10/01/13

El valor de la confianza y el entendimiento de las necesidades reales de las comunidades, claves para lograr la cooperación en el agua

Clausura de la Conferencia Internacional sobre agua y cooperación

El valor de la confianza mutua y el entendimiento de las necesidades reales de las comunidades han sido especialmente puestas en valor por las distintas iniciativas presentadas a lo largo de esta semana en la Conferencia Internacional sobre agua y cooperación que ONU-Agua ha organizado en Zaragoza.

Distintas experiencias en zonas rurales y en ciudades, entre países y entre cuencas, han sido debatidas a lo largo de 3 días con la finalidad de compartir lecciones aprendidas y claves del éxito o fracaso. Todas han puesto en valor la necesidad de cooperar como clave para la sostenibilidad de la gestión del agua.

Distintas experiencias en zonas rurales y en ciudades, entre países y entre cuencas, han sido debatidas a lo largo de 3 días con la finalidad de compartir lecciones aprendidas y claves del éxito o fracaso

Se han compartido experiencias de micro-riego y con pequeñas comunidades de usuarios y regantes de Perú, Kenia, Guatemala, Bolivia, Madagascar, Etiopía o India, ejemplos de colaboración multisectorial en distintas ciudades del mundo entre las que se ha incluido el caso de Zaragoza, o alianzas entre actores muy diversos, tanto del sector público como privado.

Los casos de Kenia y Bolivia han mostrado que la existencia de un marco legal que apoye la creación de organizaciones de gestión colectiva es fundamental, pero sobre todo lo es el que se apliquen las leyes. Deben también existir sistemas de penalización e incentivos para que realmente se introduzca una fórmula de gestión cooperativa. Sin embargo, también se ha destacado que aunque esta voluntad política reflejada en las leyes es fundamental, la implementación debe partir de las organizaciones y las instituciones que existen a nivel local.

También en los casos de Perú y de Kenia se ha hablado de la diferencia de percepciones sobre lo que son soluciones adecuadas. Se ha destacado que la imposición de tecnologías o sistemas de riego sobre las prácticas tradicionales fracasa en la mayoría de los casos.
Aunque la financiación es importante y en muchos casos la creación de comunidades de usuarios ha sido posible gracias al apoyo de la cooperación al desarrollo hay multitud de casos en que éste no es el aspecto fundamental. Se ha de entender la necesidad de cooperación y de apoyo mutuo entre distintos sectores y usuarios.

“La confianza es el cimiento del edificio de la cooperación en agua. Hay que invertir en generar confianza”, ha declarado Víctor Viñuales, director de ECODES

“La confianza es el cimiento del edificio de la cooperación en agua. Hay que invertir en generar confianza”, ha declarado Víctor Viñuales, director de ECODES, que ha participado en estas jornadas para presentar el caso de Zaragoza como ejemplo de compromiso de la ciudad con el entorno.

La sobre-explotación de los acuíferos ha sido otro de los temas destacados en los que la gestión a través de organizaciones colectivas como son las comunidades de usuarios se ha calificado de “imprescindible”. En los casos de éxito, como en el caso del acuífero del bajo Llobregat, la necesidad de cooperar es un sentimiento compartido. En éste y otros casos se ha comentado la importancia de las relaciones entre las comunidades de usuarios y las administraciones, que han de estar basadas en el respeto mutuo, evitando actitudes paternalistas.

Según ha destacado Brice Lalonde, responsable de Río+20 en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, “estamos entrando en la era de la reutilización del agua, que resulta especialmente necesaria en las ciudades”. Frente al enorme problema del saneamiento, visto que a día de hoy todavía hay 2.600 millones de personas siguen sin acceso a un saneamiento adecuado en el mundo, aprender a cooperar para reciclar el agua entre distintos usos y sectores se revela esencial.

Durante el último día de la conferencia los países han podido conocer de cerca la experiencia desarrollada en la cuenca del Ebro y de la Confederación Hidrográfica como modelo participativo exportable a otros países. También se han compartido varios casos de cooperación y colaboración interinstitucional como el Fondo español de cooperación para agua y saneamiento, experiencias de solidaridad en Aragón o casos de procesos participativos en Navarra.

Aunque los modelos de cooperación presentados a lo largo de la conferencia han sido muy diferentes, la voluntad política, los marcos legales, la transparencia y las estructuras institucionales resultan claves para que la cooperación en temas de agua sea posible.

“Lograr la cooperación en agua es el resultado de un proceso a largo plazo, por lo que el tiempo, la paciencia y la confianza mutua son esenciales”, resumía Josefina Maestu, directora de la Oficina de Naciones Unidas en Zaragoza, entre las conclusiones a destacar de la Conferencia.

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