La reutilización de las aguas residuales en primera persona

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Sobre el blog

Juan José Salas
Doctor en Química por la Universidad de Sevilla Director de I+D+i de la Fundación CENTA 34 años dedicado al tratamiento de las aguas residuales, especialmente de los vertidos generados en las pequeñas aglomeraciones urbanas MEDICO DEL AGUA

– Y ahora van a ser ustedes regeneradas –atronó una fría voz en la arqueta de salida del decantador secundario, sobresaltando a las aguas residuales recién tratadas.

– ¿Pero qué hemos hecho nosotras para que nos regeneren? –se quejaron al unísono las que iban al frente de la corriente–. Somos aguas de bien, que hemos tenido la desgracia de caer en el ciclo urbano, por lo que hemos precisado un tratamiento de depuración. Pero, una vez limpias, ¿no nos podrían dejar que nos incorporásemos a una masa de agua y continuemos nuestro ciclo hidrológico, como siempre se ha hecho, incluso sin tratamiento? ¿Por qué han de regenerarnos como si fuésemos delincuentes?

– Van a ser ustedes sometidas a un procedimiento estándar de regeneración –continuó inmutable la voz.

– Y encima nos aplican el proceso estándar, ya puestos ¿no nos podrían regenerar con más glamur? –se oyó una voz entre el sector crítico de las aguas tratadas–. ¿Por qué no nos pasan por membranas, con lo que se incrementarían nuestro valor y nuestras posibilidades de reúso?

– Aunque estándar, el tratamiento al que van a ser sometidas les permitirá volver a ser útiles (reútiles podríamos decir), en múltiples usos –respondió la voz impasible–. Para ello, inicialmente van a ser ustedes coaguladas/floculadas, como paso previo a su decantación.

Entre las aguas tratadas el mensaje corrió con la velocidad y la capacidad aterradora del fuego griego.

– Preparaos y agarraos a lo que podáis, que nos van a coagular y floc… –pero no hubo tiempo para más, pues inmediatamente se vieron inmersas en un potente torbellino, que las lanzaba las unas contra las otras, a la vez que se les añadía un reactivo con un marcado sabor metálico.

– ¡Mirad! Los coloides, siempre tan distantes entre ellos, están empezando a hacer amistades –comentó de pronto una que destacaba por su aguda capacidad de observación.

– Ese es el efecto de la coagulación, lo que antes era rechazo y repulsión ahora es atracción –le respondió alguien con conocimientos básicos en ingeniería sanitaria.

– ¿Esto funcionaría con las parejas y con los políticos? –se atrevió a preguntar una ingenua.

– Mejor que no des ideas –la acallaron de inmediato.

Tras la tempestad, que fue intensa pero breve, vino la calma, y las aguas tratadas comenzaron a ser mecidas dulcemente en un nuevo y relajante entorno, en el que se les agregó un nuevo reactivo, en este caso más denso.

– Esto me recuerda como le gustan los martinis a James Bond, “mezclados no agitados” –exclamó una cinéfila, fan de la saga 007.

– Mirad –insistió de nuevo la perspicaz observadora– los coloides no solo han hecho amistad, sino que están empezando a ponerse pesados, cosa que hasta ahora nunca fueron.

– Están formando flóculos y acabarán separándose de nosotras por su propio peso –aclaró la ingeniera amateur, que se iba creciendo por momentos–. Tengo que deciros que estos flóculos han tenido bastante suerte al separarse en un decantador lamelar. Antes, durante nuestro tratamiento, recordaréis que los sólidos sedimentables han sufrido caídas de varios metros en los decantadores.

– La verdad es que ahora vemos menos turbio que a la salida del decantador secundario –comentaron las aguas tratadas, que empezaban a abandonar el decantador lamelar.

– Pues a mí me ha entrado arena en los ojos –se quejó una que iba a sus espaldas.

– Es que nos han aplicado una decantación lastrada –apostilló con suficiencia la ilustrada.

– Como paso final de esta primera etapa de acondicionamiento van a ser ustedes filtradas –anunció la voz, que ya les iba sonando familiar.

– Menos mal que nos ha tocado un filtro de arena por gravedad, por el que pasaremos por nuestra propia voluntad –indicó con tono tranquilizador la sapiente, que con sus conocimientos y acertados comentarios se había ganado ya la confianza del grupo–. Cuando te obligan a pasar a presión te dejan traumas para toda la vida.

– ¿Os habéis dado cuenta de que ya tampoco nos acompañan los huevos de nematodos intestinales? –comentó a la salida del filtro la tenaz observadora, atenta a todo.

– Es cierto y, además, después del filtrado vemos aún mejor, hasta se llega a distinguir  en el horizonte una intensa luminosidad verdosa ¿Qué podrá ser? –se preguntaron las aguas filtradas.

– Las etapas anteriores les van a permitir ser desinfectadas correctamente y liberarse de los patógenos que aún las acompañan –respondió presta la voz–. Para ello empezaremos por una buena dosis de rayos UV, que dañará el material genético de los patógenos e impedirá su capacidad de multiplicación.

– Eso explica lo de la luminosidad verdosa en la que ahora nos vemos inmersas. Que crueldad, primero nos hacen ver mejor para luego deslumbrarnos con estas potentes luces verdes, y encima sin ligar bronce –se lamentaron las aguas que iban en cabeza y comenzaban ya a ser radiadas.

– Con tanta arena y rayos UV me ha venido a la memoria uno de mis ciclos anteriores, cuando formaba parte de un mar interior que bañaba una hermosa playa, con su orilla tachonada de palmeras acariciadas por la brisa –comenzó a relatar una rapsoda de la escuela de Asurancetúrix, ante lo cual, y para evitar que continuase con su habitual retahíla, las aguas tratadas preguntaron bruscamente:

– ¿Ya habremos terminado de regenerarnos, no?

– Aún no –respondió diligente la voz–. Los rayos UV no tienen efecto desinfectante permanente, por lo que es necesaria una dosificación posterior de cloro para asegurar vuestra calidad bacteriológica en todo el proceso.

– Rapsoda, acabamos de cambiar tu playa por una piscina, ahora huele a lejía y nos empiezan a picar los ojos. Cuando salgamos de esta tendremos que hacer una visita al Médico del Agua.

– Enhorabuena –resonó la voz por última vez–. Ahora sí han completado con éxito su tratamiento de regeneración, por lo que se han ganado un merecido descanso. Esperarán turno en esta balsa de almacenamiento hasta que las bombeen.

– Ahora tan solo nos faltaba que tuviésemos que compartir la balsa con especies invasoras –profetizó una agorera–. Desde el fondo de la balsa, dos docenas de mejillones cebra y un par de almejas asiáticas rieron su acertada ocurrencia, abriendo y cerrando sus valvas de forma compulsiva.

– Nada me gustaría más que nuestra reutilización fuese planificada –suspiró una ferviente admiradora del Profesor Mujeriego.

– Pues a mí todo esto me importa un pimiento –exclamó con desdén una integrante del sector pasota. Y el destino le jugó una mala pasada, pues acabó regando unas pimenteras.

Acrónimos de la imagen:

ARU: Aguas Residuales Urbanas

EDAR: Estación Depuradora de Aguas Residuales

ERA: Estación Regeneradora de Aguas

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