La sequía no exime de la protección ambiental en California

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    Sierra Nevada, California (Wikipedia/CC).

Sobre el blog

Rafael Mujeriego
Catedrático (jubilado) de Ingeniería Ambiental de la UPC y presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua (ASERSA).

Los espesores de nieve de 2015: los menores en 500 años

El diario Los Angeles Times recoge las recientes valoraciones científicas de los espesores de nieve que se han venido registrando en California durante los últimos cuatro años de sequía, hasta que llegaron a una ausencia generalizada durante el pasado mes de abril, cuando el gobernador Jerry Brown se presentó ante la prensa, en un prado de la Sierra Nevada en que no se podía ver un solo copo de nieve, y estableció unas restricciones de consumo de agua sin precedentes.

Era la primera vez en 75 años en que se registraba una situación primaveral como esa. Los investigadores acaban de concluir que esos registros mínimos pueden ser mucho más históricos de lo que se pensó inicialmente. En un artículo publicado en Nature Climate Change, los científicos estiman que aquel espesor de nieve pudo ser el menor de los registrados durante un período de 500 años y estiman que el nuevo año hidrológico será extremo, aunque no tanto como el pasado.

La nieve de las montañas es una de las mayores preocupaciones hídricas que afronta el estado: “en una escala de 1 a 10, ocupa la calificación de 11”

El informe es el último de una serie de estudios dedicados a caracterizar la intensidad de la sequía de cuatro años que se registra en el estado y situarla en un contexto histórico más amplio. Forma parte de un creciente número de investigaciones que alertan de los efectos del cambio climático en la reducción del espesor de nieve en las montañas de California, un proceso que reducirá la disponibilidad de agua del estado, incluso con su continuado crecimiento de la población.

La nieve de las montañas es una de las mayores preocupaciones hídricas que afronta el estado, según el vice-rector de la Universidad de California en Los Angeles: “en una escala de 1 a 10, ocupa la calificación de 11”. Según los hidrólogos de la Universidad de California en Davis, el problema es que el cambio climático se caracterizará por mucha menos nieve y mucha más lluvia. El agua de lluvia discurrirá rápidamente hacia el océano, a menos que se establezcan formas de capturar una parte de ella de forma rápida. El espesor de nieve es un factor esencial del suministro de agua de California. Durante un año normal, la nieve fundida en la Sierra Nevada proporciona una tercera parte de las aportaciones. Otra tercera parte la aportan las extracciones de los acuíferos y la tercera parte restante la aportan los ríos y los embalses.

La presencia de nieve en las montañas depende de dos factores principales: la cantidad de precipitación y la temperatura reinante en el momento de la precipitación. Con mayores temperaturas, la precipitación será en forma de lluvia. Los investigadores indican que aunque la precipitación total durante el año 2015 queda dentro de los límites normales de variabilidad, las temperaturas invernales fueron de las mayores registradas hasta el momento, lo que significó menos nieve y más lluvia, para la que el estado no dispone de suficientes medios para recogerla y almacenarla. A pesar de que las previsiones indican la llegada de una potente versión de El Niño, con un otoño e invierno húmedos, los espesores de nieve pueden ser realmente inferiores a la media.

La sequía no exime de la protección ambiental

El diario Los Angeles Times también recoge los resultados de una encuesta a nivel estatal realizada por el USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences y Los Angeles Times sobre los efectos de la sequía en la vida de los ciudadanos del estado. Muchos californianos han renunciado a sus parterres como forma de reducir el consumo de agua, pero más de la mitad de los votantes del estado manifiestan que la sequía ha tenido escasos efectos o ningún impacto en sus vidas.

Tras cuatro años consecutivos de sequía, la mayoría de los votantes parecen hacerse cargo de la sequía, diciendo que ha tenido escaso o ningún efecto en su vida cotidiana. Se oponen a renunciar a la protección ambiental como forma de ampliar los abastecimientos de agua y en general aprueban la forma en que el gobernador Jerry Brown ha gestionado la crisis. Mientras que la mayoría de los encuestados se oponen a liberalizar las restricciones ambientales, se muestran claramente favorables a ampliar los suministros, mediantes medidas como la reutilización del agua, la recogida de aguas de lluvia y el aumento de la regulación en acuíferos.

California ha tenido la resiliencia suficiente como para hacer frente a una de las sequías más intensas registradas hasta el momento

Los resultados de la encusetas sugieren que California ha tenido la resiliencia suficiente como para hacer frente a una de las sequías más intensas registradas hasta el momento y que llevó al gobernador a establecer la primera restricción obligatoria estatal sobre el uso urbano de agua. Esa decisión no parece haber deteriorado su valoración pública, que ha subido hasta un 50% desde el 39% registrado en mayo de 2014.

La encuesta, realizada por teléfono entre el 29 de agosto y el 8 de septiembre, revela que la mayoría de los votantes del estado consideran la sequía como una crisis o un problema importante. A pesar de los parterres marchitos, los cultivos abandonados y los reducidos niveles de los embalses, solo un 35% de los encuestados manifiestan que sus vidas cotidianas se han visto seriamente afectadas. Los encuestados distribuyen sus quejas entre los problemas del sistema estatal de distribución de agua, citando especialmente la falta de lluvia y nieve, seguido con un anticuado sistema de distribución y un insuficiente sistema de regulación de agua , el uso excesivo de agua por los usuarios, el crecimiento, el cambio climático, las normativas ambientales y el uso agrícola.

En cuanto a las posibles soluciones, las más populares son la reutilización, la retención de agua de lluvia, la regulación en acuíferos y la desalinización de agua de mar, que representan un 80% del total. Un 69% de los encuestados apoyan la construcción de nuevos embalses. Las actuaciones menos preferidas son el aumento de las tarifas del agua como forma de favorecer el ahorro de agua, preferida por un 38% frente al 44% manifestado hace un año, y la suspensión de las medidas de protección para la vida piscícola y silvestre, preferida por un 42% frente al 36% registrado hace un año.

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