Crisis hídrica en Mendoza: el desafío de gestionar la sequía

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Sobre la Entidad

Departamento General de Irrigación
Ser protagonista, junto a la comunidad organizada, del desarrollo humano y productivo de Mendoza, a través de la gestión integrada del agua, asegurando la sustentabilidad, equidad y eficiencia.
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  • Crisis hídrica Mendoza: desafío gestionar sequía

En el marco de las Jornadas Técnicas anuales que organiza el Departamento General de Irrigación de Mendoza, se presentó el Pronóstico de Escurrimiento de Aguas Superficiales 2015-2016 donde se expusieron las realidades de distintas zonas del continente americano que comparten la problemática de emergencia hídrica. Arizona, al oeste de Estados Unidos; Coquimbo, La Serena, Chile; y Mendoza, Argentina. Acciones comunes que deben encarar, ante una variabilidad climática que preocupa pero que hay que enfrentar.

Las nevadas no alcanzaron a revertir la sequía que comenzó en 2011 en Mendoza, al oeste de Argentina; y cinco de los seis ríos que irrigan las tierras de la provincia continuarán en emergencia hídrica por un año más. Realidad, que de la presentación del Pronóstico de Escurrimiento 2015-2016, y que se repite en varias zonas del continente americano. En Coquimbo, región de Chile y en Arizona, Estados Unidos, las problemáticas son similares a las de nuestra provincia y la variabilidad climática reinante no da tregua, generando situaciones anómalas de temperatura, nieve y precipitaciones.

Para este nuevo año hidrológico, Mendoza, provincia que depende del escurrimiento de los ríos, presenta características particulares, ya que las nevadas registradas en las nacientes de los principales ríos de Mendoza se encuentran afectadas por las consecuencias de la variabilidad climática que afecta la región, y que generó además un atraso en su comienzo, extendiéndose hasta la actualidad.

Ante esta situación, el Superintendente General de Irrigación, el contador José Luis Álvarez, presentó un conjunto de medidas para la gestión de la sequía y las consecuencias de variabilidad climática, que se asientan en tres pilares fundamentales: obras, conservación y distribución.

Después de un largo período de crisis hídrica inédita para el presente siglo, han disminuido los caudales de los ríos y las infiltraciones que recargan los acuíferos subterráneos; los cuales presentarán comportamientos diversos en relación a la disponibilidad de agua.

Durante la presentación del pronóstico se resaltó que serán necesarios varios años de precipitaciones níveas medias para que las reservas hídricas recuperen nuevamente sus niveles históricos. Dada estas condiciones, se espera que en diciembre los ríos comiencen a recibir los aportes de la nieve acumulada, una vez producidos los escurrimientos y la recarga de los acuíferos.

Las ponencias

Invitado por el Secretario de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación Mario Salomón, el Meteorólogo Cristóbal Juliá, del Centro de Estudios Avanzados de las Zonas Áridas, ubicado en La Serena, Región de Coquimbo, Chile, aseguró en su presentación que la misma realidad de crisis hídrica que hace cinco años viene padeciendo Mendoza, al oeste de Argentina, se vive en la región de Coquimbo, por lo que la sequía y su gestión, se convierten en algo macro, global e inherente ya no sólo a un país sino a varios.

“En Chile ya hablamos de un proceso de desertificación sostenido” (nota: entendido como un proceso de degradación ecológica de Tierras y Agua que afecta total o parcialmente el potencial de producción), asegura Cristóbal Juliá, quien sostuvo que en Chile la problemática es aún más profunda, ya que paulatinamente se está retirando el concepto sequía dado que proyectan que no va a haber un término completo de la “sequía” que viven.

“DGI tiene mucho trabajo y avance respecto de lo que tenemos en Chile. Hay mucha concientización de la escasez hídrica. La realidad de la provincia de Mendoza es igual a la que tenemos nosotros. Por ello las recomendaciones son las mismas: buscar una buena gestión del recurso hídrico, eficiente, que se genere una ‘cultura del recurso hídrico’ que pasa a ser más como patrimonio de las personas y que debemos cuidar todos”, aseguró el meteorólogo.

“La inversión y la introducción de capitales a lo que es el mejoramiento eficiente en el recurso hídrico toma una relevancia muy importante y como se distribuye esto hacia las personas”, sostuvo Juliá.

En Arizona, en tanto, la realidad presentada por el académico Christopher Scott, de la Universidad de Arizona, Tucson, no es muy diferente. “Arizona ha tenido condiciones de sequía extrema al igual que California, el oeste de Estados Unidos. De no ser por el Monzón de Norteamérica, provocado por el calentamiento continental que atrae lluvia y humedad del océano Pacífico hacia tierra adentro, no habríamos tenido nada de agua. Además producto del fenómeno del Niño tenemos pronosticado lluvias invernales importantes”, sostuvo. “No se sabe muy claramente va a tener esto en el escurrimiento de los ríos, porque al pasar varios años de sequía, las condiciones de humedad del suelo son bastante secas y probablemente tengamos menos escurrimiento. En cuanto a los acuíferos, en los últimos 10 años hemos venido bombeando los mantos freáticos a ritmo muy acelerado justamente por la sequía de aguas superficiales; y tiene que recargar”, sostuvo. El desafío para el futuro pasará porque la adaptación de la agricultura, que ocupa gran parte del volumen de agua en Arizona; los cultivos deberán ser adaptados a esta realidad, más allá de mejoras en la distribución y riego”, finalizó.

Gestión de la sequía y la variabilidad climática

Como comentamos al principio de esta nota, la región se ve afectada por una variabilidad climática que sin dudas requerirá de acciones en conjunto entre organismos, entidades e instituciones para enfrentar esta problemática.

El Departamento General de Irrigación, para mitigar los efectos de la sequía, presentó una serie de medidas para una mejor gestión de la crisis. Algunas de ellas son:

  • Acción gubernamental: Decreto que declare la emergencia hídrica en las cuencas afectadas.
  • Aplicación de tecnología a la distribución: Modelo de Indicadores de Distribución Operativa (MIDO), es decir medición telemétrica en tiempo real de caudales, variables agrometeorológicas, variables de aguas subterráneas y parámetros de conductividad en ríos, arroyos y canales de la provincia de Mendoza. Se incluye la medición de lluvia y humedad del suelo a través de pluviómetros y sensores.
  • Fortalecimiento institucional: capacitación a regantes en prácticas de riego intrafinca y difusión de buenas prácticas.
  • Balance hídrico: determina Oferta y Demanda hídrica. Se realiza con la asistencia técnica de instituciones internacionales, nacionales y provinciales. Para esta tarea se utiliza un sistema de procesamiento de información único en Argentina: WEAP (Sistema de Planificación y Evaluación del Agua).
  • Obras por administración: ejecutadas por los mismos regantes con financiamiento y supervisión de Irrigación. Esto implica mayor compromiso de los usuarios y reducción de costos.
  • Obras estratégicas: reservorios públicos de riego, recuperación de embalses y ríos, puesta a punto de importantes cauces y recuperación de perforaciones de aguas subterráneas.

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Más información en www.agua.gob.ar

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