El cambio climático provoca migraciones masivas de aves de norte a sur

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Con desconcertante variabilidad, un gran número de aves de los bosques boreales de Canadá migran cientos o miles de millas al sur de su rango habitual de invierno. Estas llamadas irrupciones se observaron por primera vez por los avistadores de aves hace décadas, pero los factores por los que se producen nunca han sido plenamente explicados.

Ahora, científicos han identificado el patrón climático que probablemente sienta las bases para estas irrupciones, un descubrimiento que podría permitir predecir los eventos con más de un año de antelación.

Los investigadores encontraron que los cambios persistentes en ciclos de auge y caída de precipitación y temperatura impulsan la producción de semillas forestales, que a su vez promueven las migraciones masivas de jilgueros de los pinos, la más extendida y visible de las migrantes irruptoras. "Es una reacción en cadena desde el clima hasta las semillas para pájaros", afirma el científico atmosférico Court Strong, profesor asistente en la Universidad de Utah, Estados Unidos, y autor principal del estudio.

Los investigadores combinaron observaciones de FeederWatch con datos climáticos en un análisis estadístico

Muchas especies boreales que se alimentan de semillas están sujetas a irrupciones, incluyendo el ampelis europeo ('Bombycilla garrulus') y el ampelis americano ('Bombycilla cedrorum'), carboneros boreales, piquituertos rojos y de alas blancas, pinzones púrpura, el camachuelo picogrueso y el picogordo vespertino, los trepadores de pecho rojo y los pardillos comunes y canosos. Los autores se centraron en el jilguero de los pinos, una especie destacada en el trabajo anterior sobre migraciones irruptivas.

Estudios previos han encontrado pruebas de que las irrupciones son provocadas por la escasez de alimentos causada por el colapso a gran escala de la producción de semillas en los pino del norte, abetos y bosques de abetos. "Hemos sabido durante mucho tiempo que el clima era probablemente importante, pero los análisis previos de los ecologistas no han podido identificar exactamente qué estaba jugando un papel en este fenómeno -dice el ecologista Walt Koenig, científico senior en el Laboratorio de Ornitología de Cornell y coautor del nuevo estudio que incorpora la ciencia del clima-. Es un buen ejemplo del valor del trabajo interdisciplinario".

Para resolver la cuestión, los científicos recurrieron a un notable tesoro de datos recopilados por los observadores de aves de vencindarios como parte del Proyecto FeederWatch, una iniciativa de la ciencia ciudadana dirigida por el Laboratorio de Ornitología de Cornell. Los voluntarios de FeederWatcher registran sistemáticamente avistamientos de aves de noviembre hasta principios de abril e informaron a los científicos de más de dos millones de observaciones de jilgueros de los pinos desde 1989.

Los datos de multitud de fuentes hicieron posible rastrear el movimiento de las poblaciones de aves a escala de todo el continente. Los jilgueros de los pinos se reproducen durante el verano en los bosques boreales de Canadá, en los que se basan en gran medida en semillas de árboles para comer. Cuando las semillas son abundantes, los jilgueros de pino en el este de América del Norte en gran medida se quedan en los bosques de coníferas del norte de Canadá durante el invierno.

Pero cuando la producción de semillas es pobre, los jilgueros de pino y otras aves boreales se mueven a otro lugar para encontrar un hábitat de hibernación con una alimentación adecuada. Durante estos años irruptivos, las poblaciones orientales de jilgueros de los pinos se alimentan tan lejos como el sur de los Montes Apalaches. Las poblaciones occidentales muestran una menor variabilidad en los movimientos irruptivos.

Cambios dramáticos

Observadores de aves aficionados han registrado cambios dramáticos en las migraciones de los jilgueros a largo de los años. El invierno que terminó en 1990, por ejemplo, presentó un "supervuelo" masivo al sur desde el bosque boreal, mientras que durante el invierno de 2004 hubo una ausencia casi total de jilgueros de los pinos boreales en Estados Unidos. El invierno que finalizó en 2009 vio otra gran irrupción al sur desde el bosque boreal, seguido de una muy reducida el siguiente invierno.

En el nuevo estudio, los investigadores combinaron observaciones de FeederWatch con datos climáticos en un análisis estadístico, lo que les permitió vincular los movimientos de población de aves con los patrones establecidos de la variabilidad del clima en América del Norte. Como era de esperar, se encontró que los inviernos extremadamente fríos tienden a llevar a las aves al sur en el año irruptivo.

Observadores de aves aficionados han registrado cambios dramáticos en las migraciones de los jilgueros a largo de los años

Lo más sorprendente es que los investigadores encontraron un patrón tambaleante entre el norte y el sur que influye en las migraciones de aves entre dos a tres años más tarde. Cuando el clima que prevalece es húmedo y frío y desfavorable para la producción de semillas en una región, tiende a ser más cálido y más seco y favorable para la producción de semillas en la otra región.

Este clima "dipolo" tiende a empujar y tirar de las migraciones de aves en todo el continente. La productividad de semillas en un año determinado depende de lo favorable que fue el clima durante los dos o tres años anteriores necesarios para establecer y madurar las semillas, lo que significa que, en principio, podría ser posible predecir irrupciones con hasta dos años de antelación.

El hallazgo también plantea una pregunta sobre el impacto del cambio climático global: ¿podría la perturbación causada por las emisiones masivas de dióxido de carbono interrumpir el acoplamiento entre el norte y el sur de tal manera que se desarrollan simultáneamente condiciones desfavorables, dejando a las aves algunso años con pobres suministros de semillas?

La respuesta se desconoce. "El bosque boreal es el bioma terrestre más grande del mundo y el hogar de más de la mitad de las especies de aves de América del Norte", afirma el coautor Benjamin Zuckerberg, profesor asistente de Ecología de la Fauna en la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. "Es probable que estas irrupciones, impulsadas "por el clima, son un indicador crítico de cómo el cambio climático afectará a los bosques del norte y sus especies dependientes".

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