La gestión del agua en Taiwán

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Sobre el blog

Lluís Sala
Biólogo especializado en regeneración de aguas y sostenibilidad. Música, fotografía, cultura, viajes, idiomas. Intentando aprender y procurando compartir. Nuevo reto: ser padre.
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La gestión del agua es compleja incluso en los lugares donde parece abundante. Un ejemplo paradigmático de ello es Taiwán.

Con una pluviometría media de 2.510 mm/año (la segunda mayor de entre todos los países del mundo), parecería que la abundancia de agua caída del cielo debería garantizar un suministro suficiente y adecuado para atender las diversas demandas, de entre las cuales la agricultura representa el 70% (12.400 hm3/año), la industria el 20% (3.500 hm3/año) y el abastecimiento urbano el 10% restante (1.700 hm3/año para 23 millones de habitantes).

Sin embargo, la realidad siempre es más compleja de lo que parece y en Taiwán el gobierno y la Environment and Development Foundation están trabajando activamente en desarrollar un plan de reutilización industrial del agua, con el objetivo de asegurar el suministro a un sector clave para la economía del país, especialmente en su sector de fabricación de semiconductores.

Así pues, si Taiwán tiene un régimen de lluvias tan generoso, la pregunta es ¿por qué se necesita regenerar y reutilizar el agua? La respuesta tampoco es simple y son varios los factores que inciden y condicionan en la política hidráulica de este país.

Por un lado tenemos la relativa escasez de embalses (capacidad total, 3.500 hm3, frente a los 55.340 hm3 de España), que es debida a dos motivos: las fuertes pendientes de los ríos taiwaneses y la ubicación de la isla en una zona de gran intensidad sísmica, siguiendo la línea que empieza en Japón y llega hasta las Filipinas.

Taiwán es una isla larga y estrecha con una cordillera central con picos de hasta casi 4.000 metros de altitud, lo que hace que las pendientes de los ríos sean realmente pronunciadas. En la época monzónica los ríos arrastran gran cantidad de sedimentos, algunos de tamaño importante, que colmatarían los embalses en un breve período de tiempo. A su vez, el riesgo de rotura de los embalse durante los terremotos no haría otra cosa que empeorar las posibles consecuencias sobre la población, por lo que es un tipo de infraestructura de limitada implantación.

Las principales fuentes de agua en Taiwan son la captación directa en ríos, que se estima en unos 8.700 hm3/año, mayoritariamente para riego agrícola, y la explotación de los acuíferos de las llanuras aluviales costeras, de los que se extraen anualmente unos 5.400 hm3/año con los que se abastece a la industria y a las ciudades.

La elevada densidad de población del país (642 habitantes por km2), muy concentrada en su costa oeste, junto con la demanda de agua para usos industriales hacen que en esa zona los recursos per cápita disponibles no sean muy generosos. Y si a ello además le añadimos que el 80% de la lluvia anual cae entre mayo y octubre nos podemos dar cuenta de lo crucial que resulta que las lluvias lleguen de nuevo a la siguiente primavera. Ante este panorama, las autoridades han apostado por desarrollar un plan de reutilización para ayudar a cubrir las demandas industriales y, especialmente, para asegurar el suministro de agua a un sector tan estratégico para el país.

Parece evidente que el mundo, con su población y sus necesidades, está verdaderamente sediento y que no saldrá adelante si no se recicla el agua, no sólo ya en países áridos sino también en países de elevada pluviometría pero con unos condicionantes tan específicos como Taiwán. Y con la determinación, disciplina y capacidad de trabajo orientales, sumadas a su actual capacidad de inversión, es probable que pronto veamos proyectos convertidos en realidades. Habrá que estar al tanto de lo que allí suceda.

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Fotografía: Taipei (Lluís Sala)

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