento técnico y el rendimiento económico. 

Ventajas y limitaciones de este enfoque

Este enfoque sintético tiene la ventaja de poder definir el rendimiento global de una planta con tan solo tres indicadores que exploran tres “dimensiones” diferentes.

En fase de explotación, permite establecer metas alcanzables y específicas a las plantas para ayudarles a progresar, y a nivel de una oferta, cuantificar el punto de funcionamiento óptimo en función del contexto local. Con esta herramienta, es posible cuantificar prestaciones tanto rentables como competitivas para satisfacer de manera sostenible las expectativas de los clientes.

Este enfoque también es valioso para comparar plantas entre sí con el fin de optimizar sus funciones de mantenimiento mediante el intercambio de las mejores prácticas. Además, el hecho de contar con instalaciones de referencia, con diferentes niveles de rendimiento, permite ofrecer a las plantas analizadas un desarrollo realista adoptando “puntos de encuentro” reales. Sin embargo, la comparación entre plantas tiene límites, debido entre otras cosas al sesgo introducido por el hecho de que el diseño de las plantas difiere en la mayoría de los casos. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que la mejor comparación posible es la de la planta estudiada en relación con ella misma, y que el objetivo final es garantizar que su rendimiento es parte de un proceso de mejora continua.

De este modo, respondemos a dos de los objetivos planteados en la introducción (cuantificar de la manera más precisa y disponer de elementos de comparación), pero no al tercero cuyo propósito es asegurarse de que las políticas de gestión del patrimonio implementadas responden a las expectativas de los clientes propietarios de las instalaciones.

De hecho, esta metodología se inscribe en una estrategia de conocimientos que implica los siguientes límites:

  • Se trata de estudios puntuales que, sin duda, pueden volver a realizarse regularmente, pero que se deben espaciar aunque solo sea para dar tiempo a las políticas implementadas de surtir efecto (inercia estructural de las plantas). Sin embargo, una planta necesita indicadores frecuentes para comprobar que vaya por el buen camino, sin esperar meses o incluso años para estar seguros o para detectar lo antes posible las ineficiencias y hacer las correcciones necesarias.
  • Este enfoque permite al proveedor definir lo más objetivamente posible una política optimizada, sin embargo, no puede permitirle responder simultáneamente a las necesidades de su cliente de tener una opinión independiente, ya que sería “juez y parte”.

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