El consumo de agua para riego en España se ha reducido un 25% en los últimos 15 años

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Sobre la Entidad

Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España.

Personalidades

  • Andrés del Campo, presidente de Fenacore.
  • Los regantes consiguieron reducir en cerca del 25% el consumo de agua para riego en los últimos quince años, al pasar de una demanda para uso agrario superior al 80% en 1999 a aproximadamente un 63% en la actualidad, según los últimos datos de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE) hechos públicos con motivo del Día Mundial del Agua que se celebra el próximo sábado y que en esta ocasión estará centrado en el binomio agua-energía.

La Federación atribuye este descenso al profundo proceso de transformación de regadíos que han llevado a cabo los agricultores en estos últimos años, con la modernización de los tradicionales sistemas de riego por gravedad, de coste energético casi nulo, a los nuevos mecanismos de riego por presión que, aunque demandan más energía, permiten ahorrar hasta un 20% de agua.

De esta forma, el regadío localizado -presente ya en más del 48% de la superficie regable española, lo que nos sitúa como un referente internacional en modernización- supone un giro de 180 grados a la hora de gestionar un recurso tan escaso como el agua, al representar en términos de volumen una reducción de más de 1.200 hectómetros cúbicos anuales de agua con los que se podrían llenar 1.200 estadios de la dimensión del Santiago Bernabéu.

En la actualidad, la luz representa el 40% de los costes del agua

Por este motivo, Fenacore considera un tanto paradójico que el Ejecutivo "premie" la inversión de más de 6.000 millones de euros realizados hasta la fecha en modernización con una subida eléctrica de más de un 90% desde 2008, en la que los costes fijos –que deben pagar utilicen o no el servicio- se ha disparado en más de un 1.000%. Sólo la última reforma energética –conocida ya como el tarifazo- supuso un sobrecoste de 100 millones de euros anuales en la factura de la luz de los regantes.

En la actualidad, la luz representa el 40% de los costes del agua, lo que hace inviable el regadío a pesar de ser el garante de los alimentos básicos. De hecho, organismos internacionales como la FAO insisten en la necesidad de aumentar su producción más de un 40% antes del año 2030 y más de un 70% antes de 2050, argumentando que en un contexto con cada vez menos agua y tierra per capita estos cultivos producen cinco veces más que los de secano. De hecho, aunque ocupan sólo el 15% de la extensión total son responsables del 60% de la producción final agraria.

Una doble eficiencia: hidráulica y energética

Con motivo del Día Mundial del Agua, que este año se centra en la relación entre el agua y la energía, la Federación de Regantes quiere llamar la atención sobre el papel de la Administración en la consecución de esta doble eficiencia -hidráulica y energética- también en el regadío. De esta forma, la confluencia de infraestructuras de riego de bajo consumo eléctrico (modernizadas) y el desarrollo de cultivos con menos necesidades de agua y mayor tolerancia a las plagas (biotecnología) será lo que garantizará el abastecimiento de los mercados a precios competitivos.

Mientras se alcanza este reto, varias comunidades de regantes están llevando a cabo diferentes experiencias piloto para generar electricidad aprovechando la fuerza del agua en los desniveles de las acequias o incluso, desviando parte del caudal del río para utilizar la presión de la caída como motor para la creación de energía hidráulica.

Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, “la articulación de la normativa adecuada para facilitar la producción de energía para autoconsumo, eliminado las trabas administrativas actuales, sería una alternativa eficaz para avanzar en la modernización de regadíos y minimizar los gastos de electricidad derivados de este proceso, consiguiendo que el binomio agua-energía sea una realidad”.

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