La cuenca del Segura: fuente de agua y sedimentos

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  • Vista del Puente de La Vicaria, en Yeste (Luis Martín Tereso/wikipedia)
    Vista del Puente de La Vicaria, en Yeste (Luis Martín Tereso/wikipedia)

Sobre el blog

Raúl Herrero
Ingeniero que presta servicios de asesoramiento, redacción de estudios y proyectos, asistencia técnica e investigación en materia de agua. Los servicios están orientados a particulares, profesionales, empresas del mundo del agua y Administración.
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“Nuestro saber acerca de los ríos es eminentemente empírico y aún falta mucho para conocer las leyes fundamentales del comportamiento completo de los cauces naturales y acerca de la interacción entre las obras que construimos en ellos y que los afectan, y la respuesta veraz sobre los efectos que los ríos ocasionan en esas obras con el paso del tiempo.”

Prof. José Antonio Maza-Álvarez

1. Introducción

A comienzos del siglo XX las aguas del río Segura eran fluyentes y el río estaba muy poco regulado. Se disponía de azudes de derivación como el de Contraparada y en la cuenca los embalses se contaban con los dedos de una mano (Valdeinfierno y tercera presa de Puentes).

En cien años, en España se han construido casi 1.200 presas y la capacidad de embalse ha pasado de ser prácticamente inapreciable, a ser de unos 56.000 hm3. Actualmente, la cuenca del Segura tiene una capacidad de almacenamiento de unos 1140 hm3.

Hoy día, el río Segura presenta una elevada regulación para uso agrícola y en la cuenca tiene lugar una movilización masiva de recursos subterráneos. En consecuencia se ha originado una alteración intensa en el régimen fluvial del río, existiendo gran dificultad para el establecimiento y cumplimiento de un régimen de caudales ecológicos adecuado, que no sólo consta de agua sino que también de sedimentos.

2. Evolución del régimen hidrológico del río segura en las proximidades de la desembocadura

El régimen hidrológico del río Segura aguas arriba de la desembocadura presenta consideraciones de interés a lo largo del tiempo, que se muestran a través de las medidas de caudales diarios registrados en la estación de aforos de Rojales, perteneciente a la Red Oficial de Estaciones de Aforo (ROEA).

A continuación se distinguen cuatro periodos en correspondencia con el Gráfico 1:

  1. 1925-1931: la etapa anterior a 1932 se caracterizó porque el río Segura apenas estaba regulado, ya que todavía no había entrado en funcionamiento el embalse de Fuensanta, y el río acostumbraba a presentar sus crecidas y sus estiajes.
  2. 1943*-1959: desde que entra en funcionamiento el embalse de la Fuensanta (1933) y antes de la puesta en marcha de los embalses de Cenajo y Camarillas (1960), el régimen del río presenta más regularidad, pero no varía significativamente respecto al periodo anterior.
  3. 1960-1977: a partir de la entrada en explotación del Cenajo y del Camarillas la regulación en el río Segura comienza a ser importante.
  4. 1978-1990: con la entrada en funcionamiento del Azud de Ojós y de los canales del Post Trasvase (1979) el régimen de caudales del río Segura cambia drásticamente, pasando a ser un régimen intensamente regulado, tal y como se observa en la curva correspondiente del gráfico siguiente:

Gráfico 1. Envolventes máximas de caudales diarios clasificados en la estación de aforos de Rojales.

(*) Durante el periodo 1932-1942 no se dispone de datos. Todos los datos de caudales se han obtenido del Sistema de Información del Anuario de Aforos del MAGRAMA

3. El problema de la erosión de la cuenca

Durante la riada de Santa Teresa en octubre de 1879 se estimó un caudal máximo del Segura en Murcia de 1.890 m3/s. En algunas zonas de Nonduermas el calado del agua alcanzó 2,50 m. Y después de la retirada de las aguas se halló un enorme depósito aluvial. La arena dejó dibujado sobre el terreno el cono de deyección del río Guadalentín, formando en algunos parajes bancos de 1,50 m de espesor. Y los tarquines alcanzaron 0,50 m en algunos puntos.

Grabado de la Riada de Santa Teresa  a su paso por Murcia el 15 de Octubre de1879 (wikipedia/CC)

En 1977 se redactó el “Proyecto de restauración hidrológico forestal de la Cuenca de la Rambla de Nogalte” con el objetivo de reparar los graves daños ocasionados por la avenida de 1973, reducir la erosión de la cuenca y controlar futuras avenidas.

Los ingenieros autores de este proyecto mostraron gran interés por el cálculo de las elevadas pendientes y su influencia en la velocidad del agua y en la capacidad erosiva.

En el Proyecto se hace un análisis del periodo 1955-1974 y se realizan los cálculos durante los episodios de tormentas, ya que los ingenieros sostienen que existe una fuerte correlación entre las toneladas de suelo erosionado y la cantidad de precipitación y su distribución espacio temporal. De esta forma obtienen para el año 1969, que fue el año más lluvioso de la serie, una tasa de erosión de 71 T/Ha/año y para 1973, año de la catastrófica avenida, 45 T/Ha/año.

En otras fuentes se cita que las tasas de erosión en la Región de Murcia, en áreas en las que se produce piping, y episodios de lluvias torrenciales pueden elevarse a más de 100 T/Ha/año.

Incluso hay autores que hablan de tasas de erosión en zonas de cárcavas muy superiores a los descritos anteriormente (Vanderkerkhove et al. 2003).

El Centro de Estudios Hidrográficos, en un informe confeccionado a raíz de la avenida de 1973 en la Rambla de Nogalte aportó unos valores de caudal sólido de 813 m3/s frente a los 1974 m3/s del caudal total estimado, lo que suponía un 41 % del total.

4. El aporte de sedimentos al mar

Las presas construidas en la cuenca del río Segura y la disminución del caudal fluvial a lo largo del tiempo han originado una reducción de los aportes de sedimentos.

Tanto en el caso del río Nilo con la presa de Assuan, como en el caso del río Ebro con la presa de Mequinenza, ambas cerca de la desembocadura de estos dos ríos, la reducción de los aportes sedimentarios al mar ha sido superior al 95%.

En los ríos mediterráneos más de un 90% de los aportes sedimentarios descargados al mar son transportados en suspensión (Emmett, 1984).

Estudios realizados en ríos mediterráneos, con sus campañas de recogida de datos asociadas, demuestran que a principios del siglo XX las concentraciones medias de sedimentos en suspensión rondaban los 1000 mg/l, y durante las épocas de avenidas las concentraciones podían ascender a un orden de magnitud superior, es decir 10000 mg/l.

Asumiendo una concentración media de sedimento de 1 g/l y con los caudales medios de los periodos analizados en la estación de aforos de Rojales, se puede estimar la cantidad de sedimentos en suspensión que el río Segura aportaba al mar Mediterráneo en media, tal y como muestra la tabla siguiente:

Tabla 1. Caudales medios y estimación de cantidad y volumen de sedimentos anuales aportados por el río Segura al mar Mediterráneo.

El volumen de sedimentos se ha obtenido admitiendo un peso específico medio de las partículas de γs = 2,65 T/m3.

La curva de la evolución de los aportes sedimentarios del río Segura al mar Mediterráneo se puede ver en el siguiente gráfico:

Gráfico 2. Evolución de la cantidad de sedimentos aportados por el río Segura al mar Mediterráneo.

A la vista de la curva anterior, es evidente que los 2 millones de toneladas de sedimentos, o lo que es equivalente 0,8 hm3 de sedimentos que se deberían aportar al mar cada año, se quedan retenidos en los embalses de la cuenca.

Hay estudios que hacen uso de las batimetrías de los embalses y que realizan estimaciones indirectas de la erosión en la cuenca del Segura, obteniendo valores de 2 hm3/año de sedimentos acumulados en dichos embalses (López Bermúdez y Gutiérrez Escudero, 1982).

5. Conclusiones

En cuencas semiáridas como la del Segura la tasa global de erosión depende especialmente de la intensidad de la precipitación, de la escorrentía y del uso del suelo.

Desde principios de los ochenta los embalses de la cuenca del Segura han acumulado, al menos, 70 hm3 de sedimentos, lo que supone una pérdida de capacidad de almacenamiento superior al 6%.

Actualizar las batimetrías en los embalses y realizar medidas de los caudales sólidos movilizados en algunos puntos estratégicos de la cuenca ayudaría a conocer más su funcionamiento y el origen de los sedimentos. Esto permitiría proponer medidas útiles para la reducción de la erosión y para el mantenimiento de la capacidad de almacenamiento de los embalses.

6. Referencias bibliográficas

  • Masachs Alavedra V., 1948. El régimen de los ríos peninsulares. Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
  • Couchoud R., 1965. Hidrología histórica del Segura. Centro de Estudios Hidrográficos.
  • López Bermúdez F., Gutiérrez Escudero J. D., 1982. Estimación de la erosión y aterramientos de embalses en la cuenca hidrográfica del río Segura. Cuadernos de investigación geográfica. Tomo VIII, 3-18.
  • Martín Vide J. P., 2002. Ingeniería de ríos. Edicions UPC.
  • Gil Olcina A., 2004. Alteración de los regímenes fluviales peninsulares. Fundación Cajamurcia.
  • Romero Díaz A., Ruiz Sinoga J. D., Belmonte Serrato F., 2011. Tasas de erosión hídrica en la Región de Murcia. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles 56, 129-153.

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