Una investigación busca medir la radiación en el agua de Medellín y Bogotá

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  • Medellín (Wikipedia).

(UNAL) El grupo de investigación en Física Radiológica de la UN en Medellín ejecuta un proyecto que busca medir la cantidad de radiación permisible en el agua apta para el consumo humano de las dos principales ciudades del país.

Según los investigadores Óscar Marín y Julián Mateo Zutta, en diciembre terminaría el proceso de recolección de muestras en Medellín y Bogotá. Por ende, se espera que el proyecto culmine el próximo año.

Se espera que el proyecto culmine el próximo año.

La investigación surgió para poner en contexto la necesidad, ya creada por la Agencia Internacional de Energía Atómica y la ONU, de medir cuánta agua potable hay en realidad en el mundo.

Respecto a esta forma de contaminación, Marín señala: “Todo parte de las fuentes hídricas. Cuando el agua va pasando por los ríos y todos los sistemas que llegan hasta el acueducto, está en contacto con rocas o gases y en esa interacción se contamina”.

En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene ciertas recomendaciones en cuanto a los aspectos biológicos (bacterias y otros microorganismos), físicos (turbidez), químicos y radiológicos que debe tener. Pero, en Colombia, las resoluciones no incluyen la radioactividad.

Por tal razón, el grupo pretende medir cuál es la actividad de esos elementos radioactivos y su relación con el consumidor, para que, en caso de que haya una actividad sospechosa, se pueda relacionar con fuentes hídricas específicas.

Según varios estudios sobre los efectos de la radiación en humanos, lo que ocurre es que estas partículas interactúan con las células y rompen las cadenas de ADN, lo que produce radicales libres. “Por ejemplo, si es un espermatozoide habría deficiencias hereditarias”, precisa Zutta.

La Agencia Internacional de Energía Atómica proporcionó varios equipos para establecer el laboratorio, lo que se llevó a cabo en varias etapas.

La primera fue un entrenamiento del personal con las máquinas en Brasil y España. Luego tuvo lugar la instalación adecuada de los equipos, el entrenamiento in situ y la medición de los niveles de contaminación radiológica del agua de las dos ciudades.

Por último, “se efectuó la extrapolación de los datos de la contaminación a la dosis que recibiría una población por consumir el agua de esa fuente”.

El grupo pretende medir cuál es la actividad de esos elementos radioactivos.

Precisamente, lo que han hecho hasta el momento es familiarizarse con los equipos y examinar los protocolos recomendados por organismos internacionales, para empezar a aplicarlos.

“El laboratorio estaría capacitado para hacer mediciones ambientales básicamente de cualquier cosa: minería o actividades arqueológicas, con las dataciones de carbono 14 (que actualmente se envían al exterior para su análisis)”, resalta uno de los investigadores.

Finalmente, Zutta dice que, con la apertura comercial de Colombia y la compra de alimentos europeos, en donde hay antecedentes de eventos radioactivos como el de Chernobyl, “es necesario realizar un control sobre lo que se está importando”.

“Pero eso no se está haciendo. Entonces, la idea del laboratorio es suscitar esa inquietud de protección radiológica en varios campos”.

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