¿Una nueva nomenclatura para las especies del género Biomphalaria en el Lago Victoria?

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(CORDIS) El Lago Victoria, uno de los grandes lagos africanos, posee una concentración muy elevada de Schistosoma mansoni, un importante parásito para el ser humano responsable de la esquistosomiasis o bilharziosis que se vale de ciertos caracoles de agua dulce del género Biomphalaria como hospedadores intermedios.

Estudios anteriores habían relacionado a ciertas especies de Biomphalaria con distintos grados de compatibilidad con el parásito, lo cual repercute en la transmisión del mal a escala local. Según los expertos, en el Lago Victoria habitan dos especies, B. choanomphala y B. sudanica, pero su taxonomía sigue suscitando controversia. Ahora unos investigadores del Reino Unido han descubierto que las agrupaciones moleculares no coinciden con las divisiones morfológicas. El estudio, publicado en la revista PLoS ONE, fue financiado en parte por el proyecto CONTRAST («Alianza multidisciplinaria para optimizar el control y seguimiento de la transmisión de la esquistosomiasis en el África subsahariana»). A CONTRAST se asignaron fondos por valor de casi 3 millones de euros en virtud de la actividad transversal de Cooperación internacional (INCO) del Sexto Programa Marco (6PM) de la UE.

Poniendo una atención especial en las variables morfológicas y moleculares, los investigadores, pertenecientes a la Universidad de Nottingham y al Museo de Historia Natural de Londres (ambos en el Reino Unido), hallaron que el hábitat permitía predecir el morfotipo, lo que sugiere que las diversas formas de Biomphalaria existentes en el Lago Victoria son ecofenotipos de una especie, es decir, que son fenotipos resultantes de las condiciones ambientales y no de la expresión genética.

Por todo ello, los investigadores recomiendan modificar la clasificación y proponen los nombres B. choanomphala choanomphala y B. c. sudanica. 

«Nuestro empeño en identificar con exactitud las especies de Biomphalaria existentes en el Lago Victoria obedece sencillamente a la necesidad de comprender más a fondo los patrones de transmisión de S. mansoni en este lago», explican los autores del artículo. «La esquistosomiasis intestinal es muy prevalente en las comunidades que viven a orillas del lago. Si conocemos las dinámicas relacionadas con los caracoles responsables de la transmisión de esta enfermedad, será posible dar con los puntos donde se produce una mayor exposición y, en consecuencia, realizar intervenciones directas de tratamiento y concienciación en esos lugares.» 

Los autores ponen de relieve que hubo varias diferencias significativas entre los promedios obtenidos en cada hábitat. «La relación causal dista de ser definitiva, pero los índices observados nos animan a proponer la hipótesis provisional de que el hábitat podría ser uno de los factores determinantes de la plasticidad morfológica vista en nuestro corpus de datos», aducen los autores. «Es bien sabido que en muchas especies de caracol la forma del caparazón viene determinada en gran medida por el entorno; por tanto no es descabellado que haya factores asociados con el hábitat que motiven la variación ecofenotípica entre los Biomphalaria del Lago Victoria.» 

Los resultados de este trabajo pueden servir para que los responsables políticos conozcan mejor el riesgo de exposición y, según éste, diseñen y apliquen iniciativas de control mejores y más eficaces. 

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