Hablemos de pactos sobre el agua y la teoría del reparto nacional del agua

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  • Plan de obras hidráulicas de Lorenzo Pardo (1933)
    Plan de obras hidráulicas de Lorenzo Pardo (1933)

Sobre el blog

Fernando López-Vera
Catedrático de Geodinámica e Hidrogeología, Univ. Aut. de Madrid. Presidente de la Fundación Fomento y Gestión del Agua. Dr. en Geología Económica.
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Al hilo de la convocatoria de una Jornada sobre el pacto del agua, realizada por diversas organizaciones, se pone una vez más sobre el tapete esta cuestión, que no deja de ser recurrente.

Desde hace más de dos décadas se viene repitiendo como un mantra la necesidad en las políticas del agua y en otras políticas, como la educación, de un pacto nacional como medio de terminar con las “guerras del agua”, las incertidumbres y los bandazos en las políticas del agua según el partido que esté en el gobierno.

Así planteado se trataría de un pacto en el ámbito parlamentario. Pero éste escenario es insuficiente para otros sectores de la sociedad civil que reclaman una participación más directa. En este nuevo escenario de un gran pacto social quedaría por definir qué actores intervendrían, su ámbito y alcance.

No creo que sea imprescindible un gran pacto para que en España se hagan unas buenas políticas de aguas

Es cierto, que la situación actual crea muchas incertidumbres sobre cuestiones vitales tales como la seguridad alimentaria o las garantías jurídicas de las inversiones en el sector. Hoy en día ya casi nadie pone en duda que una parte del problema del agua en España pasa por alcanzar ese pacto.

Yo mismo hace dos años (en abril del 2013) en este mismo foro escribía sobre la necesidad de un pacto del agua en el contexto del nuevo paradigma que la gestión del agua nos presenta en el siglo XXI , asi como la necesidad de abandonar definitivamente planteamientos anacrónicos a los que al parecer muchos aún están atados.

Hoy mi tesis ha cambiado, NO CREO QUE SEA IMPRESCINDIBLE UN GRAN PACTO PARA QUE EN ESPAÑA SE HAGAN UNAS BUENAS POLÍTICAS DE AGUAS. Mis argumentos son de diversa naturaleza. El no haberse obtenido avances en más de veinte años es ya por si una prueba de que el objetivo no es realista. Esta falta de acuerdo no es de extrañar, ya que al ser el agua un elemento que afecta horizontalmente a la mayoría de las actividades sociales son infinitos los intereses encontrados que concurren en ella.

Por otra parte, bajo la idea del “pacto” siempre subyace la idea de “reparto nacional del agua”, de acuerdo con planteamientos del siglo pasado. La naturaleza nos muestra tozudamente, que en este micro-continente que es la Península Ibérica, existe una diversidad de regiones con características climatológicas y geológicas (en cuanto que esta controla la escorrentía y los recursos subterráneos) muy diferentes pero en las que el agua es parte sustancial de su diversidad natural y ambiental. Esta diversidad también lo es en relación a los planteamientos en relación al agua. La apetencia de agua es exclusiva de ciertas regiones, por lo que se hace evidente que no es necesario un pacto a escala nacional.

El agua es un recurso regional y como tal parte de su patrimonio natural, como los bosques, las montañas, los prados o las playas, desempeñando el papel de hilo conductor que relaciona los diversos ecosistemas.

Estas razones que no pretenden ser un argumentario exhaustivo, creo que son suficientes para abandonar el objetivo de un “pacto nacional” y desarrollar otras estrategias que a nivel regional y basadas en la buena gobernanza permita unas políticas de aguas equitativa y que sea sostenibles desde el punto de vista ambiental y económico.

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