La ciencia y la ingeniería son la clave para conocer nuestros acuíferos volcánicos

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Sobre el blog

Juan Carlos Santamarta Cerezal
Consultor y Profesor de la Universidad de La Laguna (ULL), Doctor en Ingeniería Hidráulica y Energética por la UPM, especializado en el Ciclo Integral del Agua en las Islas Volcánicas Oceánicas. Canarias, España.
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Hay dos grandes mitos con respecto a los recursos hídricos en Canarias. Por un lado, se piensa que la mayoría del agua proviene de la desalación y, por otro, existe una creencia generalizada de, que el mayor consumidor de los recursos hídricos es el turismo. Así es, como comienzo mis clases sobre la hidrología y las obras hidráulicas de las islas volcánicas oceánicas impartidas en diferentes postgrados de universidades nacionales e internacionales. La gestión y la captación de recursos hídricos en las islas, es un tema que tiene un gran interés, no sólo en Canarias, si no a nivel mundial. Hemos logrado poner en el mapa del conocimiento hidrogeológico al archipiélago, pero todavía queda mucho por hacer e investigar.

Realmente, en Canarias, al igual que en la Península, la mayoría de los recursos hídricos se destinan a la agricultura. En el caso Peninsular, la media es un 80%, en Canarias es muy elevado, aunque varía por islas: La Palma y La Gomera superan el 80%, Tenerife, Gran Canaria, Hierro y Fuerteventura rondan aproximadamente el 60% y finalmente en Lanzarote se aproxima a un 25%. Por lo tanto, si controlamos y hacemos más eficiente los consumos en la agricultura podremos gestionar mejor el agua y su demanda nivel insular, la clave que intento recalcar a mis alumnos de ingeniería agrónoma es que, es más barato conservar un metro cúbico de agua que producirlo. Esto es importante, sobre todo en Canarias, donde el agua está íntimamente relacionada con la energía, y ahí viene el problema, la mayoría de la producción de energía procede en un amplio porcentaje de grupos diesel, los cuales dependen del precio del petróleo, variable día a día, esto se traduce en dos cuestiones, la primera es que, producir un Megawatio-hora (que equivale a la energía que necesitan 330 viviendas durante una hora) cuesta aproximadamente 3 veces más en Canarias que en la Península, casi unos 200 euros. Es por ello que hay que tener en cuenta que, cualquier inestabilidad geopolítica a nivel mundial, nos haría muy vulnerables, al depender el ciclo del agua de la producción energética mediante combustibles fósiles, la factura de combustible anual es de aproximadamente 860 millones de euros al año. Sobre todo las islas orientales, como Lanzarote y Fuerteventura, cuyo suministro de agua dependen fundamentalmente de las plantas desalinizadoras en porcentajes que superan el 80 % de los recursos.

El otro mito es: ¿de dónde proceden fundamentalmente los recursos hídricos que consumimos?, al igual que en el caso de la agricultura, depende de cada isla, aunque lo que sorprende es que, fundamentalmente, en las islas occidentales provienen de las aguas subterráneas, como ejemplo, Tenerife, Gomera, Hierro y La Palma superan en un 80 % la oferta de agua subterránea. Este porcentaje se reduce notablemente al 50 % en Gran Canaria y es casi testimonial en Lanzarote. Por lo tanto las aguas subterráneas, van a tener un papel fundamental en Canarias en los próximos años, por lo que hay que invertir en su conocimiento, conservación y explotación sostenible.

Otra cuestión importante es que las islas son sistemas aislados y, además, cada isla es un mundo, hidrológicamente hablando, lo que ha funcionado para abastecer unas islas no tiene por qué funcionar para otras, un ejemplo son las 7 galerías de agua que existen en Lanzarote, en el macizo de Famara, que no han servido para lo que se construyeron, suministrar agua a Arrecife y a la agricultura en los años 50, luego vino la desalación que es otra historia.

La gestión del agua en unas islas como las nuestras, también es muy compleja; primero por la titularidad de parte de los recursos, que son privados y hay muchos actores implicados. Por otro lado la dispersión de los aprovechamientos como las galerías, tomaderos, sus diferentes calidades y finalmente el transporte del agua de las zonas productoras a las consumidoras, en el cual, en algunas islas, como Tenerife, las pérdidas del agua pueden llegar a ser del 40 % o incluso más. En la Península se pierde una media del 17 % del recurso en las conducciones y es bueno tomar como referencia Israel que es el país que más invierte en la eficiencia de las conducciones y tiene unas pérdidas del 13 %. Por lo tanto ese debe ser nuestro objetivo, reducir las pérdidas y aumentar la eficiencia de las conducciones, más que aumentar la oferta de agua.

En Canarias, al igual que en la Península, la mayoría de los recursos hídricos se destinan a la agricultura

En Canarias consumimos unos 150 litros por habitante y día, eso nos convierte en una de las comunidades autónomas que menos consumo de agua tienen. Eso es debido a que hay una conciencia social importante de la escasez del agua, la cual ha sido inculcada por nuestros mayores.

En Tenerife, ¿Qué salud tiene nuestro acuífero?. La isla consume unos 225 millones de metros cúbicos al año, lo cual equivale a unas 90.000 piscinas olímpicas. Históricamente hemos pasado de una sobreexplotación importante del acuífero hasta los años 80-90 a una cierta estabilización, debido principalmente a la presencia de las plantas de desalinización de agua de mar, las cuales complementan la oferta de agua y, en cierta medida, a la reducción de la demanda de ciertos sectores productivos. Nuestro factor limitante es la precipitación y el desconocimiento exacto de la recarga del acuífero. Con respecto al primer factor, la lluvia, no podemos hacer nada, con respecto al segundo, el conocimiento del acuífero insular y su funcionamiento, se pueden hacer muchas cosas, pero todo pasa por la inversión en investigación y su aplicación real a la gestión del agua. Esta idea es difícil de vender y muy difícil de llevar a cabo, por la complejidad de la geología de las islas y por que no se suelen inaugurar los proyectos de investigación y desarrollo.

En el Sur de la isla, el agua proviene de galerías, pozos y sondeos, esta es consumida principalmente por la agricultura, aunque es importante el consumo turístico. Uno de los problemas principales en cuanto a su calidad es la presencia de carbonatos, estos no afectan a la salud humana, pero sí al sabor del agua y a las conducciones de transporte, incluso a las que tenemos en las casas, incluyendo los electrodomésticos. Las tuberías pueden llegar a taponarse por las incrustaciones, esto no quiere decir que no haya aguas de gran calidad, que las hay en algunas galerías de la zona. Otro problema grave es la intrusión del agua del mar en algunos pozos cercanos a la costa, de difícil solución. El consumo de agua por habitante en el Sur, es sensiblemente mayor que en otras partes de la isla, unos 240 litros por habitante y día, esto es debido a las instalaciones turísticas que existen.

La desalinización de agua de mar considero que debe ser complementaria a la extracción de los recursos hídricos subterráneos

En el caso de la desalinización de agua de mar, considero que debe ser complementaria a la extracción de los recursos hídricos subterráneos en el caso de las islas occidentales y debería tender a concentrar la producción, es decir, aprovechar la economía de escala, a mayor tamaño de planta menor coste por metro cúbico de agua dulce producida. Un ejemplo lo tenemos con Israel, que concentra la producción de agua desalinizada, como la planta de Sorek en Tel Aviv, con una producción de 624.000 metros cúbicos al día con un coste inferior a 40 céntimos de euro, equivale aproximadamente a lo que producen diariamente las 319 desalinizadoras instaladas en Canarias con costes desde 55 céntimos de euro hasta casi un euro por metro cúbico desalinizado. Como curiosidad, el 5% de la energía producida en el Hierro se destina a desalinizar agua, este porcentaje se incrementa hasta el 17% en Fuerteventura y el 20% en Lanzarote.

Con respecto a la investigación de los acuíferos insulares, el último gran estudio global de los recursos hídricos insulares fue en el año 1975, el proyecto SPA-15, en el cual se estudiaron de una manera profunda los recursos hídricos en Canarias, en cierta manera muchos de los conocimientos que actualmente tenemos de los acuíferos insulares se lo debemos a este proyecto. Yo creo que tanto, los científicos e ingenieros, empresas privadas y la Administración tendrían que plantear un nuevo proyecto SPA-20, complementando a los Planes Hidrológicos Insulares, con el horizonte del año 2020, en el cual de una de una manera global se estudiaran los recursos hídricos con las técnicas que actualmente la ciencia dispone, con el fin de plantear una estrategia en los próximos años, sobre todo de eficiencia, anticipándose a los futuros problemas que podemos tener con respecto a los recursos hídricos y poder responder de una manera precisa a la pregunta “¿ Tendremos suficientes recursos hídricos en los próximos 20 años?. Estamos perdiendo una oportunidad de anticiparnos a los futuros problemas que nos puede traer una total dependencia de la desalación y de los combustibles fósiles. La gestión del agua en Canarias, por lo tanto, se debe abordar de una manera interdisciplinar y global, contemplando todas las islas.

Por lo tanto, una de las claves para la gestión del agua para los próximos años, además de más inversión en proyectos de investigación de los acuíferos insulares, debería ser abandonar la política de oferta de agua, basada en la construcción y atomización de instalaciones y obras hidráulicas, para adoptar una estrategia de conservación, concentración y eficiencia en el uso del recurso hídrico y gestionar la demanda de agua.