La energía hidroeléctrica, más perjudicial para los ecosistemas del norte que el cambio climático

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Investigadores de la Escuela John A. Paulson de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (SEAS, por sus siglas en inglés) y la Escuela TH Chan de Salud Pública de Harvard, en Estados Unidos, sugieren que los altos niveles de metilmercurio en la vida del Ártico son un subproducto del calentamiento global y el derretimiento del hielo marino en el Ártico y las regiones subárticas. Para mitigar el calentamiento global, muchos gobiernos están recurriendo a la energía hidroeléctrica y este trabajo alerta de que la inundación para el desarrollo hidroeléctrico añadirá aún más metilmercurio a los ecosistemas que el cambio climático.

El metilmercurio, una potente neurotoxina, es especialmente alto en la vida marina del Ártico, pero hasta hace poco, los científicos no han podido explicar por qué. La investigación, que se publica en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', comenzó como una revisión de la evaluación del impacto ambiental de la represa hidroeléctrica Muskrat Falls en Labrador, Canadá, que, en 2017, inundará una gran región aguas arriba en el estuario de un fiordo llamado Lago Melville.

La mayor parte del lago se encuentra en Nunatsiavut, la primera región autónoma en Canadá gobernada por el pueblo esquimal de los inuit. Las comunidades predominantemente indígenas en Melville se basan en el lago como fuente primaria de alimento. Cuando un informe sobre el impacto aguas abajo predijo la inexistencia de efectos adversos en el Lago Melville por la inundación, el Gobierno Nunatsiavut pidió ayuda a Elsie Sunderland, profesora asociada de Ingeniería Ambiental en los Mares y Salud Ambiental en la Escuela Chan de Harvard.

La energía limpia beneficia a todo el mundo, pero los costos de la energía hidroeléctrica a menudo los asumen en su totalidad las comunidades aborígenes que viven allí

"La energía limpia beneficia a todo el mundo, pero los costos de la energía hidroeléctrica a menudo los asumen en su totalidad las comunidades aborígenes que viven allí. Nuestra investigación pone de relieve algunos de los costos para la comunidad con el objetivo de ayudarles a planificar y adaptarse a los cambios que están a punto de ocurrir", explica Sunderland.

Sunderland y su equipo hicieron su primer viaje al Lago Melville en 2012, midiendo los niveles de referencia del metilmercurio sobre un barco de pesca. "Encontramos más metilmercurio en el agua que el que nuestro modelo podría explicar -señala Schartup--. Todo el metilmercurio de los ríos que desembocan en el lago Melville y del sedimento en el fondo del lago no podían justificar los niveles en el agua. Había algo más en juego".

El equipo observó que la concentración de metilmercurio en la biota -el plancton- se situó entre 1 y 10 metros por debajo de la superficie, unos resultados muy parecidos a los hallazgos de la zona central del Océano Ártico. A la pregunta de por qué había una concentración tan alta de metilmercurio en la biota de ambos sistemas, los investigadores encontraron la respuesta en los hábitos alimenticios del plancton.

Cuando el agua dulce y salada se encuentran -en los estuarios o cuando se derrite el hielo marino en los océanos- incrementa la salinidad a medida que el agua se hace más profunda. Esta estratificación permite a la materia orgánica esponjosa que por lo general se hunde hasta el fondo alcanzar una flotabilidad neutra, lo que significa que no puede flotar hacia arriba o abajo en la columna de agua. Esta capa, llamada nieve marina, recoge otros desechos pequeños que se asientan y se concentran en una zona de alimentación del plancton marino. Las bacterias atrapadas en esta zona realizan un proceso químico complejo que convierte el mercurio que se produce naturalmente en metilmercurio mortal y se acumula fácilmente.

Atraído por esta capa de nieve marina, el zooplancton entra en un frenesí de alimentación que puede durar varias semanas y, durante este tiempo, el metilmercurio producido por las bacterias se acumula en la biota y se extiende, a medida que se abre camino por la cadena alimentaria. "Este sistema es muy eficiente en la acumulación de metilmercurio", destaca Schartup, quien agrega que este mismo sistema se puede extrapolar al Ártico, donde el agua dulce de deshielo se mezcla con el agua salada.

Si este sistema fomenta el aumento del metilmercurio, la cuestión es qué sucede cuando los niveles de metilmercurio se elevan debido a las inundaciones aguas arriba. Estos expertos recogieron núcleos del suelo de las zonas del interior que están programadas para ser inundadas para la energía hidroeléctrica en 2017.

El equipo simuló la inundación cubriendo los núcleos con agua de río y en los cinco días siguientes, los niveles de metilmercurio en el agua que cubría los núcleos aumentaron 14 veces. Los incremeentos estimados de metilmercurio que entran del Río Churchill se producen por este ritmo de metilmercurio que oscila entre el 25 y el 200 por ciento, siendo esta esimación baja.

"Eliminamos la capa de hojarasca y la vegetación de la superficie antes de la saturación de los núcleos, que se sabe que disminuye los niveles de metilmercurio -relata Sunderland-. Sin limpiar eso, la frecuencia real de metilmercurio en el ecosistema del lago Melville puede ser mucho mayor". Para las comunidades que dependen de los alimentos de los ecosistemas, como los del lago Melville, los efectos aguas abajo de las inundaciones para el desarrollo hidroeléctrico podrían ser devastadores.

"Los científicos tienen la responsabilidad de entender y explicar cómo los sistemas del medio ambiente van a reaccionar antes de que sean modificados", subraya Schartup. "Porque una vez que el daño está hecho, no se puede volver atrás", advierte.

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