Conducir con lluvia: Saber o no saber, ¿es esa la cuestión?

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  • Conducir lluvia: Saber o no saber, ¿es esa cuestión?
  • Según datos de la DGT, la lluvia es el factor meteorológico que provoca más siniestralidades.

Sobre el blog

Laura F. Zarza
Licenciada en Ciencias Ambientales. Comunicación y Marketing en iAgua. Escritora de ficción en el tiempo libre.
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Seguro que en más de una vez te has encontrado en la situación de que al mismo tiempo que vienen las lluvias, llegan los interminables atascos. Es un hecho que cuando llueve, el tráfico en las ciudades va más lento. Pero, ¿por qué incluso cuatro gotas hacen que la situación en las carreteras se vuelva insostenible? ¿No sabemos conducir con lluvia?

Según la última encuesta de movilidad de las personas residentes en España (Movilia 2006/2007. Ministerio de Fomento), casi el 60% de los coches que circulan por las ciudades en día laborable son desplazamientos de gente que va a trabajar. Quizá esa cifra haya disminuido en estos diez años, pero lo que sí es cierto es que aunque son varios los factores que propician una congestión de vehículos en las carreteras, del que más se habla es de la lluvia. ¿Sabías que en ciudades como Madrid y Barcelona se pierden entre 22 y 24 horas al año en atascos? (INRIX).

Factor meteorológico

Conducir con climatología adversa añade un plus de peligrosidad a la conducción. Según datos de la DGT, la lluvia es el factor meteorológico que provoca más siniestralidades: En los últimos tres años se ha cobrado un “peaje” de 11.655 accidentes con víctimas, 187 fallecidos, 1.041 heridos hospitalizados y 15.318 heridos que no necesitaron hospitalización.

No hace falta una caída como el diluvio universal para que la lluvia ralentice el tráfico y genere retenciones. Las primeras gotas de agua caídas ya suponen un gran riesgo para la conducción debido a que la calzada se vuelve más deslizante, se reduce la falta de adherencia de los neumáticos y la visibilidad es peor. De hecho, hubo 9.835 accidentes con poca lluvia frente a 1.820, y 150 muertos en accidentes cuando lloviznaba frente a los 37 cuando la lluvia era fuerte (DGT).

Las primeras gotas de agua caídas ya suponen un gran riesgo para la conducción

Factor humano

Dentro del factor humano, lo primero a tener en cuenta cuando se avecina lluvia, es que aquellas personas que normalmente se desplazan a pie o en transporte público, suelen optar por coger su vehículo particular, lo que provoca una mayor afluencia en las carreteras.

Unas condiciones no óptimas de conducción hacen que el conductor tome más precauciones y, por ende, circule más lento. Las salidas y entradas de ciudades, las intersecciones y los carriles de aceleración, son los lugares donde se suelen producir más embotellamientos.

Factor infraestructuras

En ciudades centroeuropeas como Alemania y Polonia, cuyos inviernos alcanzan temperaturas inferiores a -20º y la nieve es habitual, el tráfico apenas se ve afectado. La razón principal por la que la actividad no se detiene es que sus infraestructuras están preparadas para unas condiciones meteorológicas adversas (Diariomotor). Aquí es España, es habitual ver goteras en los túneles que a veces llegan a provocar inundaciones, vías de servicio colapsadas o incluso semáforos que dejan de funcionar debido al temporal.

El mantenimiento de las infraestructuras es fundamental para evitar que se produzcan retenciones. La correcta limpieza de los sistemas de alcantarillado y los arcenes de las carreteras antes de que lleguen las lluvias, así como los sistemas de evacuación en túneles, evitaría el atasco de los mismos.

Y la pregunta del millón: ¿Sabemos conducir con lluvia o no?

A pesar de que la lluvia es el fenómeno meteorológico más habitual en España, no parece que seamos conductores acostumbrados a controlar el volante en estas circunstancias. Los españoles somos conscientes de que los accidentes se multiplican cuando llueve, pero aún así, la mayoría conduce como si la meteorología no afectase a la manera de conducir. Pero lo hace, y mucho. Las medidas básicas de prevención como aumentar la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede, revisar el estado de los neumáticos y reducir la velocidad, a menudo son pasadas por alto.

Así pues, ¿la lluvia nos hace conducir peor o somos nosotros los que no nos adaptamos a las condiciones que propicia?

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