Más dinero y mejor utilizado para lograr el acceso universal al agua y el saneamiento

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Sobre el blog

Jorge Castañeda Pastor
Activista multi-causa. Aquí me muevo por los derechos humanos al agua y el saneamiento
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  • Más dinero y mejor utilizado lograr acceso universal al agua y saneamiento

De la lectura de Una historia de 10 años: La Década del Agua para la vida y lo que viene después saco como conclusión, una vez más, que los grandes retos para los próximos años están vinculados al saneamiento, las zonas rurales, las mujeres y niñas, la calidad del agua, el acceso más allá del hogar y, cuando nos fijamos en lo geográfico, en África Subsahariana y Asia Meridional.

En este sentido, en dicho documento pueden leerse cuestiones como las siguientes:

  • “Al ritmo actual de reducción, la defecación al aire libre no se eliminará entre los más pobres en las zonas rurales hasta 2030”.
  • Los datos de los países de África Subsahariana indican que las mujeres “gastan un total de 16 millones de horas al día recogiendo agua”. Además, “en más del 70% de los hogares en los que el agua tiene que ser acarreada, las mujeres y las niñas tienen que ir a buscarla”. “El cuerpo de una mujer se convierte en parte de la infraestructura de suministro de agua, haciendo el trabajo de las tuberías”.
  • “Incluso si se ha cumplido con el indicador de la mejora del acceso al agua y el saneamiento, la seguridad del agua suministrada no siempre cumple con las normas mínimas. Incluso cuando el agua se extrae de una fuente mejorada, de un punto no contaminado –como una bomba manual sellada en un pozo protegido- puede estar contaminado debido a las prácticas antihigiénicas de transporte y almacenamiento en el hogar. Se ha estimado que 1.800 millones de personas en el mundo utilizan una fuente de agua para beber contaminada con heces”.
  • “Los datos de 54 países, que representan 66.101 instalaciones, muestran que el 38% de los centros de salud no tienen una fuente de agua mejorada, el 19% no tienen un saneamiento mejorado y el 35% no tiene agua y jabón para lavarse las manos”.

Si nos fijamos en las tendencias sobre la disponibilidad de fondos para agua y saneamiento, no podemos ser muy optimistas sobre estos retos, ya que es evidente que el dinero que se está poniendo sobre la mesa no es suficiente. Aunque la ayuda para agua y saneamiento ha aumentado hasta alcanzar los 15.000 millones de dólares en 2012, “el GLAAS informa que el 80% de los países encuestados afirma que la financiación actual es insuficiente para cumplir con los objetivos establecidos para el agua potable y el saneamiento”.

Pero no es sólo una cuestión de falta de recursos, también es muy relevante cómo, dónde y para qué se aplican, y los datos parecen mostrar que también en esto hay margen de mejora:

  • El agua potable sigue absorbiendo la mayor parte de la financiación WASH, incluso en países con relativamente alta cobertura de abastecimiento de agua potable y saneamiento relativamente bajo. El desglose de los desembolsos de WASH en las zonas rurales y urbanas aparece sólo débilmente correlacionado con las necesidades”.
  • “Los datos de los gastos de saneamiento y agua potable sugieren que al saneamiento está dirigido el 43% de la financiación para el sector, siendo el 57% restante para la provisión de agua segura”.
  • El último informe GLAAS señala que sólo el 60% de la ayuda al desarrollo para agua y saneamiento “está dirigida a África Subsahariana, Asia Meridional y Asia Sudoriental, donde viven el 70% de los desatendidos globales” y también “destaca la relativamente baja proporción de la ayuda dirigida a los servicios básicos, los que tienen más probabilidades de servir a los pobres”.
  • Sólo el 7% de la ayuda se dirige al mantenimiento de los servicios. “Sabemos que centrarse en la gestión eficaz de activos para mantener los servicios puede ser tan importante como la nueva infraestructura”.

A lo anterior hay que sumar que “los costes de nuevos avances van en aumento, ya que implican tanto la mejora de cobertura masiva en barrios marginales en las zonas urbanas y el acceso a los servicios a las poblaciones dispersas en las zonas rurales distantes”.

Por tanto, es evidente que son necesarios más fondos y parece necesario revisar los criterios de aplicación para lograr el acceso universal al agua y el saneamiento.

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