La huella hídrica de la producción de alimentos

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  • Arrozales en las Vegas Medias del Guadiana (MAGRAMA)
    Arrozales en las Vegas Medias del Guadiana (MAGRAMA)

Sobre el blog

Ignasi Serviá
Consultor en temas estratégicos y territoriales relacionados con los regadíos. Agro Business Intelligence. Redes Sociales.

Publicado en:

iAgua Magazine Nº 6
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Cada vez hay más productos y servicios a los que se calcula su huella hídrica, desde alimentos a prendas de vestir. Si el cálculo de las diferentes huellas hídricas sirve para mejorar la eficiencia en el uso del agua del sector agrario, y para introducir novedades tecnológicas que permitan mejorar su sostenibilidad y su rentabilidad me parece perfecto.

Lo que no me parece correcto, es que el cálculo de la huella pueda servir desde determinadas zonas para criminalizar la agricultura de regadío de España, y más aún las transformaciones en regadío pendientes desde hace demasiado tiempo. Entre estas, las transformaciones de interés General de Monegros-II perteneciente a Riegos del Alto Aragón o el Segarra-Garrigues en Catalunya.

No es correcto que el cálculo de la huella hídrica pueda servir para criminalizar la agricultura de regadío en España

Es importante recordar la capacidad de las transformaciones de generar empleo y el efecto dinamizador en la economía, y como consecuencia, la garantía del asentamiento de la población y su función de custodia del territorio.

Para que la agricultura de determinadas zonas sea rentable, y por tanto sostenible económica, social y medio ambientalmente, se debe disponer de agua que garantice un determinado nivel de producción y una óptima combinación de cultivos. La agricultura usa importantes cantidades de agua, y en la misma proporción, la transpiración de la plantas la devuelve a la atmosfera. Como ejemplo, recordar que en la producción de una sola manzana se usan 70 litros de agua.

Para la obtención de huella hídrica se debe disponer de información de calidad, tanto de superficie regable, como de consumo de agua, y de la producción obtenida. Disponer de esta información no siempre es fácil.

En primer lugar, introducir la idea que la Agricultura de Precisión y el cálculo de la huella hídrica en la agricultura deber ser sinónimo de gestión de la variabilidad. En agricultura existe una gran variabilidad en los diferentes factores que afectan a la producción: necesidades de cultivos y variedades, clima, topografía, suelos, sistemas de riego y precio del agua, producciones, calidades, etc… Conocer y gestionar esta variabilidad de una manera técnica, se traduce en incremento del rendimiento de los cultivos, una reducción de la huella hídrica en la producción de alimentos, y una mejora la calidad de los productos obtenidos.

Para gestionar dicha variabilidad se está incrementando de manera muy importante la información que debemos manejar. No es suficiente tener mucha información, y que esta sea de alta resolución espacial o temporal. La información debe ser de calidad, y esta debe representar la variable que estamos analizando. Debemos gestionar para pasar de acumular información a acumular conocimiento que nos permita mejorar nuestra eficiencia en el uso de los recursos.

Como ejemplo de representatividad de los datos, haré referencia a mi entrada del blog de iAgua: “EVAPOTRANSPIRACIÓN, en búsqueda de la REFERENCIA”. La evapotranspiración de referencia es la principal variable para definir la cantidad de agua a aportar a los cultivos, y por tanto tiene relación directa con el uso del agua, la rentabilidad de los cultivos, así como con la huella hídrica de la producción de alimentos. En dicho artículo comento diferencias observadas en estaciones próximas de dos redes agroclimáticas diferentes. Este comentario lo realizo agradeciendo a las administraciones la importante inversión y el mantenimiento en dichas estaciones, pero con la voluntad que los valores sean comparables en un futuro próximo. Otra variable que también presenta diferencias según el origen de la información es la superficie regable, ya sea a nivel de parcela o ámbitos geográficos mayores.  

La superficie de regadío de 2014 es de 3,6 millones de hectáreas, en esta superficie se concentra la mayor parte del valor de la producción, y su impacto económico de dinamización de las economías locales. También se concentra la mayor producción de alimentos, y la alimentación de un país se debe tratar como un tema estratégico. Se deben mantener, y si es posible, incrementar las tasas de autosuficiencia o seguridad alimentaria.

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