La minería del cobre en Chile necesitará cada vez más agua

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Sobre la Entidad

La Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO) es un organismo técnico y altamente especializado, creado en 1976.
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El uso y manejo del recurso hídrico en la zona norte del país se ha posicionado como un tema principal en la tarea de continuar con la actividad minera y preparar su avance de manera eficiente y responsable a futuro. El objeto del estudio es estimar la proyección de demanda de agua por parte de la industria minera del cobre y realizar un análisis detallado considerando una visión por región, proceso, estado de avance, condición, tipo de proyecto y estado de los permisos ambientales.

De acuerdo a los valores esperados obtenidos a través de una simulación de Montecarlo, se observa que para el año 2025 se espera que el agua de mar alcance el 36% del agua total requerida en la industria minera del cobre, pues son cada vez más las mineras que se suman a la construcción de sus propias desaladoras para enfrentar las limitaciones de agua fresca, en la medida que esto sea factible tanto técnica como económicamente.

En la región de Antofagasta cabe destacar que al 2025 el consumo de agua fresca tiene una tendencia decreciente, principalmente por el uso de agua de mar en la minería del cobre. Se espera que al 2025 el consumo de agua de mar en la región duplique el consumo de agua fresca.

Al analizar el consumo esperado según procesos productivo se observa que los concentrados demandan gran parte del agua de mar en la minería del cobre, debido tanto a la proyección de producción de concentrados por el natural agotamiento de los recursos oxidados y su reemplazo por los recursos sulfurados, como a lo intensivo en consumo de agua que es la concentradora. La minería del cobre enfrenta un comportamiento decreciente en las leyes del mineral a extraer, lo que implica que las nuevas plantas deben diseñarse de mayor capacidad de tratamiento de mineral para obtener la misma cantidad de cobre en comparación a las plantas más antiguas.

En general, al analizar comparativamente el consumo de agua fresca y el agua de mar se podría concluir que dentro de la próxima década los proyectos que cuentan con uso de agua fresca poseen mayor certeza que aquellos que plantean usar agua de origen marino. Para el 2025 más de la mitad del consumo esperado de agua de mar proviene de proyectos en condición de posible o potencial, otorgando mayor incertidumbre a su fecha de materialización.

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