Las acequias de careo y las amunas: Aprendiendo gestión hídrica de nuestros antepasados

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Sobre el blog

Enrique Fernández Escalante
Doctor en CC. Geológicas, Especialista en Tragsa I+D+i y profesor asociado en la Univ. Complutense. Secretario técnico de la Plataforma Tecnológica Española del Agua. Co-chair en la IAH-MAR Commission. Cordinador del proyecto de I+D+i DINA-MAR.

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Resulta sorprendente estudiar cómo nuestros antepasados gestionaban el agua mediante métodos avanzados que requerían un cierto dominio de la ciencia y de la técnica; y más extraordinario todavía, el fuerte paralelismo en algunos esquemas de gestión, como es el caso de las acequias de careo de Sierra Nevada (sur de España) y las amunas de Perú, en la falda de los Andes. Ambos sistemas contra la escasez de agua guardan fortísimas analogías, a pesar de remontarse a varios siglos atrás y tener “un océano por medio”.

Los moriscos de la Alpujarra, ya en el siglo XII, utilizaban las aguas del deshielo para su infiltración en zonas altas de la falda de la montaña, mediante acequias y llanuras de inundación, para su incorporación en el circuito subterráneo del macizo cristalino. Este cultivo de agua se recupera, meses después, en fuentes y manantiales aguas abajo.

Este mismo esquema, con escasas variaciones, se puede apreciar en el legado de la época precolombina en varias zonas de Perú, y en bofedales de otros países andinos como Colombia.

Al respecto hay abundante documentación. Una experiencia muy ilustrativa, que requiere poco tiempo, podría ser visionar los vídeos de los careos y las amunas que aparecen a continuación:

Careos

Amunas

Estos esquemas, a pesar de estar tan distantes, presentan varios elementos en común, de los que destacaría tres: son sistemas de gestión tan válidos que no han desaparecido con el paso de los siglos, estandartes de la “siembra o cultivo de agua” y requieren una gestión comunal.

Analizando sus analogías y diferencias entre sistemas como los careos de la Alpujarra granadina y las amunas de San Andrés de Tupicocha y Huarochiri (hijo integral del agua), cabe destacar la similitud de ambos escenarios, suelen ser quebradas profundas en la falda de cordilleras imponentes, con gran dependencia del cultivo y un régimen de precipitaciones irregular.

El “sembrado del agua” se lleva a cabo en zonas altas y mediante una acción comunal, involucrando a la población local hasta el punto de formar parte de la idiosincrasia de la población, que se refleja en festividades como “la fiesta de la vida” y otros ritos, llegando a constituir un “centro del mundo social y espiritual”.

Se trata de un elemento con influencia en la ordenación territorial, con asentamientos junto a manantiales en laderas o bofedales, conectados hidráulicamente con zonas bien identificadas a altitudes de incluso más de mil metros, con fuertes pendientes y, en consecuencia, un gradiente hidráulico muy alto, que facilita la gestión hídrica a corto y medio plazo.

Ambas civilizaciones demostraron un excelente conocimiento del comportamiento hidrogeológico del medio. Los autores del vídeo de las amunas hablan de una progresiva experimentación, mediante ensayo y error, hasta conocer la conexión hidráulica a través de la red de fracturación del macizo cristalino. Los acequieros de Sierra Nevada indican su convencimiento de que los moriscos ya utilizaban técnicas de trazadores, mediante unos “colorantes parecidos a la gena”, para caracterizar el macizo rocoso. En cualquier caso son técnicas hidrogeológicas avanzadas que despiertan admiración.

El trazado de las acequias, bien conocido por las labores de mantenimiento, sigue curvas de nivel. Su longitud más habitual es de uno a cuatro kilómetros. Sus gestores apuntan que tal diseño contribuye a mitigar efectos destructivos de fenómenos climáticos adversos y aprovechan zonas llanas para “carear” el agua mediante llanuras de inundación ubicadas con criterios tectónicos, lo que llevaba incluso a modificar ligeramente la pendiente creando pequeñas terrazas. Cuentan además con complejos “partidores” de agua y “simas”, aunque este término no coincide con su significado geológico más ortodoxo.

Todos estos elementos han permanecido a lo largo de los siglos gracias al empeño de las poblaciones locales y la atención de ciertas instituciones, como en PN de Sierra Nevada, conocedores del altísimo valor de estos sistemas de gestión hídrica, elementos a preservar para futuras generaciones.

Para los más interesados hay abundante documentación técnica, especialmente de autores españoles y peruanos. Algunos enlaces, sin pretensiones de ser exhaustivos, se presentan a continuación, y mediante este canal, lanzamos el envite para este foro de intercambio de información e ideas.

Careos:

  • Videos: 1, 2
  • Fotos: 1
  • Artículos: En inglésEn Español
  • A estos hay que añadir abundante información publicada por el PN de Sierra Nevada y las Universidades de Granada y Almería.

Amunas:

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