Falta de mantenimiento en la red de distribución de agua para consumo humano

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Sobre el blog

Lourdes Botello Santos
Licenciada en Ciencias del Mar y Ciencias Ambientales. Máster en Gestión Integral del Agua. Interesada en información relacionada con el ciclo del agua, proyectos de cooperación y defensa del M. Ambiente.
  • Falta mantenimiento red distribución agua consumo humano

Encantada de participar por primera vez en el concurso de blogs de iAgua, una excusa maravillosa para escribir una nueva entrada.

Les rogaría que se tomen este apartado como una humilde opinión pues cuento con los dedos de una mano mis años de experiencia en una empresa del sector del agua. Aun así, creo que he aprendido mucho, sobre todo, he aprendido a poner en práctica toda la formación conseguida años atrás. Con esta corta trayectoria, que espero siga creciendo, me atreveré a publicar las siguientes consideraciones.

Para este artículo me basaré sobre todo en los peligros relacionados con la falta de inversión en mejoras o mantenimiento de una red de distribución de agua para consumo humano en una población. Comenzamos:

Desde mi punto de vista, una de las peculiaridades de las empresas encargadas de la gestión del agua en una población es, como sucede en algunos otros casos, básicamente la integración de los departamentos que la constituyen y, por supuesto, una formación avanzada desde la que el equipo debe partir. De esta manera, el conjunto será capaz de tomar decisiones correctas sujetas a las realidades de cada departamento, podrán enfrentarse a los problemas y solventarlos de manera eficaz, sin dejar nunca en el olvido los casos tratados, hayan o no tenido éxito.

Considero que estas premisas básicas son el camino correcto para la gestión de un bien tan necesario que está sometido a singulares características y debilidades. Un recurso tan importante como frágil.

Partiendo de esto y sabiendo que el agua es un elemento dinámico y por supuesto vital para el ser humano, debemos tener en cuenta los peligros a los que se enfrenta el recurso. Muchos de estos riesgos, como no podía ser de otra manera, están directamente relacionados con la conservación y renovación de las infraestructuras. La falta de inversión en la mejora o mantenimiento de las instalaciones es un peligro tan real como actual en numerosas poblaciones de España.

Existen cuantiosas consecuencias negativas debido a la falta de mantenimiento en una red de distribución de agua como pueden ser; turbidez alterada en el punto de grifo del consumidor, color o sabor indeseados, registros erróneos en los cálculos de caudales o consumos debido al deterioro del interior de las tuberías, la consecuente disminución del diámetro por incrustaciones, corrosión, detrimento en el rendimiento de las bombas que afectan a la calidad del servicio al ciudadano…por comentar algunas.

Pero además existen peligros provocados por la falta de mantenimiento y algunos de ellos pueden ser:

  • Las posibles fugas en la red de abastecimiento, debido a la falta de resistencia de tuberías antiguas. Las fugas no sólo originan la pérdida del recurso y daños materiales de alto valor económico, sino que también pueden dar lugar a fenómenos de sifonamiento en periodos de depresiones posibilitando la entrada de agua del exterior. Estos fenómenos podrían ocasionar aumentos de la velocidad del agua  que causaran arrastre de sedimentos o desprendimientos de biofilm (biocapa). Este tipo de fenómenos pueden alterar las características organolépticas, físicas, químicas o biológicas del agua justo antes de la entrega al ciudadano. Un riesgo serio para la salud de la población. 

Con lo cual, datar, realizar seguimientos y conocer las características de una infraestructura de agua en las poblaciones, así como en cualquier punto del ciclo integral debería ser una prioridad en las empresas gestoras, que aunque parezca razonable, en algunos casos, no existe.

  • Otro ejemplo son los materiales que forman la red y la edad de la misma que también pueden acarrear problemas con efectos inmediatos sobre la calidad de esta. Ciertos materiales antiguos que aun forman parte de redes de abastecimiento y sobretodo de instalaciones interiores de los edificios, como puede ser el Plomo. Éstos, sin duda, deben ser detectados y retirados en la medida de lo posible.
  • La falta de mantenimiento de las válvulas o incluso el desconocimiento de su ubicación exacta, pueden provocar una lenta respuesta ante un problema, por ejemplo el intento de aislamiento de una zona afectada una vez declarada emergencia sanitaria.
  • O la falta de revisión de hidrantes que ante un incendio dejen de dar el servicio necesario, con la presión adecuada. Ni que decir tiene la importancia del mantenimiento de los mismos.

Un plan de limpieza y desinfección de la red, un plan de mantenimiento preventivo, predictivo y correctivo, la obtención de medios necesarios para llevar a cabo renovaciones, la continua comunicación tan fluida como el recurso que pretendemos asegurar a la población y sobre todo el conocimiento de las debilidades de nuestras infraestructuras, son sin duda las mejores herramientas para mantener la calidad del agua y del servicio en las redes de distribución.

Por supuesto el desarrollo digital de tipo SIG, programas de análisis de sistemas o aplicaciones software de hidráulica son esenciales, sin olvidar que también deben ser el fiel reflejo de una realidad, y es difícil diagnosticar una realidad cuando no existen intervenciones. Debido a esto, el trabajo en campo tiene que ser previo, contínuo y detallado. Una vez más insisto, en que todos los departamentos de personal especializado deben, sin duda alguna, cooperar.

La falta de inversión en España, puede ser debido a la anteposición de otras necesidades (lo cual es un error común), es posible que se deba a la crisis que azotó al país no hace mucho tiempo, o porque estas infraestructuras (las redes de distribución) son casi invisibles o desconocidas a la población, o quizás sea por falta de un entendimiento integral de la gestión del agua a la hora de marcar prioridades.

La falta de mantenimiento de conservación y renovación de la red puede llevar al traste todo el tiempo, esfuerzo, y dinero que cuesta captar, potabilizar, y distribuir el agua. Pudiendo ocasionar pérdidas importantes, respuestas tardías ante emergencias, o problemas incluso más serios que con una actuación temprana podrían haber sido evitados. Es interesante tener en cuenta que con esta falta de mantenimiento  solo podremos asegurar el descontento y la desconfianza de la población a la hora de consumir el agua en sus casas.

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