NEWater. La aceptación social en el uso del agua regenerada: el caso de Singapur

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The Ways of Water - Spanish

Sobre el blog

Eduardo Perero
Eduardo Perero Van Hove, es Vicepresidente de la Asociación de Ciencias Ambientales y pertenece al Área Técnica de la Fundación Conama.

¿Singapur?

Singapur con más de 700 Km2 es el país más pequeño del Sudeste Asiático, a pesar de estar creciendo con tierras ganadas al mar, está formado por 73 islas que suman más de 5 millones de habitantes. Singapur es uno de los centros comerciales (posee el segundo puerto que más mercancías gestiona) y financieros más importantes (se denomina la Suiza asiática) lo que le ha convertido en el tercer país con mayor renta per cápita del mundo.

Paradójicamente a esta situación económica, uno de los mayores retos a los que se enfrenta Singapur es el suministro de agua, ya que posee grandes carencias agravadas con el progresivo cambio climático. Actualmente cerca de un 30% del suministro de Agua proviene de la vecina Malasia bajo un contrato cuya duración está establecido hasta 2061, otro 30% de los 17 embalses que han construido, sin casi posibilidad de poder ampliar su número y su capacidad, un 10% del agua proveniente de la desalación y el resto, cerca del 30%, de aguas reutilizadas.

NEWater

Bajo la denominación de NEWater, Singapur ha lanzado toda una estrategia de reutilización del agua, que pretende que se convierta en el recurso más importante en un próximo futuro con la cobertura de más de un 50% de la demanda en el año 2060, último año de la vigencia del contrato de suministro con Malasia.

Para producir este recurso, Singapur cuenta con cuatro plantas de tratamiento de aguas, en Bedok (2002; 82.000 m3/día), Kranji (2002; 100.030 m3/día), Ulu Pandan (2007; 148.000 m3/día) y Changi (2009; dos plantas con 228.000 m3/día). Además, está prevista la ampliación de una de estas plantas (Kranji con 22.730 m3/día más) y la construcción de una nueva (Tuas) con 228.000 m3/día

El tratamiento que se aplica está basado primero en un tratamiento convencional de aguas residuales, posteriormente en un sistema de micro y ultra filtración a través de determinadas membranas, luego una osmosis inversa y finalmente la aplicación de rayos ultravioleta que permite desinfectar de bacterias el agua y obtener una pureza adecuada. Asimismo, al final del proceso y en función del uso posterior, se adicionan algunos productos químicos alcalinos para restaurar el equilibrio del pH. Este tratamiento, que ha sido sometido a numerosos test científicos, cumple con los estándares de agua potable establecidos tanto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA)

La utilización principal de esta agua es esencialmente industrial y para distintos sistemas de refrigeración. Solamente, durante los meses secos, el agua procedente de la reutilización se mezcla con la existente en embalses para su utilización como agua potable.

Una de las ventajas del agua regenerada frente a la desalación, es que se puede ajustar la calidad del agua en el proceso de tratamiento, en función de su destino, además de suponer un recurso disponible localmente. Asimismo, con la instalación de sistemas de recogida de aguas residuales diferenciadas por su composición, se permite optimizar los tratamientos a desarrollar en cada caso según su origen.

Este diseño de diferenciación según su origen y destino permite optimizar las plantas y sus procesos y, por tanto, ajustar los recursos a las necesidades en cada momento.

Aceptación social del agua regenerada

No obstante, una de las barreras más importantes que se enfrentan los gestores cuando quieren introducir las aguas regeneradas, además del reto tecnológico, de la minimización de riesgos para garantizar la calidad, de los costes de inversión, los costes de gestión, especialmente energéticos, los problemas de la distribución diferenciada, etc. es la percepción de dicha agua por la sociedad, donde cualquier incidencia puede generar problemas, además de un coste a la reputación, a la administración pública o la empresa que lo desarrolla.

A pesar de que son muchas las evidencias científicas que muestran la calidad del agua regenerada es igual o mejor que el agua obtenida por fuentes tradicionales gracias a los avances de las tecnologías, el riesgo cero no existe.

Existe un rechazo social generalizado por consumir agua residual, tanto por consumidores individuales como por la propia industria o el sector agrícola, gran consumidor de agua.

Las evidencias técnicas y científicas no consiguen mitigar el rechazo social asentado durante siglos de no consumir aguas residuales que se asentó en la consciencia social como necesaria medida sanitaria. Asimismo, se esgrimen argumentos relacionados con el riesgo de no poder eliminar determinados contaminantes que los análisis tradicionales no identifican. El debate está en cualquier caso servido, pero en ningún caso acabado y debe abordarse.

Una de las cuestiones que se consideran más significativas de la experiencia NEWater es cómo han desarrollado y sigue desarrollando toda una serie de acciones proactivas para mejorar la aceptación social del uso de agua regenerada, que ha permitido involucrar a todos los niveles de la sociedad.

Se han desarrollado acciones desde clásicos programas de educación hasta imaginativos planes de comunicación que permita convencer al ciudadano que NEWater es salubre para el consumo y a la industria que el agua resulta adecuado a sus necesidades.

Entre las acciones que se han desarrollado, se encuentran acciones informativas a miembros del parlamento, implicación de los medios de comunicación, se ha generado un Centro de Visitantes de Información sobre NEWater que ha sido además galardonado con dos premios. En el centro existen distintos programas educativos y científicos para estudiantes, aula al aire libre, la generación de embajadores del agua, etc.

Para convencer a determinadas industrias se construyó una planta piloto para simular condiciones de fábrica similares, para que pudieran probar el uso de agua regenerada en sus procesos y fuera testada por los propios responsables de dichas fábricas.

Para la ciudadanía, una pequeña proporción de esta agua se mezcla con agua rica en nutrientes que se encuentra almacenada en depósitos de lluvia, y una vez procesada se embotella. Dichas botellas no se encuentran a la venta ni se tiene en mente esta finalidad, sino que se distribuyen gratuitamente en distintos eventos, con la finalidad de dar a conocer este proyecto a la ciudadanía y poder facilitar la aceptación social del mismo.

También parte del éxito está siendo la capacidad de desarrollar un ecosistema de empresas, técnicos y profesionales que trabajan en la materia y atraer el conocimiento de expertos de todo el mundo, que además de conocimiento generan confianza en la sociedad de que se están aplicando las tecnologías más avanzadas del momento. Esto ha provocado que por ejemplo la cita Singapore International Water Week se haya convertido en una cita ineludible de profesionales en el sector del agua.

Reutilización del agua clave de la economía circular

La Economía Circular presenta un paradigma de modelo económico al que la Unión Europea se ha sumado para asegurar la sostenibilidad de su sistema económico que posee carencias y riesgos presentes y futuros de abastecimiento de determinadas materias primas.

En este contexto el sector del agua debe aportar mucho y el agua regenerada será una de las piezas clave para el desarrollo de una economía circular, especialmente en regiones con escasez, si bien el reto que se presenta no es tanto el tecnológico, ni siquiera económico, sino social.

No obstante, esto abre un debate interesante y un gran campo de trabajo en el que habrá que remangarse, cómo desarrollar los procesos necesarios de implicación ciudadana en la gestión del agua, a la vez que mejorar la gestión y asegurar el acceso, la garantía y calidad del servicio del agua en todo su ciclo a un coste adecuado.

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