Gonzalez Vallvé: "El buen hacer de las empresas españolas en el sector del agua es la mejor marca para exportar"

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Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana
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Jose Luis González Vallvé es desde hace unos meses director general de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua a Poblaciones (AGA).

Vallvé está doctorado en Ingeniería de caminos, además de estar licenciado en Derecho, con varios másteres. Posee una amplia experiencia tanto en puestos públicos como privados.

Ha sido Consejero de la Junta de Castilla y León, funcionario internacional en la Comisión Europea y, como tal, Director de su Representación en España, entre 2003 y 2009. En los últimos tres años fue presidente de Tecniberia, consejero del Icex y presidente del Consejo de Promoción Exterior de la CEOE.

P.- Sr. Vallvé, yo sabía algo de su historia profesional pero preparando la entrevista me he quedado asustado, literalmente, con su currículum. Espero que le escuchen mucho donde tienen que escucharle porque una experiencia como la suya debería que servir para mejorar las cosas.

R.- Hombre, esa sensación, en ocasiones yo también la tengo y no tanto por mí en particular, sino en general, pues pienso que en este país se desprecia mucho a la “seniority”, y no es un tema de izquierda o derecha. En general la clase política joven y moderna es un poco arrogante. Nosotros eso lo damos gratis y si no te gusta pues no lo coges.

Nosotros sentimos ahora que no hay generación de nuevas políticas atractivas, ilusionantes, no solamente en el tema del agua, sino en todo. Mas bien, lo que parece haber es una gestión de bomberos, de apagafuegos, capitaneada por Hacienda, que yo puedo entender, pero que no debe de quitar para que hubiera alguien que estuviera generando políticas a medio-largo plazo, para que cuando superemos la crisis este país recupere otra vez la ilusión, el crecimiento,...

Tú ahora vas a ver a un alto responsable y sales de con la impresión de que la sola prioridad es que tienes que ayudar a apagar los fuegos. No queda mucho resquicio para generar mucha política. Por ejemplo, yo he sugerido una posible ayuda de fondos europeos que me parecía interesante porque aquí, como sabes, hay un déficit de veinte mil millones de euros para cumplir con la Directiva Marco. Ahora se están discutiendo los presupuestos europeos en Bruselas y a lo mejor encuentras países aliados que tienen una problemática parecida y se podía cofinanciar éso un poquito desde Bruselas, igual que se cofinanció tanta cosa.

Aunque si tengo que decir que el nuevo Secretario de Estado de Medio Ambiente y agua, si que parece quiere modernizar y generar toda una nueva política, de hecho nos ha anunciado un borrador de la nueva Ley de Aguas, para antes de finales de año y nos gustaría muchísimo poder colaborar en su preparación.

Y también tengo que decir que la posible armonización de regulaciones cuya desiderata seria un regulador, parece haber iniciado un camino positivo, gracias a la receptividad tanto de la Secretaria de Eº de de Administraciones Publicas, como de la FEMP.

Hemos estado con la nueva Directora General del Agua y nos gusta su proyecto de que la D.G, recupere su papel de “prescriptor” de la política del agua, especialmente en ámbitos que requieren una mayor coordinación como la exportación o la I+D+i.

Como decíamos antes el buen hacer de las empresas españolas en el sector del agua es una buenísima marca para la exportación, y cuando se habla liderazgos españoles en muchos ámbitos, hay que insistir que en el sector del agua, existe un liderazgo acreditado por los muchos años de buena gestión.

P.- Sabemos que su trayectoria es extensa pero a mucha gente seguro que le interesa cómo llegó al mundo del agua y qué puestos ha desempeñado.

R.- Yo en el mundo del agua soy, como dicen los franceses, un recién caído. Fíjate lo mayor que soy y todavía con procesos de selección de “Head Hunter”.

Los empresarios del sector querían potenciar AGA. Sobre todo querían la presencia de la parte empresarial en el ámbito asociativo: CEOE, cerca de la administración y en el ámbito internacional. Entonces, encargaron a un “Head Hunter”, que buscara a alguien, tuve un proceso de selección y al final me eligieron.

Anteriormente, he sido Ingeniero Municipal del Ayuntamiento de Alicante y ahí tenía responsabilidad de aguas; he sido Ingeniero de una Diputación y también tenía responsabilidad de aguas; he trabajado en empresas privadas, alguna de ellas en el ámbito del agua. Y luego estando en Europa, que estuve diecisiete años, una buena parte de la cofinanciación de los fondos estructurales también era para obras de agua, básicamente depuración en este caso. O sea, que he tocado el tema del agua de varias formas, aunque con una experiencia ya tan larga por viejo era normal.

P.- Desde hace unos meses es Director General de AGA ¿Cuáles son los objetivos de la asociación y en qué se diferencia otras entidades como AEAS?

R.- Aquí están las empresas que llevan el agua a la gente. Los grifos no los pone la administración ni los grifos los pone una ONG, los grifos los ponen las empresas y aquí están las empresas que llevan el agua a cuarenta y tantos millones de españoles y a muchos millones fuera de España.

El otro día preguntaba en Colombia qué ciudades tenemos. Empresas españolas abastecen de agua a tres ciudades de Colombia: Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, y así en muchos otros países.

Estas empresas tienen una problemática básicamente derivada de que los reguladores o los concesionarios de esos servicios son generalmente los ayuntamientos y en España hay ocho mil ayuntamientos, por lo que hay también miles de concesiones, a diferencia de otros sistemas como por ejemplo, el eléctrico donde hay tres o cuatro concesiones, en el sistema del agua hay miles de concesiones y eso probablemente sea la primera circunstancia que hay que tener en cuenta.

Para diferenciarnos de otras asociaciones, nosotros somos las empresas que gestionan el suministro de agua. Las hay tecnológicas que hacen las plantas; las hay no empresariales, como es AEAS, y el carácter específico de esta asociación que son empresas es que agrupa a las empresas que suministran el agua a las poblaciones.

González Vallvé con Alejandro Maceira, Director de iAgua.

P.- A nivel de ciclo integral del agua y para las empresas que están en AGA, ¿cuáles son los principales problemas con los que se encuentran y qué debería cambiar administración, cómo debería intervenir para mejorar los servicios?

R.- Primero hay que decir que la situación del agua en España, teniendo en cuenta las circunstancias:

• Naturales: si no se hubiera hecho ninguna obra aprovecharíamos solamente el 8% del agua que llueve, con las más de 1.500 presas construidas, por ejemplo, aprovechamos el 40% que es lo que aprovechan sin más los países de la Europa verde que cobran entre 3 y cinco veces más que nosotros, pues somos mayoritariamente un país amarillo-marrón,

• Institucionales: pluralidad de “reguladores” e insuficiencia de tarifa o precio.

La situación es muy buena, yo a veces me atrevo a hablar del Milagro Español del Agua.

Es especialmente buena en la primera parte del ciclo del agua: la aducción y la distribución, de manera que aquí se produce algo que yo he calificado como El milagro del agua y es que en lugares donde la pluviometría o las condiciones naturales no garantizan ni muchísimo menos un suministro de agua regular, tenemos un suministro de agua de mucha calidad y a un precio muy accesible.

Yo siempre pongo un ejemplo que puede parecer un poco disparatado: el tener agua en algunas ciudades españolas que son zonas áridas o semiáridas en términos climatológicos sería como si las ciudades del norte de Europa le dijeran al ayuntamiento: “usted tiene tres mil horas de sol al año y yo las quiero y se las voy a pagar y encima se las voy a pagar a un precio razonable”.

Pues eso está produciendo, de manera que la primera parte del ciclo del agua funciona bien con un problema que he mencionado antes, que es la multiplicidad de reguladores, de concesiones y una evidente insuficiencia de la tarifa sobre todo para lo que es la renovación y la nueva construcción de los equipos que hacen falta.

En las otras partes del ciclo del agua, lo que es el vertido y la depuración, ya las cifras no son tan espectaculares. Ahí tenemos algunas carencias y esas carencias se cifran aproximadamente en veinte mil millones de euros, que es la cifra que se ha calculado que necesitaríamos para ejecutar el plan nacional de calidad de las aguas.

Precisamente en esa línea, como te decía antes, hemos sugerido a la administración que eche una mano a través de los fondos europeos, si es posible, para que no todo el esfuerzo ese repercuta sobre el consumidor a base de aumentar la tarifa.

No estaría nada mal que tuviéramos otra vez una ayuda europea para poder afrontar una parte de la inversión, pero sino no hay más remedio habrá que pagarlo con un cargo a la tarifa del agua. Resulta paradójico que a veces un consumidor esté dispuesto a pagar bastante más por una energía verde o por un alimento biológico y en cambio esté menos dispuesto a pagar algunos céntimos de euro por depurar el metro cúbico del agua que usa.

Creo que hay que llevarlo a la conciencia del consumidor, que la verdadera ecología, el verdadero respeto al medioambiente comienza porque el agua que él usa se devuelva al medio natural, sea río, sea mar, en buenas condiciones y eso cuesta muy poco dinero.

Lo que ocurre es que ahí vemos dos problemas: uno, la multiplicidad de reguladores y otro que la tarifa del agua es muy baja. En Madrid es de 1,5 euros metros cúbicos; en Copenhague son seis euros, por ejemplo; en Bruselas son más de tres... O sea, que estamos pagando la quinta parte que en Copenhague.

Además, algunos ayuntamientos y agencias regionales del agua están viendo en ella un potencial de aumento de precio no tanto para recuperar los costes de una buena depuración, como dice la directiva marco, sino para introducir otras cosas y estamos viendo el tremendo riesgo, que nos preocupa mucho, de que ocurriera con la tarifa del agua lo que pasa con la tarifa eléctrica, en la que hoy día más de la mitad de lo que paga al consumidor no son costes intrínsecos de la producción y transporte de la energía, sino costes espurios.

Nosotros pedimos que en la tarifa del agua se respete la filosofía de la directiva marco: recuperación íntegra de los costes del agua.

P.- Usted es un experto en la construcción europea en general y en la política regional en particular. Bajo su punto de vista, ¿cómo ha gestionado España los fondos de cohesión? ¿Cree que se han alcanzado estándares de calidad, que ahora en crisis quizás no se pueden mantener porque no se recuperan los costes de esa gestión?

A la primera parte de la pregunta, se han bien gastado, se han muy bien gastado. Yo tengo escrito un librito sobre eso que se llama "La mayor operación de solidaridad en la historia", que es un poco la crónica de esa historia.

Siempre digo que en Bruselas se comentaba que tú inyectabas un euro en el sistema español de gestión de obra pública y caían a la carretera o a la depuradora noventa y muchos céntimos, lo que lamentablemente no se podía decir de otros países europeos ni de otros sistemas en España.

Gracias a que se han invertido bien esos fondos en España, los nuevos países como Polonia, como Hungría, como la República Checa tienen política regional porque si España hubiera hecho mal la política regional probablemente no hubiera habido continuidad en los fondos.

La segunda parte es que, efectivamente, con la enorme bajada en la inversión pública en estos años de crisis se corre el riesgo de que todo ese sistema de infraestructura, que hay que mantenerlo, se deteriore tremendamente. Es algo que ha pasado en muchos países, por ejemplo Estados Unidos, que, siendo un país puntero, tiene unas infraestructuras que no están bien conservadas.

Hay una clasificación que hace el World Economic Forum, que se reúne en Davos, donde se puntúan tres o cuatro pilares de cada país: las instituciones, el ambiente económico y las infraestructuras. Bueno, el único pilar en el que España obtiene una posición digna, es el de infraestructura que saca el lugar catorce, en los demás salimos mal.

P.- Vamos a pasar a centrarnos en el sector empresarial. ¿Del sector empresarial español qué rasgos básicos destacaría usted que nos diferencian?

R.- En general, España tiene mucha más pequeña y mediana empresa que otros países. Los procesos de concentración empresarial que sí se han producido en algunos sectores y que ahora se siguen produciendo a marchas forzadas, en el financiero por ejemplo, sería bueno que se produjeran también en otros sectores.

La heterogeneidad y pluralidad de los reguladores, en nuestro sector hace que también sea difícil el tener empresas grandes, aunque efectivamente ese proceso se está produciendo. Yo diría que el sector se caracteriza por un gran número de empresas, y con cierta tendencia, que me parece muy positiva, hacia la concentración. Por una razón básica: el mercado nacional español, en términos de nueva inversión, se está agotando, y ahora no quedan más que dos opciones: una, el mercado internacional y, otra, sofisticar el mercado nacional.

Para ambas cosas hace falta músculo, músculo financiero y músculo tecnológico, y una PYME lo tiene más difícil que una empresa grande. Una empresa grande, por ejemplo, se puede permitir tener una ingeniería y esa ingeniería es la que le hace la innovación; una empresa grande se puede permitir tener un departamento internacional y concursar, porque presentarse a los concursos es caro.

Ahora hay una cierta necesidad de expandirse y las empresas grandes si tienen facilidades para exportar y para salir. En cambio las empresas medianas y pequeñas lo tienen más complicado.

P.- ¿Cómo cree que está afectando la crisis al sector del agua en España?

R.- En términos de consumo no le está afectando demasiado. Los consumos de agua no son de los que más se reducen como consecuencia de la crisis. Paradójicamente somos el único sector de bienes de consumo, llamando al agua bien de consumo, que habría que discutirlo mucho, que presume de reducir el consumo de su bien, porque ello supone una mayor racionalización del uso de un recurso precisos y escaso en España, como el agua, todos los demás presumen de aumentarlo.

La encuesta que hace AEAS viene a decir que ha ido reduciéndose el consumo del agua, lo cual es una señal civilizatoria, porque derrochar agua es una señal de incultura.

La crisis se está notando mucho más en la retracción de inversiones públicas, que afecta sobre todo en las dos fases del ciclo del agua que comentábamos antes: el vertido y sobre todo la depuración.

Le oía decir al Ministro de Agricultura, Medio Ambiente y Agua (también es Ministro del Agua aunque la palabra agua ha desaparecido de los esquemas, lo cual es una pena) hace unos días decía en la Asamblea de la Asociación de Constructores Independientes Medianos, que el proyecto financiado con dinero público era como una especie en extinción. ¿Qué hay que hacer ahora entonces? Hay que buscar dinero privado, hay que hacer PPPs. ¿Y el dinero privado cómo se moviliza? Pues básicamente con dos circunstancias: una rentabilidad razonable y una seguridad jurídica de largo plazo.

Las viudas de Wisconsin o los maestros noruegos (que no son capitalistas de cuchillo), son gente que quiere que sus pensiones se mantengan, e invierten en una compañía de aguas española que garantice una rentabilidad razonable y una seguridad jurídica. Eso tiene que quedar muy claro porque estamos en ese mundo, no en otro.

Si queremos atraer fondos extranjeros para invertir en concesiones españolas del agua, no tenemos más remedio que hacer que el sector sea atractivo en base a esas dos circunstancias: una rentabilidad razonable y una seguridad jurídica de largo plazo, algo que sería muy facilitado por un regulador, o por lo menos por unas pautas mas homogéneas de regulación y por una clara suficiencia de la tarifa.

La energía tiene regulador, las telecomunicaciones tienen regulador, la competencia tiene regulador, los seguros tienen regulador y el agua no tiene regulador. No es que pidamos un regulador para mañana pero sí nos gustaría que hubiera una cierta tendencia hacia una homogenización de las regulaciones, algo que, como he dicho parece haber sido bien recibido por la FEMP y la Secretaría de Estado de Hacienda y administraciones públicas.

P.- Antes mencionaba que las empresas españolas empezaron a salir fuera bastante antes de la crisis. ¿Ha sido la salvación para muchas de ellas?

R.- Si no la salvación si un magnifico complemento, lo estamos viendo ahora. Vemos todos los días noticias que empiezan diciendo: “La empresa tal tiene la mayor parte de su negocio fuera de España”, y esa empresa inmediatamente es bien vista. Las grandes empresas españolas hace mucho tiempo que salieron fuera y están suministrando parte del agua de El Cairo o de Santiago de Chile o de Barranquilla.

Hay muchas delegaciones extranjeras que vienen aquí a preguntar porque todavía existe una cierta excelencia de la marca España en determinados servicios, básicamente en infraestructuras y sobre todo en el agua o en la gestión del agua. España presume de liderazgos en muchos ámbitos, pero, como decía, donde está consolidado el liderazgo porque lleva ya muchos años funcionando a gusto del consumidor es en el agua. Las empresas españolas tienen un número de reclamaciones del 1.3% sobre el número del clientes, de las cuales se resuelven a favor del cliente prácticamente el 68%. Es un sector en el que prácticamente no existen noticias. Así como sí existe mucha noticia relativa a problemas, con otras “utilities”, casi no hay noticias negativas del tema del agua, Yo entiendo que esa es una muestra de una madurez que aún no tienen otros sectores.

P.- Para finalizar: desde su experiencia supongo que verá con preocupación como muchos jóvenes y no tan jóvenes profesionales de este sector pasan por momentos complicados a nivel laboral. Desde esa voz de la experiencia y desde el optimismo que siempre suele intentar transmitir, ¿qué mensaje les enviaría?

R.- Cuando terminé mi carrera, hace ya muchos años, la inflación estaba en el 16%, los tipos de interés al 17% y yo era feliz. La prima de riesgo española en el año 92 estaba en los mil puntos. Aunque ahora estamos muy mal, hemos estado peor y aun habiendo estado peor hemos salido adelante y aquí estamos.

Siempre digo que España es el único país que en veinticinco años ha pasado del subdesarrollo al desarrollo especialmente en infraestructuras, cosa que quieren hacer todos los que hoy nos bombardean, (los BRICS: Rusia, India, China y Sudáfrica) con unas cifras apabullantes de crecimiento económico. Todavía en la India hay quinientos millones de personas que hacen sus necesidades en la a calle y todavía no tienen las infraestructuras ni muchísimo menos que tenemos nosotros. Por ejemplo, sacar una tonelada de soja en Brasil cuesta diez veces más que en España por una red de carreteras que no es como la nuestra.

De manera que yo les diría que primero hay que ser optimistas porque es una buena condición; segundo, que aprovechen esto para formarse mejor, que el salir al extranjero no lo vean como una penitencia sino como una oportunidad para luego volver mucho mejor formados y aplicar aquí lo que hayan aprendido fuera, creando riqueza y empleo par su sociedad.

Hay un enorme hándicap de la juventud española, que es el inglés. Alguien que no habla inglés es una especie de analfabeto global, lo cual también es aplicación lamentablemente a nuestros políticos. Por eso, hay que aprovechar esta ocasión para aprender inglés, para aprender chino, para aprender árabe o para aprender ruso y salir a trabajar fuera pensando que es una buena oportunidad de formarse, de madurar y de volver después aquí para poner aquí una empresa y crear puestos de trabajo.

Por último yo también me atrevería a animar a los jóvenes a que recuperen la vocación por la Ingeniería. Sin llegar a Platón cundo dijo: “No entre nadie en mi Academia que no sepa geometría”, hoy si sabemos es que hay una enrome correlación entre los países que marchan bien y la importancia que en ellos tiene la Ingeniería, y lamentablemente, también existe la correlación inversa. Este país necesita recuperar rápidamente la creación de riqueza real, mas allá del espejismo de la riqueza financiera y especulativa, y eso es tarea principal de los Ingenieros.

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