Pequeños estados insulares: Líderes en soluciones innovadoras a los problemas climáticos

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  • Pequeños estados insulares: Líderes soluciones innovadoras problemas climáticos
  • Los pequeños Estados insulares son un grupo de 39 países, que se caracterizan por tener superficies pequeñas, estar geográficamente aislados y ser muy vulnerables a las crisis.
  • Representan dos tercios de los países que sufren las mayores pérdidas relativas debido a desastres naturales: entre el 1 % y el 9 % del PIB anualmente.
  • Estas pérdidas son agravadas aún más por el cambio climático.

Sobre la Entidad

Banco Mundial
El Banco Mundial es uno de los organismos especializados de las Naciones Unidas, que se define como una fuente de asistencia financiera y técnica para los países en desarrollo.
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Los aldeanos en Samoa, recientemente, se reunieron en un camino frente al mar para revisar unos mapas en un iPad. Desde 2012, esta franja del litoral –muy apreciada por sus recursos pesqueros y de otro tipo– ha sido afectada por numerosos ciclones y tormentas, que han devastado las granjas y comunidades.

Los mapas que usan los aldeanos no son resultado de la cartografía común y corriente. Mediante imágenes captadas por un sensor láser instalado en aviones se entregan a los funcionarios gubernamentales mapas tridimensionales, que las comunidades pueden usar para identificar riesgos de inundaciones y de deslizamientos de tierra, proteger los caminos y las viviendas, cambiar sus rutas pesqueras y planificar actividades de evacuación.

“Este tipo de imagen aérea es solo uno de los conjuntos impresionantes de innovaciones que estamos viendo en los pequeños Estados insulares”, dijo Ede Ijjasz Vasquez, director superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Desarrollo Social, Urbano y Rural, y Resiliencia del Grupo Banco Mundial. “Tal como muestra el ejercicio del mapeado comunitario, estas pequeñas naciones no se han quedado con los brazos cruzados frente al cambio climático. Ellas saben que el desarrollo sostenible no puede conseguirse a menos que reduzcamos el riesgo de desastres”.

Samoa es uno de los 39 pequeños estados insulares que está en la primera línea del cambio climático y la intensificación de los desastres naturales. Apenas la semana pasada, Naciones Unidas (ONU) anunció que 175 países firmaron el Acuerdo de París sobre Cambio Climático y que 15 países –entre ellos, varios pequeños Estados insulares– ya han dado el siguiente paso de ratificar el pacto.

Se calcula que hasta el 73 % de los Estados insulares –donde viven 16 millones de personas– enfrentará condiciones de mayor sequía a mediados del siglo

“Los pequeños Estados insulares son los más vulnerables en lo que respecta a los desastres naturales”, dijo Sofia Bettencourt, oficial principal de Operaciones delFondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación. “El cambio climático aumenta el riesgo y aumenta los costos de los desastres”.

La revista Nature Climate Change calcula que hasta el 73 % de los Estados insulares –donde viven 16 millones de personas– enfrentará condiciones de mayor sequía a mediados del siglo, al tiempo que los niveles del mar continuarán erosionando los litorales. Y un informe de las Naciones Unidas publicado a fines del año pasado llegó a la conclusión que las pérdidas debido a los futuros desastres representan “una amenaza a la existencia” de los pequeños Estados insulares, donde se espera que los daños anuales sean equivalentes a casi el 20 % del gasto social total, en comparación con solo el 1,9 % en América del Norte y menos del 1 % en Europa y Asia central.

“Las recurrentes pérdidas causadas por los desastres nacionales y la inestabilidad climática producen el efecto de una ‘cubeta que pierde agua’, lo cual repercute negativamente en el crecimiento y aumenta la deuda nacional”, dijo Bettencourt. “El crecimiento económico de Jamaica, por ejemplo, se podría haber aproximado al 4 % anual de no existir ciclones tropicales; en cambio, se registró un promedio del 0,8 % en los últimos 40 años. La resiliencia es un aspecto fundamental en los desafíos de desarrollo de los pequeños Estados insulares”.

Varios pequeños Estados insulares desarrollan las herramientas, los modelos y las instituciones para resistir el cambio climático y preservar sus culturas únicas. Sin embargo, al tener que enfrentar aislamiento geográfico, recursos limitados y pequeñas economías de escala, la mayoría de estas naciones tienen enormes dificultades para financiar y manejar la resiliencia.

Entre 2010 y 2014, varios países insulares pequeños gestionaron entre 15 y 20 proyectos cada uno, imponiendo una enorme carga administrativa a un reducido grupo de personal de operaciones. La inmensa mayoría de los proyectos eran de montos inferiores a USD 1,5 millones, y representaba solo el 10 % del financiamiento total.

Samoa es uno de los 39 pequeños estados insulares que está en la primera línea del cambio climático y la intensificación de los desastres naturales

Sin embargo, están surgiendo mejores prácticas. En los primeros años de la década de 2000, la mayor parte de los países caribeños administraban numerosos proyectos pequeños de entre USD 1 millón y USD 5 millones cada uno. Diez años más tarde, ocho países del Caribe oriental, entre ellos Dominica y Santa Lucíagestionaban de manera directa proyectos de resiliencia por montos que oscilaban entre USD 20 millones y USD 70 millones. (PDF, en inglés) El intensivo respaldo y el apoyo en la implementación práctica han sido cruciales para ayudar a las naciones insulares a ampliar sus inversiones de modo proporcional con los desafíos, llevando asistencia anual del Banco Mundial para programas de resiliencia en los pequeños Estados insulares a un promedio de USD 180 millones al año.

La ayuda del Banco Mundial incluye:

  • La Iniciativa para la Resiliencia de los Pequeños Estados Insulares (SISRI, por sus siglas en inglés), que cuenta con un equipo de 45 especialistas de todas las áreas del Banco Mundial. En el marco de SISRI, el Banco Mundial ayuda a los pequeños Estados insulares a tener acceso a financiamiento y conocimientos técnicos internacionales, así como probar swaps de “deuda por resiliencia” con el objetivo de ayudar a los países a recomprar deuda comercial de alto costo y liberar así recursos financieros que se pueden destinar a necesidades básicas en materia de desarrollo sostenible.
  • Una nueva Secretaría de los Estados pequeños, que aumenta el apoyo a este tema al interior del Banco Mundial.
  • Una mayor colaboración con los asociados en la tarea del desarrollo en Australia, Japón, los Países Bajos y Luxemburgo, y con el Banco Asiático de Desarrollo, a través de un esfuerzo común para aumentar la resiliencia en los pequeños Estados insulares.
  • Un foro sobre el tema de la resiliencia en las naciones insulares, que se realizará el 16 de mayo en Venecia, donde se reunirán funcionarios de más de 20 países del Caribe, del océano Pacífico y del océano Índico y de África. El foro, organizado por el Banco Mundial, tiene como fin compartir ideas sobre proyectos, intercambiar las mejores prácticas y crear una red de especialistas en este campo.

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