El mantenimiento, el gran desconocido ¿Hasta cuándo?

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Sobre el blog

Jorge Chamorro
Ingeniero especialista en tratamiento y depuración de aguas y en desalación.
  • "O cambiamos el chip o dentro de poco no tendremos instalaciones que operar"

Los tiempos de crisis deben de servir para analizar, reflexionar y actuar. Analizar que errores hemos cometido, reflexionar sobre los cambios que es necesario realizar y actuar para que, en el futuro, nuestro sector sea más eficiente.

Con la ayuda de los fondos europeos se desato una ola de ejecución de infraestructuras sin orden ni concierto

Desde mi punto de vista, los errores más importantes que se han cometido, en todos estos años pasados, en la gestión del Ciclo Integral del Agua han sido:

  1. Gestión centrada en la inversión
  2. Gestión inadecuada de la operación y del mantenimiento (O&M)

Con la ayuda de los fondos europeos se desato una ola de ejecución de infraestructuras del CIA sin orden ni concierto. Hacer estaciones de tratamiento de aguas potables (ETAP) y, sobre todo, estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) se convirtió en el objetivo fundamental, olvidando una de las características más importantes de estas instalaciones: sus costes de O&M.

Con la excusa de dar cumplimiento a la Directiva 91/271/CEE se diseñaron y construyeron numerosas plantas de espalda a los responsables de la gestión de la O&M. De la noche a la mañana, muchos ayuntamientos se encontraron con una instalación industrial que demandaba unos recursos técnicos y económicos que superaban sus capacidades.

Al amparo de unos recursos económicos que se creían inagotables, el mantenimiento de las instalaciones se convirtió en un tema ignorado y desconocido. El mantenimiento preventivo no era necesario, cuando se averiaba un equipo se reparaba o se utilizaba el de reserva. Al cabo de pocos años se solicitaba una ampliación de las instalaciones para encubrir una reposición de la mayoría de los equipos electromecánicos.

La cultura imperante se encargaba de demostrar que mantener y conservar (M&C) las instalaciones no era la mejor opción: generaba unos costes, a corto plazo, que no se querían o podían asumir. Además, cada cierto tiempo alguien se encargaba, sistemáticamente, de renovar los equipos y, lo mejor de todo, sin coste alguno.

Los organismos públicos que no siguieron esta corriente y adoptaron criterios racionales para garantizar el funcionamiento de las infraestructuras, fueron cambiando poco a poco. En aras de un ahorro económicos mal entendido, los presupuestos para O&M se iban reduciendo año a año en contra de las normas más elementales en este tipo de industrias.

Por supuesto, la partida que más se reducía era la M&C principalmente por desconocimiento. Como las consecuencias negativas eran a medio plazo, los responsables confiaban en que, cuando colapsaran, ya no fueran su responsabilidad.

Pronto descubrieron que ahorrar en M&C tenía numerosas ventajas económicas, además del beneficio obtenido año a año, la reposición de los equipos no repercutía en su cuenta de resultado.

O cambiamos el chip o dentro de poco no tendremos instalaciones que operar

La tormenta perfecta: Construir se convirtió en el fin. Mantener y conservar las instalaciones no merecía la pena. Cuando se deterioraban, bastaba con solicitar la ampliación de la misma y rápidamente el engranaje existente solucionaba satisfactoriamente el problema.

Y llego la crisis, el dinero dejo de fluir y nos ha dejado a todos en un estado de shock del que no nos hemos recuperado. Y que hemos hecho en el sector? Seguir con la misma dinámica:

  1. Reducir año a año los costes de O&M
  2. Sacrificar los costes de M&C

Está situación solo nos lleva al desastre más absoluto. La primera consecuencia la conocemos todos: la expulsión de este mercado de numerosos profesionales altamente cualificados. La segunda, el estado real de nuestros ríos.

O cambiamos el chip o dentro de poco no tendremos instalaciones que operar. Aunque eso sí, las EDAR seguirán dando un agua de salida 20-20 (milagros de la técnica) 

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