"El agua potable es un alimento y un elemento clave para lograr la seguridad alimentaria"

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Sobre el blog

Jorge Castañeda Pastor
Activista multi-causa. Aquí me muevo por los derechos humanos al agua y el saneamiento
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La protagonista de la tercera conversación en azul y marrón es Mª Teresa de Febrer, buena compañera de mi etapa en Prosalus. Desde hace años Mª Teresa es la representante de esta organización en el grupo sectorial de agua de la Coordinadora de ONGD - España, así que conoce bien de lo que estamos hablando. Ahí os dejo lo que me ha contado:

Pregunta: ¿Qué opinas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible en general y del número 6, el de agua y saneamiento, en particular?

Respuesta: Si consideramos los ODS como resultado de un proceso participativo global, como agenda universal para lograr el desarrollo sostenible, como plan de acción que reconoce la importancia de la realización de los derechos humanos “para que nadie se quede atrás” me parece que se trata de un logro importante. Sin embargo, al ser objetivos muy ambiciosos, soy pesimista en cuanto a su consecución, porque, a día de hoy, los planes de financiación siguen pendientes. Por otra parte, creo que constituyen una herramienta muy adecuada de control ciudadano hacia los representantes políticos que se han comprometido a lograrlos en plazos concretos.

En cuanto al ODS 6, si bien se observan avances importantes, resulta cuando menos sorprendente que se fije un plazo de tiempo tan dilatado, año 2030, para lograr el acceso universal y equitativo al agua potable y a servicios de saneamiento e higiene, así como para poner fin a la defecación al aire libre. Lograr el objetivo 6 tiene importantes repercusiones en otros ODS, tales como reducir el hambre, la pobreza y la desigualdad, tener vida sana y saludable o contribuir a la mejora de la sostenibilidad medio ambiental. Así pues, el incumplimiento de un objetivo tiene repercusiones en los otros objetivos, de ahí la necesidad de que los Estados cumplan todos los compromisos derivados de los ODS.

P: ¿Qué relación hay entre los derechos al agua y el saneamiento y el derecho a la alimentación

R: Los tres derechos están interrelacionados. El agua potable es un alimento, así aparece en el Codex Alimentarius, y un elemento clave para lograr la seguridad alimentaria. Uno de los grandes retos actuales es cómo garantizar la seguridad alimentaria en un contexto de creciente escasez de recursos hídricos y cómo afrontar la fuerte competencia por los usos del agua. El agua y el saneamiento son fundamentales para la nutrición adecuada, la salud y la dignidad humana.

El grupo de alto nivel de expertos en seguridad alimentaria del Comité de Seguridad Alimentaria de las Naciones Unidas (HLPE) señala que la realización del derecho humano al agua, al saneamiento y a la alimentación está estrechamente vinculada lo cual debe traducirse en mecanismos de gestión coordinados, en planteamientos integrados de las políticas relacionadas con los tres derechos, teniendo especial consideración para las personas más vulnerables y atendiendo las necesidades específicas de las mujeres y de las niñas. En pocas palabras, promover la gobernanza del agua con enfoque de derechos.

P: Las estadísticas mundiales muestran un considerable avance en materia de acceso al agua desde 1990. Por ejemplo, en 2010 se alcanzó la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el dato más reciente muestra que las personas sin acceso se han reducido hasta los 663 millones. ¿Cuál debería ser entonces el principal reto para los próximos años? 

R: Efectivamente, se ha reducido el número de personas sin acceso al agua; sin embargo, la realización del derecho humano al agua va más allá del simple acceso: se trata de tener agua disponible, de forma continua para todas las personas, según sus necesidades personales y domésticas. Asimismo, hay que tener en consideración la calidad del agua y la accesibilidad, tanto física como económica, sin discriminación alguna. En definitiva, debemos fijarnos en el contenido normativo del derecho humano al agua para establecer prioridades, sin centrarnos en uno o varios retos.

P: Cuando se habla de la tríada agua – saneamiento – higiene, éste último componente –la higiene- parece el menos relevante de los tres y en numerosas ocasiones queda eclipsado por los otros dos. ¿Es realmente menos importante? ¿Cómo contribuye la promoción de la higiene al desarrollo y la lucha contra la pobreza? 

R: La higiene es tan importante como el acceso a agua potable o al saneamiento básico. Al hablar de higiene no debemos circunscribirlo al ámbito personal y doméstico sino a los hábitos de higiene en entidades públicas, hospitales, centros de salud y centros educativos. Las prácticas higiénicas son tan importantes que salvan vidas de ahí la prioridad de promocionarlas, de concienciar a las personas de que prácticas tan sencillas como lavarse las manos antes de comer, por ejemplo, repercuten en la mejora de la salud y de la seguridad alimentaria, por no hablar de cómo contribuyen al desarrollo humano de las personas y, por ende, a erradicar la pobreza. En la tríada agua-saneamiento-higiene se encuentran muchos de los desafíos que tiene planteados el desarrollo sostenible.

El dato que ofrece la OMS es significativo: más de dos millones de personas en todo el mundo viven en condiciones insalubres y sus prácticas de higiene son tan malas que el nivel de incidencia y diseminación de enfermedades infecciosas es altísimo. La conclusión es clara: hay que promocionar de forma suficiente y adecuada las buenas prácticas higiénicas porque redunda en favor de las personas y de las comunidades más desfavorecidas. Además, como se afirma desde UNWater, es la intervención en salud pública de mayor costo-eficacia.

P: Desde diferentes ámbitos, incluido Naciones Unidas, se viene hablando desde hace años de romper el silencio sobre el saneamiento, de visibilizar la problemática como primer paso para alcanzar soluciones. ¿Qué se puede hacer para contribuir a este objetivo? 

R: Me viene a la memoria lo que comentaba quien fuera relatora de Naciones Unidas para el derecho humano al agua y el saneamiento, Catarina de Albuquerque, acerca de que a nadie le gusta hablar ni de inodoros ni de excretas. Todo lo relacionado con el saneamiento se ha visto envuelto, desde siempre, en una especie de tabú, cuando no en un pacto de silencio. La propia relatora, durante su mandato, apoyó decididamente la declaración del derecho al saneamiento independiente del derecho al agua, como forma de salvaguardar del olvido el derecho al saneamiento y, por fin, se ha conseguido tal distinción. Se trata de un primer paso para afrontar en serio los problemas relacionados con la falta de saneamiento adecuado que afectan, especialmente, a las mujeres y a las niñas.

Quizá sería útil tomar en consideración el alto rendimiento económico que produce la inversión en saneamiento en términos de ahorro de tiempo haciendo cola en inodoros públicos que se podría aprovechar para trabajar, estudiar, dedicarse a tareas comunitarias; de reducción de costos sanitarios directos e indirectos; de aumento de la rentabilidad de las inversiones en educación o en abastecimiento de agua. Todo ello, gracias a la inversión en saneamiento.

P: ¿Podrías destacar alguna campaña, acción o iniciativa relacionada con los derechos humanos al agua y al saneamiento? 

Más que destacar una iniciativa concreta relacionada con el derecho al agua o el derecho al saneamiento aprovecho este espacio para comentar que, si bien han proliferado las iniciativas o las campañas de sensibilización relativas al derecho al agua, no así las relativas al derecho al saneamiento que son escasas. Quizá con el reconocimiento formal de ambos derechos por separado, aparecerán nuevas ideas para sensibilizar a la población de los beneficios que conlleva el acceso a saneamiento y para concienciar a los representantes políticos de la necesidad de invertir en saneamiento porque, como está demostrado, resulta muy rentable.

Como al resto de entrevistados, para terminar, pedí a Mª Teresa que me enviara una foto para ilustrar este post. Me envía una del proyecto de saneamiento de Prosalus en el Distrito de Comas, en Lima (Perú):


Muchas gracias, Mª Teresa.

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