Roque Gistau: "El modelo de gestión es indiferente, lo que hace falta es que sea bueno"

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  • Roque Gistau: " modelo gestión es indiferente, lo que hace falta es que sea bueno"
    Fotografía: Pablo González Cebrián

Sobre la Entidad

Alejandro Maceira es el Fundador y Director de iAgua.

Publicado en:

iAgua Magazine Nº 3
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Personalidades

La vida en el agua. Así se podría resumir la trayectoria profesional y personal de Roque Gistau, una auténtica institución en el sector que habla con la pasión de un niño de sus experiencias a lo largo de casi 50 años de carrera. En este 2014 en que el señor Gistau cierra su etapa como presidente de AEAS, hemos tenido el honor de que nos conceda esta entrevista en la que repasa su trayectoria con la vehemencia y contundencia propias del personaje.

Pregunta.- Empecemos por el principio. Nace en el Pirineo Aragonés. ¿Cuál es su primer recuerdo del agua, qué significaba para usted cuando eras pequeño?

Respuesta- Pues yo vivía en la cabecera del Río Cinca y cerca de mi casa pasaba el Río Barrosa. Para mí, el agua era un río que estaba frente a mi casa y que crecía en verano y disminuía en invierno. Algo importante, pero que, sinceramente, no ponderaba en su justa medida. Más adelante, cuando me dieron el Premio Nacional de Ingeniería hice un discurso en el que hablaba de por qué soy Ingeniero de Caminos, y la razón fundamental es que allí había unas obras importantísimas que hizo a principios del siglo XX la Sociedad Hidroeléctrica Ibérica, que es el origen de la actual Iberdrola. Ahí aparecieron unos señores en 1915, cuando no había ni cartografía ni nada, y pusieron en marcha un sistema de aprovechamiento hidroeléctrico de toda aquella zona impresionante. A mi aquello de los canales, las presillas, los saltos de agua,… me impactó mucho y creo que fue la causa de mi curiosidad por esta profesión que me ha llevado loco toda la vida.

P.- Aragón ha estado muy influenciada por el regeneracionismo de Joaquín Costa. ¿Echando la vista atrás desde el año 2014, cómo se ve el regeneracionismo?

El Canal es una empresa bien parida y yo creo que tradicionalmente bien gestionada, desde el principio hasta hoy

R.- Yo lo veo fantástico. Hay que leer a Costa, y a otros ingenieros de principios del Siglo XX, como Lorenzo Pardo, para entenderlo. Esta era una España rural, sometida a los avatares del clima. Cuando no llovía, la gente se moría de hambre y por lo tanto el establecimiento del regadío era un objetivo fundamental. La única manera de dar de comer a la gente era tener producción alimentaria y eso se conseguía regando. Como no había posibilidad de hacer eso con dinero privado, pues lo tenía que asumir el Estado. Por otra parte, el arranque de la actividad industrial es algo más tardío, pero para desarrollarla también iba a ser imprescindible la energía hidroeléctrica.

P.- Es curioso, porque hay varias de esas obras que se planificaron durante esos años o en la Segunda República, que aún no están hechas.

R.- No están hechas, pero están pintadas. Estos señores eran muy buenos en su trabajo, mucho mejores que nosotros. Hacían todo eso “a pinrel”, sin cartografía. Hay que echarle mucho valor.

P.- Y patearse mucho el terreno.

R.- Se lo sabían de memoria. Hay un Ingeniero que también fue historia durante República, que se llama Severino Bello e hizo el Plan de Riegos del Alto Aragón. Ahí están pintados los aprovechamientos del Gállego y del Cinca, que están sin acabar aún. Imagínese, en España regamos tres millones y medio mal contados, pues otro medio millón estaba planeado en esos ríos.

P.- Con este bagaje de su infancia, esa relación con el agua, estudia Ingeniería de Caminos y, además, Administración y Dirección de Empresas, algo que ahora es una mezcla más habitual, pero en los años setenta …

Todos los que trabajamos en el mundo del agua, no sé por qué razón, tenemos vocación de servicio y eso ocurre en cualquier lugar

R.- Éramos pocos. Yo soy de la promoción del Presidente de las Cortes, Jesús Posada. De mi promoción de Ingenieros de Caminos hicimos empresariales cinco. No era algo habitual porque los ingenieros hemos tenido cierta aversión a la economía, en general, cosa que a mí siempre me ha preocupado, y yo no la tenía. No la tenía quizás porque vengo de una familia de negociantes. Mi padre, entre otras cosas, se dedicaba a la compraventa de animales, era lo que llaman un tratante. A mí todo ese trajín de comprar y vender siempre me ha parecido importante porque de alguna manera yo creo que la gente que ha ganado más dinero en este mundo han sido los que han estado en el comercio más que en la producción.

P.- Después de esta formación tiene un largo recorrido en empresas de la construcción y llega en el año 1980 al Canal de Isabel II. Háblenos un poco de qué es el Canal para usted.

R.- Para mí es un Canal es un modelo. Yo siempre digo que el Canal lo parieron bien en el año 1850 gracias a cuatro ideas básicas. Primero, el agua viene por gravedad. No había energía, ya que un planteamiento en base a impulsiones era impensable. Segundo, se quiso que tuviese capacidad, que fuera, como dicen las madres de los niños, crecedero. Tercero, el agua se medía y se cobraba desde el día cero, en base a una unidad de medida que se llamaba los reales fontaneros. Y cuarto, cómo no tenían dinero, un producto financiero, “las láminas de agua”, que te daba derecho a tener un caudal mínimo de agua en tu casa. Con ese planteamiento, el agua llega a Madrid en cuatro años. Y por todo ello, para mí el Canal es una empresa bien parida y yo creo que tradicionalmente bien gestionada, desde el principio hasta hoy. Pasando por todo tipo de avatares políticos de este país y por desgracias, como fue la Guerra Civil, el servicio se ha mantenido siempre con un alto nivel de calidad, buscando la excelencia en función de las posibilidades económicas de cada momento. Yo soy un forofo del Canal y de mi vida laboral quizás sea la etapa más feliz de todas.

P.- ¿Es la mejor empresa de gestión de servicios del agua de España?

R.- Es una empresa pionera en España y en el mundo. Hay muy pocas empresas que tengan todo el ciclo, desde la captación hasta la depuración, es decir, el ciclo completo, y con un servicio de igual calidad en cualquier municipio: la misma calidad y con el mismo precio. Es un planteamiento esencial y que no tiene casi nadie.

P.- Estamos en la etapa del Canal, donde primero ejerce como Director Económico y Financiero y después como Director Gerente hasta mediados de los noventa. Después de una breve etapa como Consejero Director de Interagua y el paso por el Colegio de Caminos, es nombrado Director General de Aquagest. De la empresa pública a la empresa privada, ¿qué diferencias se encuentra?

R.- Voy a decir una cosa que a lo mejor suena rara. En cuanto a vocación de servicio, encuentro la misma idea. Todos los que trabajamos en este mundo, no sé por qué razón, tenemos vocación de servicio y eso ocurre en cualquier lugar. Obviamente, los planteamientos de una empresa privada que tiene concesiones de servicios y que no es propietaria de las infraestructuras y el planteamiento del Canal son diferentes. El Canal se construye con vocación de futuro, no se piensa en cuánto tiempo hay que amortizar la infraestructura. Sin embargo, en una empresa privada tienes que pensar cuál es tu contrato y cuál es tu alcance. Por tanto, yo creo que el objetivo de calidad de servicio es el mismo, da igual el Canal o el Consorcio de Aguas Bilbao-Bizkaia o Aguas de Barcelona o Aqualia, la que tú quieras. Otra cosa son los planteamientos económicos de trabajar con un marco que es el que te da tu periodo concesional. Eso te hace cambiar algunos parámetros del dibujo.

P- Después de esta etapa, ya en el Siglo XXI, inicia la aventura americana empezando por Chile, por Aguas Andinas. Hemos hablado de la diferencia entre la empresa pública y privada, háblenos ahora de la diferencia entre la gestión en España y la gestión en Chile, Argentina u otros países en los que estuvo.

De Chile tengo una opinión excelente, no así de Argentina, un país que cambia las reglas del juego

R.- La gestión en el Canal y en Aguas Andinas es muy similar. Es curioso porque Aguas Andinas tiene un tamaño muy parecido al Canal en población servida (en el entorno de seis millones de personas); en volumen de agua portada, en que Aguas Andinas también gestiona el ciclo completo y en que ambas son económicamente autosuficientes. La gran diferencia es que Aguas Andinas es el propietario de las infraestructuras y del recurso porque en Chile, a diferencia de España, el agua es un bien privado, no como aquí que es un bien demanial. El propio modelo de servicio de agua en Chile contempla que el operador tenga utilidades, tenga beneficios. Ese planteamiento económico es quizás la mayor diferencia con España.

P.- ¿Y en la calidad de servicio?

R.- Cada país hace lo que puede con su dinero. Lo de Chile estaba bien, pero en comparación con el Canal el sistema era mucho menos robusto y lo que se ha hecho desde que yo estuve allí ha sido ir haciéndolo más fuerte. Por ejemplo, no había ni una sola depuradora construida en Santiago de Chile, una ciudad de seis millones, y se han hecho depuradoras de las más grandes del mundo.

P.- Además de Chile…

R.- De Chile tengo una opinión excelente. No así de Argentina, un país que es un desastre y que cambia las reglas del juego. Brasil es un país complicado pero se puede trabajar. En Uruguay decidieron cambiar la estrategia política del país y dijeron que el agua era pública y por tanto nos compraron y nos pagaron nuestros derechos con una valoración razonable, así que no hay nada que decir. En general, en Sudamérica hay mucho por mucho hacer. Lo de Chile es único, no hay otro en el continente.

P.- Después de esta etapa empresarial, en el año 2005 llega la Expo ¿Fue lo que usted quería?

No tuve éxito a la hora de transmitir el Legado de la Expo de Zaragoza, quizás por mi incapacidad de convencer a los políticos

R.- No.

P.- ¿Por qué?

R.- Hay dos partes. La parte, digamos, física de la Expo, funcionó como pensábamos. Se hizo una cosa muy importante, que fue incorporar el Río Ebro a la ciudad de Zaragoza. El Ebro era, como dicen los urbanistas, un ecotono, un límite de ciudad, y por tanto un basurero. La ciudad pasaba a otro lado pero manteniendo el basurero. Con la Expo se integró el río en la ciudad de verdad. Desde el punto de vista del objeto filosófico, estratégico de la Expo, que era una Expo sobre el agua y desarrollo sostenible, hicimos un esfuerzo enorme en hacer la Tribuna del Agua, que duró tres meses y fue un desfile por el que pasaron todos los “gurús” del mundo. Yo pretendía que se hubiese continuado esa labor con la transferencia del conocimiento que allí se había generado, de ese legado de la Expo, y no tuve ningún éxito, quizás por mi incapacidad de convencer a los políticos. Había mucha gente interesada pero no fui capaz de convencer ni a la Ministra Narbona, ni al Señor Zapatero, no fui capaz. No sería por falta de pedirlo o de presentarlo. En esa parte siento una cierta frustración.

P.- Pasamos página de esta experiencia agridulce. Después de la Expo llega AEAS.

R.- Mi segunda rencarnación de AEAS, yo ya fui Presidente en la época del Canal.

P.- Estamos en el año de su, no sé si llamarlo retirada, despedida, punto y aparte…

R.- No, no, no. Del cierre laboral de una etapa de mi vida.

P.- En el momento de la despedida de AEAS, ¿qué balance hace de estos cinco años?

Desde AEAS hemos pedido tres cosas: unidades de gestión con tamaño suficiente, política de precios única y un regulador

R.- Pues yo hago un balance realmente positivo. Creo que estamos en una especie de agitación total en este país, que tiene un magma político de fondo que trasciende a todo, es un problema de todos. Tenemos un sector que no tiene ninguna regulación, un sector que no tiene ningún ministerio competente. El recurso como tal está gestionado por la Autoridad del Agua, que son las confederaciones o las agencias de las cuencas internas y la competencia de los servicios de abastecimiento y saneamiento y depuración es municipal. Nos encontramos con que este es un país en el que tenemos más de ocho mil municipios, de los cuales de más de 20.000 habitantes hay unos cuatrocientos y el resto son municipios pequeños o muy pequeños. Cuando tú quieres prestar un servicio de cierta calidad, en estos municipios no puedes, no tienen capacidad y si pudieran el coste por unidad producida sería mucho más caro. Desde AEAS pedimos tres cosas. Uno: que se diseñe una unidad de la gestión con un tamaño bastante grande con un mínimo de población y un mínimo de territorio. Segundo, que se establezca una política de precios única en el territorio, y tercero, que haya un regulador que permita seguir con indicadores cómo funcionan las empresas.

P.- Un tema que está acaparando actualmente el foco mediático es la gestión pública versus la gestión privada. ¿Cuál es la posición de AEAS en este debate?

R.- El modelo de gestión es indiferente, lo que hace falta es que sea bueno. En AEAS llevamos cuarenta años con la convivencia público-privada, y nunca he asistido a un debate entre los que se sientan en la mesa del consejo. Los públicos entienden perfectamente que haya concesiones y que haya privatizaciones y los privados entienden que haya servicios públicos. La calidad del servicio de agua en España es muy alta.

P.- ¿Cree que esta calidad del servicio está reconocida suficientemente por la ciudadanía o hay un cierto problema de comunicación?

R.- Hay un problema de comunicación alto. Sólo salimos en los periódicos cuando las cosas se hacen mal y es algo que deberíamos resolver. Quizás deberíais enseñarnos los que os dedicáis a esto.

P.- Hemos repasado su trayectoria. Háblemos del futuro: ¿después de AEAS qué?

R.- Pues mira, después de AEAS dos cosas. Yo soy Presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos de España y ahí tenemos un conflicto muy importante. Llevamos dos años peleando para que me digan que yo que soy Ingeniero de Caminos de hace cuarenta años soy Máster. Además, tenemos una dispersión de escuelas y de formaciones y de títulos que es una locura. Me gustaría trabajar un poco por el orden y por el buen sentido común, tanto en la Asociación como en el Instituto de Ingeniería. Por otra parte, me quiero dedicar al mundo de la cooperación. Me he apuntado a una ONG que se llama Energía Sin Fronteras. Los ex directivos de empresas eléctricas han creado esta Asociación y me han llamado porque siempre que hacen alguna actuación tienen que poner un pozo de agua, así que ahí estaré para ayudar. Y por supuesto, me dedicaré también a pasear al nieto.

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