La Cooperación Española trabaja para garantizar el Derecho Humano al agua y el saneamiento a las poblaciones más vulnerables

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(AECID) A día de hoy, 780 millones de personas en el mundo carecen de acceso a agua potable y saneamiento, la mayoría en medio rural, y casi la mitad de la población de las regiones en desarrollo –unas 2.500 millones de personas- no cuenta con instalaciones de saneamiento mejoradas.

Una de las señas de identidad de la cooperación española en este sector es el apoyo decidido en los foros internacionales al reconocimiento del derecho humano al agua y al saneamiento.

España, junto con Alemania, ha jugado un papel esencial en este proceso. La aprobación por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas de la resolución 64/292 de 28 de julio de 2010 supuso un punto de inflexión, proporcionando un importante impulso político y jurídico a los esfuerzos por garantizar el acceso universal al agua potable y el saneamiento.

La Cooperación Española está firmemente comprometida con el sector del agua y el saneamiento. Así lo recoge el IV Plan Director de la Cooperación Española 2013-2016, que rige la acción de la Cooperación Española para el Desarrollo, señala este sector como estratégico y prioritario, no sólo porque contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para 2015, sino también por ser clave en la consecución de otros derechos humanos como la salud, la educación o la alimentación.

El Fondo de Cooperación de Agua y Saneamiento, garante del derecho al agua

El principal instrumento de la cooperación española en este ámbito es el Fondo de Cooperación de Agua y Saneamiento para América Latina y Caribe (FCAS). El Fondo contribuye a hacer efectivo el derecho humano al agua y acompaña a los países socios en América Latina para reducir a la mitad, en 2015, el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento.

Este Fondo, presente en 18 países a través de una cartera de 66 programas, constituye una iniciativa sin precedentes; pues nunca antes una cooperación había concentrado tantos fondos en agua y saneamiento en la región latinoamericana.

Las actuaciones del Fondo contribuyen a garantizar el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento, no solo facilitando el acceso a estos servicios, sino también potenciando la gestión integral del recurso hídrico y reforzando la capacidad de las instituciones encargadas de la administración del agua.

Ejemplos de la acción del FCAS en América Latina

Bolivia y El Salvador son dos de los países latinoamericanos en los que trabaja el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento. Bolivia, es el segundo país receptor del Fondo, tras Haití, y El Salvador, el país socio con más actuaciones ejecutadas para garantizar el derecho al agua y el saneamiento.

Bolivia, tras Haití, el segundo receptor del FCAS

Bolivia se constituye como uno de los principales ejemplos de la actuación del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento, con cerca del 11% del total de las aportaciones y cuatro programas activos, el país andino es después de Haití el mayor receptor del Fondo. En este país los proyectos se centran tanto en las zonas rurales dispersas del país, como en los asentamientos periurbanos de las grandes ciudades.

Una de las actuaciones más avanzadas es el Programa de Agua y Alcantarillado Periurbano, Fase I, gestionado con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este programa está trabajando, entre otros lugares, en la Ciudadela Andrés Ibáñez en Santa Cruz de la Sierra, popularmente conocida como “Plan Tres Mil”. Hace unos meses la SM la Reina Sofía y el Ministro de Medio Ambiente y Agua de Bolivia, inauguraban en esta Ciudadela la red que beneficiará a más de 98.000 habitantes con acceso r al agua, y con un servicio continuo las 24 horas del día.

En este populoso barrio de más de 300.000 habitantes, la segunda fase del proyecto implementará obras de ampliación del sistema de alcantarillado sanitario, que sumarán 11.000 nuevas conexiones a las ya existentes y una planta de tratamiento de aguas residuales. Esta segunda fase beneficiará a un total de 69.447 habitantes. Las obras cuentan con un avance físico del 95% y serán inauguradas en los próximos meses.

Pero el “Programa de Agua y Alcantarillado Periurbano, Fase I” está haciendo mucho más que infraestructuras como las del Plan Tres Mil, también dedica esfuerzos a la planificación del recurso hídrico y al fortalecimiento de las entidades socias.

El Salvador, más de 200.000 personas han mejorado sus condiciones de vida

La cartera en El Salvador es la que presenta un mayor avance en la ejecución de los proyectos del Fondo. Los programas incluyen la construcción de sistemas de agua y saneamiento en zonas periurbanas y rurales y el refuerzo de las entidades encargadas de la regulación y la provisión de los servicios. También se está trabajando en la planificación hidrológica para el país, para lo que se está contando con el asesoramiento del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX del Ministerio de Fomento español.

Una de las actuaciones más destacadas es el Programa de infraestructura en agua potable y saneamiento básico en áreas peri-urbanas y rurales de El Salvador. En el seno de este programa está en curso la construcción de quince sistemas de agua potable y saneamiento como un medio de contribuir al alivio de la pobreza, tanto en el medio rural como en asentamientos periurbanos calificados en estado de precariedad.

Recientemente el programa inauguraba una nueva red de agua potable en el Municipio salvadoreño de Britania. En esta ocasión, Francisco Javier Rosales, beneficiario del programa, declaraba: “Después de 17 años viviendo en la Britania, esto nos ha cambiado la vida, el agua es un derecho al que muchos no llegábamos”.

Francisco Javier es una de las más de 200.000 personas a las que el trabajo conjunto de la Cooperación Española con el Gobierno de El Salvador ha permitido mejorar sus condiciones de vida. Reside en uno de esos municipios que el mapa de pobreza urbano cataloga como “asentamiento precario”. Muchas de estas comunidades situadas en áreas periurbanas y rurales llevaban más de 20 años comprando agua a los camiones cisternas, gastando gran parte de sus ingresos en ello, o abasteciéndose con el agua de los ríos y pozos, con el consiguiente riesgo para su salud.

Es por ello que la instalación del agua potable en estas áreas, además de garantizar un derecho humano básico, permite a estas familias un ahorro considerable, ya que hasta el momento pagaban por su consumo de agua 100 veces más que cualquier colonia acomodada de la ciudad de San Salvador.

Este esfuerzo también tendrá consecuencias en la salud de las personas, que podrán consumir un agua de mayor calidad de la que estaban acostumbradas, con lo que se espera que la incidencia por diarreas en las clínicas comunales se reduzca, sobre todo las de los niños y niñas. Con esta intención, los programas también cuentan con educación sanitaria para mejorar los hábitos higiénicos.

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