Sobre la crecida del Ebro y la gobernanza

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  • Crecida del Ebro en Aragón (Gobierno de Aragón).
    Crecida del Ebro en Aragón (Gobierno de Aragón).

Sobre el blog

Eduardo Echeverría
Consultor especializado en ingeniería hidraúlica. Secretario Técnico del Comité Español de Grandes Presas (SPANCOLD) y Vicesecretario de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

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En octubre de 2013 publiqué en iAgua el post “La regulación de nuestros ríos”, cuyo primer parrafo era el siguiente: “Vaya por delante que el que suscribe es un enemigo de las posturas monolíticas a la hora de defender un determinado tipo de obra hidráulica. Es evidente que ninguna de las múltiples opciones que existen entre las posibilidades de obtener, distribuir y almacenar el agua que se necesita en nuestro día a día es de uso universal, y que es necesario preguntarse en cada momento y en cada lugar cual es la mejor opción para gestionar tan preciado elemento.” Partiendo de esa base, llegaba a la conclusión de que, en cualquier caso, “se puede afirmar que la regulación de los caudales en la mayoría de los ríos españoles no sólo es una opción, sino una necesidad”.

Un mes después, el CIREF publicó un post de respuesta titulado “La libertad de nuestros ríos” donde se afirmaba con respecto a mi planteamiento “Son afirmaciones mentalmente ubicadas en las épocas de las magnas inauguraciones de las grandes obras hidráulicas que fielmente recogía aquel obligatorio preámbulo panfletario de las películas que se llamaba NO-DO. (…) Son también afirmaciones justificadas en una visión “utilitarista” de los ríos en las que estos no se consideraban más que una fuente de recursos y no el soporte de unos vitales ecosistemas”.

En el tramo bajo la laminación de los embalses del sistema Mequinenza-Ribarroja-Flix evitó en gran medida que el efecto devastador de esta crecida afectara a Cataluña

Aunque intento contestar educadamente a las respuestas y comentarios a mis posts, siempre que se expresen de forma cortés, en este caso decidí no hacerlo porque la réplica del CIREF me pareció más basada en opiniones subjetivas que en datos objetivos. Hubo incluso otro post más airado de otro autor que también obvié por su tono agresivo.

Sin embargo la realidad es tozuda y en la última avenida del Ebro, donde se registro un caudal punta de unos 2.600 m3/s en Zaragoza, se ha podido apreciar como los embalses fueron fundamentales para atenuar sus efectos. En el tramo alto las presas de Yesa e Itoiz disminuyeron la punta en Castejón en unos 800 m3/s y en el tramo bajo la laminación de los embalses del sistema Mequinenza-Ribarroja-Flix evitó en gran medida que el efecto devastador de esta crecida afectara a Cataluña, reduciendo también la punta en unos 750 m3/s.

En el caso de Zaragoza se dio además el hecho inusual de que el caudal de la punta aumentó con respecto a Castejón. Normalmente el propio cauce lamina de forma natural entre ambos puntos, de forma que la crecida en Zaragoza es menor, pero en este caso no fue así. Por ello no es dificil imaginar que de no existir los embalses la punta en Zaragoza hubiera alcanzado no 3400, sino 3500 m3/s. Por su parte, en la zona catalana la avenida podría haber pasado con una punta de más de 2500 m3/s, en vez de los 1.800 m3/s de suelta máxima que se dieron en el embalse de Mequinenza. Juzgue el lector los efectos que hubiera tenido la última crecida del Ebro sin la laminación de las presas.

Desde entonces he leido muchos análisis y opiniones de expertos sobre la crecida del Ebro, pero me ha gustado particularmente el planteamiento de Joaquin Olona en el post “Las inundaciones del Ebro”, donde plantea con una visión holística el problema y critica, a mi modo de ver con acierto, los planteamientos basados en defender exclusivamente unas soluciones al problema y rechazar de plano otras. Coincido con el señor Olona en que el asunto del Ebro es complejo y no se puede resolver desde una única óptica. Será la combinación de medidas pluridisciplinares la que evitará o por lo menos minimizará problemas futuros. En definitiva será la gobernanza entendida como el proceso continuo mediante el que pueden acomodarse intereses diversos y conflictivos y adoptarse alguna acción cooperativa la que de el mejor conjunto de soluciones a la gestión de las avenidas extraordinarias del Ebro. Existen para ello herramientas basadas en el análisis de riesgos que ya se están empezando a aplicar en este campo.

Aunque en su momento no usé el derecho de réplica por lo anteriormente expuesto, los hechos acaecidos estos días me han animado a escribir estas líneas al desconocido autor del CIREF que escribió el post para proponerle que flexibilice su planteamiento, que asuma que los embalses son una parte fundamental de la solución a estos problemas y que junto a otras soluciones, entre ellas las llanuras de inundación que acertadamente el mismo CIREF propone, contribuirán a resolver los problemas que causan estas crecidas. Con la ventaja de que los embalses aportan adicionalmente muchos más beneficios en un pais tan irregular en precipitaciones y dependiente energéticamente como es el nuestro.

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