Restauración de humedales: motivos para el optimismo

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Sobre el blog

Máximo Florín Beltrán
ecología, restauración y gestión de ecosistemas acuáticos, lagunas salinas, llanuras de inundación, producción primaria, humedales mediterráneos, creación de humedales artificiales, ríos, bonales, tapetes microbianos, embalses, especies invasoras
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La noticia "Los humedales degradados tardan 30 años en restaurarse" da cuenta de un interesante artículo publicado en PLOS Biology sobre la efectividad de los proyectos de restauración de humedales.

Hace 15 años Zedler ya observó que "It takes more than water to restore a wetland. Now, scientists are documenting how landscape setting, habitat type, hydrological regime, soil properties, topography, nutrient supplies, disturbance regimes, invasive species, seed banks and declining biodiversity can constrain the restoration process. Although many outcomes can be explained post hoc, we have little ability to predict the path that sites will follow when restored in alternative ways, and no insurance that specific targets will be met. To become predictive, bolder approaches are now being developed, which rely more on field experimentation at multiple spatial and temporal scales, and in many restoration contexts" (DOI 10.1016/S0169-5347(00)01959-5). En el mismo trabajo, Zedler proporcionaba algunos motivos para el optimismo, demostrando que en un proyecto concreto, un porcentaje muy alto de las especies vegetales colonizaban el humedal de manera espontánea sólo 2 años después de recuperar sus características hidrogeomorfológicas, y sólo era necesario plantar las especies raras, con problemas de dispersión y/o las que se encuentran en los límites de su rango de distribución.

El trabajo de Moreno-Mateos et al. (2015) es fundamental para adentrarse con paso firme en el cenagoso terreno de la restauración de humedales. No obstante, hay que recordar las conclusiones de Zedler (2000) sobre la especificidad de cada proyecto concreto. Los humedales son ecosistemas azonales, por lo que su análisis comparado a escala global, transcontinental, o incluso regional y comarcal, es un ejercicio imprescindible de reflexión para nosotros, pero sus conclusiones pueden tener una escasa aplicación directa.

Por otro lado, es hipotético hablar de 30 años como el tiempo necesario para la restauración de un humedal, sin disponer de series de datos de 30 años sobre el funcionamiento del mismo, como es frecuente.

Otra cuestión importante es que los humedales son ecosistemas muy fluctuantes, y a menudo es difícil, por no decir imposible, identificar condiciones de "equilibrio dinámico" que representen el estado "promedio" de funcionamiento de un humedal, siendo más apropiado hablar de rangos de condiciones ambientales y de escenarios hidrogeomorfológicos y ecológicos más o menos probables, hasta el punto de que humedales muy bien conservados llegan a comportarse en años consecutivos como si pertenecieran a dos tipos totalmente distintos de humedales desde el punto de vista hidrológico, geomorfológico, ecológico, bioqgeoquímico, trófico, florístico, faunístico, etc.

En relación con esto, la identificación de humedales y condiciones de referencia debe mantenerse como tal -una referencia-, no como una meta de la restauración, lo que supondría un ejercicio de Despotismo Ilustrado en el ámbito de la gestión de los humedales ("Todo para los humedales, pero sin los humedales", en el sentido de que las actuaciones no se retroalimentarían del objeto de restauración mediante gestión adaptativa, sino que se tomaría un modelo ajeno).

En su lugar, la meta de la restauración debe restringirse a recuperar posiciones dentro de una de las dos escalas siguientes, cualitativamente muy distintas:

1) Salud ambiental, para humedales irreversiblemente degradados y, en general, los desaparecidos -es decir, enfermos- , y

2) Integridad ecológica, para humedales que mantienen sus señas de identidad ecosistémica, aunque pueden sufrir distintas perturbaciones antrópicas -es decir, sanos-.

Los humedales, como ecosistemas, pueden tener la misma complejidad que el cuerpo humano, o aún más, y de igual manera que la medicina tiende a evitar la medicación y la cirugía de las personas sanas, reservándolas para las enfermas, la restauración de humedales debe adoptar enfoques radicalmente distintos, según el "paciente" esté sano o enfermo.

Si carecemos de series temporales largas de datos sobre funcionamiento de los humedales, si es imposible hacer una "foto fija" de las condiciones de referencia, o si la resolución de las actuaciones de restauración es inferior a la resolución de la respuesta de las comunidades de los humedales, ¿caben dudas de que sea necesario esperar 30 años para restaurar un humedal? La respuesta dependerá de cada caso, pero la restauración de humedales comprende actuaciones que pueden abarcar distintos niveles de organización ecológica, incluyendo la sucesión, cuya escala de tiempo es típicamente la de décadas.

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