La paradoja de "La Rana Hervida" y el calentamiento global

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Sobre el blog

Marcelo Moscoso Pantoja
MSc. Ingeniero Agrónomo especializado en Medio Ambiente. Consultor Ambiental Matrícula RENCA N. 17466 Tarija - Bolivia
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Hay una fábula por demás interesante y si sabes identificar el mensaje, te servirá para mucho para hacer un análisis retrospectivo sobre qué haces y qué se hace en materia de calentamiento global y conformismo.

La fábula, también llamado “Síndrome de la Rana Hervida” es fruto del escritor Peter Senge quien menciona la misma en su libro “La Quita Disciplina” donde explica sobre el comportamiento de las empresas y organizaciones ante determinados eventos que se suscitan o pueden pasar. Pero, en el presente artículo, el enfoque irá concentrado al medio ambiente, la sociedad y el estado (el presente y el futuro).

¿Cuál es el cuento de la Rana Hervida?

Antes de iniciar el cuento apelo a un pensamiento muy importante: “El calentamiento global es una verdad incómoda que muy pocos se atreven a enfrentar y que para muchos pasa desapercibida”; además más frases sobre el medio ambiente encontrarás en el enlace: “Frases ambientales”. Bien, continuemos.

Imagínate que la humanidad es una “rana” y se halla en un recipiente como una olla con agua y sobre la cocina encendida. Claro que como nosotros los humanos hacemos lo que nos da la gana con el resto de las especies que cohabitan con nosotros como la flora y fauna, éstas también entrarán implícitamente en el término de bajo el yugo de nosotros, la humanidad.

La rana se halla plácida en el agua, nada un poco, está panza arriba, la está pasando genial. A medida que pasa el tiempo, se halla más a gusto en el fondo de una olla donde solo puede ver muy arriba, fuera de su alcance, parte del firmamento, o del techo. Difícil salir de la olla, pero, ¿a quién le importa?, estar ahí es tan cómodo.

El fuego del mechero o de la hornilla de la cocina sigue calentando el agua que llega hasta 21 grados C, sigue subiendo a 26 grados C, pero ya notamos que la rana va quedándose mas y mas quieta. Está perdiendo esa vitalidad que tenía al inicio, ¿qué está pasando?, ¿será que el agua está afectando al animal?.

Pasa un breve tiempo y el agua se calienta bastante, empieza la ebullición del líquido pero tan rápido que de un estado de confort, luego incomodidad, pasó a lo peor, la rana murió. Y no pudo siquiera intentar salir de esa olla. No tuvo fuerzas ni tiempo para hacerlo. La rana se deleitaba desinteresada, solo pensaba en ella pero ahora no es mas que un cuerpo inerte.

Los roles del cuento

La rana es la humanidad. El agua caliente es el calentamiento global y la olla es nuestra limitación como visión.

Sabemos, o deberíamos saberlo que el calentamiento global es el incremento de la temperatura global causada principalmente por las actividades desenfrenadas que nosotros, los humanos, generamos.

El tristemente famoso calentamiento del planeta conlleva al cambio climático y éste nos pasa la “factura” con mas sequías e inundaciones donde antes no solían haber o intensifica la fuerza y la ocurrencia de fenómenos naturales extremos. Todo esto ante la mirada pasiva o insuficiente de nosotros y ante el actuar artero y calculado de las grandes potencias contaminadoras.

¿Qué hacemos?

Veamos, la rana, digo, la humanidad está de brazos cruzados, panza arriba y en la mayoría de las regiones anda inactiva o concentrada en temas que no son transversales como la preservación del ambiental.

Las naciones están depredando el medio ambiente de manera nunca antes registrada. Las industrias altamente contaminantes, los millones de automotores nos asfixian debido al uso desmesurado de combustibles fósiles, la tala y quema brutal de selvas y bosques hacen también lo suyo a tal grado que estamos calentando mas la atmósfera.

El momento en que la rana fue camino a lo irreversible, camino a la muerte, podemos decir que son estos años donde la evidencia científica de nuestra responsabilidad en materia de degradación ambiental es nuestra. ¿Cuándo morimos?, no lo sé, pero quisiera pensar que aún no pasamos del momento del “no retorno” y aún podemos dar un viraje en esos hábitos depredadores por recursos naturales bajo un común denominador: la abulia, el desinterés, la ignorancia de nosotros para con vivir en un ambiente sano que será herencia a para las próximas generaciones.

Nuestro sistema de alerta temprana

Somos una humanidad distraída en guerras, corrupción, violencia, pero poco o nada le importa la salud ambiental. Bien digo que el medio ambiente “no vende” ni “genera votoes”, así que la clase política no hace demagogia en la materia y el pueblo no realiza esfuerzos para incorporar la educación ambiental en su vida para formar una sociedad sensible a la transversalidad del tema y formar ciudadanos con consciencia ambiental.

Termino el presente exhortándote que dejes de ser la rana comodona y antes que seas un trozo de carne hervido saltes fuera de la olla de la inactividad para escapar de la muerte y disfrutar de la vida sana que hay fuera de la olla de agua caliente.

Artículo escrito por Marcelo Moscoso Pantoja, consultor ambiental, Tarija – Bolivia. Webmaster del blog Natura – Medio Ambiental.

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